Conectando a favor del desarrollo social


Escrito por Asier Aramburu, Climate Change RENEN Manager.


Se calcula que aproximadamente mil millones de personas alrededor del mundo no tienen acceso a energía eléctrica. Este hecho frena su desarrollo socioeconómico ya que afecta tanto a su potencial crecimiento económico, como a aspectos claves del bienestar como la salud, la nutrición y la educación.

En los últimos años, los países de América Central y del Sur han alcanzado altos niveles de electrificación, pero esta evolución se ha ralentizado al llegar al 90%-95% de electrificación. Esto se debe a que se trata de zonas de difícil acceso o que presentan alguna dificultad de orden social o de seguridad. En el caso de Colombia, estas zonas se concentran en las denominadas ZNI.

Las Zonas No Interconectadas (ZNI) están constituidas por el territorio colombiano que no está conectado al Sistema Interconectado Central (SIN). Según los últimos datos aportados por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, está compuesto por el 52% del territorio del país, con una población estimada de 1.900.000 habitantes. Los colombianos que viven en estas zonas no disponen de servicio público de electricidad a través de la red nacional y, por tanto, dependen de soluciones locales de generación. Dichas soluciones, en su gran mayoría, funcionan a partir del diésel (96% del total). El uso de este combustible no solo implica un impacto ambiental considerable, sino que provoca importantes deseconomías de escala ya que el 80% de la capacidad se encuentra en plantas con una capacidad inferior a 100 kW, esta limitación se une al alto coste del diésel.

Sin embargo, la electrificación de estas zonas ha estado limitada por los obstáculos geográficos y los conflictos de algunas regiones, además de las siguientes barreras:

  • La densidad poblacional es extremadamente baja (con un promedio de 3 habitantes/km2), lo que dificulta la logística de atención del servicio, con altos costos unitarios de inversión y operación.
  • Infraestructura de logística y transporte deficiente, y en algunos lugares inexistente.
  • Bajo nivel de consumo promedio.
  • Baja capacidad de pago por parte de los usuarios y por tanto bajo nivel de recaudo de la cartera de las empresas.
  • Altos niveles de pérdidas.

Todo ello, provoca un círculo vicioso que todavía no se ha logrado romper. Salir de este círculo es aún más importante para Colombia si se tiene en cuenta que las ZNI concentran la mayor parte del territorio que más ha sufrido la violencia, por lo que lograr que dispongan de electricidad es un paso necesario para permitir su desarrollo y avanzar en la resolución del conflicto para lograr la ansiada paz.

Como se ha mostrado, el método tradicional de promoción de la electrificación, la expansión de la red nacional, se ha demostrado insuficiente para lograr el 100% de la cobertura nacional. Por este motivo, la generación distribuida se ha convertido en la solución más adecuada para la electrificación de estas zonas. Si bien el suministro eléctrico con microrredes en condiciones normales tiene un coste sustancialmente superior al coste medio del sistema interconectado, las microrredes son competitivas en aquellas localizaciones donde extender la red principal es más costoso aún. En esta línea, para poder completar los análisis de coste beneficio se deberían incluir como externalidades el costo social de no disponer de un mínimo suministro básico de electricidad y la falta de fiabilidad en el suministro. Al incluir estos costes se avanzaría en la viabilización de estos proyectos y se reflejaría el considerable beneficio social medido en términos económicos ya que al no incluirlo, la solución obvia de mínimo costo es no incurrir en costo alguno: esto es, no electrificar el área.

Además, a partir de esta alternativa, las zonas no interconectadas de Colombia tienen un enorme potencial para pasar de los combustibles fósiles a las energías limpias. Y es que, si bien Colombia está viviendo una expansión acelerada de su capacidad de generación a partir de energías renovables no convencionales, la mayoría de estos proyectos están enfocados al suministro de energía al SIN.

Como se ha expuesto previamente, los desarrolladores (tanto privados como públicos) deben superar numerosas dificultades para implantar proyectos de generación en las ZNI. Los operadores independientes que suministran energía en estas regiones generalmente no tienen el volumen suficiente para lanzar proyectos masivos de electrificación a lo que se añade la dificultad de acceder a los mercados financieros por las limitaciones de la capacidad de pago de los usuarios. De esta forma, generalmente no se trata de proyectos atractivos para el de capital privado y se requieren recursos adicionales. En esta línea, el mercado de carbono constituye una importante fuente de ingresos que puede ayudar a que se desarrollen muchos de estos proyectos.

Con este fin, ALLCOT ha liderado la validación del proyecto Granja Solar de Inírida (Inírida, Guainía), el mayor proyecto solar desarrollado en las ZNI (2,5 MW). Este proyecto supone un hito fundamental para estas regiones y ofrece un caso de éxito que permitirá la transición de estas redes hacia las energías renovables.

El proyecto Granja Solar de Inírida consiste en una planta solar fotovoltaica que cubre alrededor del 22% de la demanda de energía del municipio y que permite una reducción de emisiones anual de 2.800 tCO2e. Esto ocurre gracias a que esta planta reemplaza parte de la energía generada por la planta de combustible diésel que alimentaba el total de la red local de Inírida. Ahora, la red de distribución local se beneficiará de un sistema de generación “híbrido” (solar + diésel), de manera que se asegurará la confiabilidad del sistema al aportar la generación diésel, la energía faltante durante el día y la totalidad de energía durante la noche.

La electrificación de las ZNI mediante microrredes alimentadas por energías renovables serán claves en la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7 y para el acceso universal a la energía en Colombia. Gracias a este importante hito se cerrará una brecha que permitirá la mejora en la calidad de vida de casi dos millones de personas. Los invitamos a que consulten más información sobre el proyecto de Sol de Inírida en el siguiente enlace.

Riesgo Sistémico


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor.


Esta semana se presentó el Reporte de Riesgo Global del Foro Económico Mundial en Davos. Al igual que en 2020, los riesgos climáticos y ambientales se ubicaron en los primeros lugares del ranking. Todo parece indicar que se establecerá un estándar para países y empresa en el que los impactos climáticos son percibidos como más riesgosos que los efectos de las crisis económicas, los cambios tecnológicos y los fenómenos geopolíticos.

El cambio climático incide en los mercados de capital a través de dos tipos de riesgo. El primero es el riesgo físico que resulta de daños a la propiedad, la infraestructura y la tierra. El segundo es el riesgo de transición que está asociado a cambios regulatorios, innovación tecnológica y cambios en las preferencias de los consumidores e inversionistas a favor de una economía baja en carbono. La exposición al riesgo varía de un país a otro dependiendo de condiciones geográficas y económicas. México es un país altamente vulnerable, con riesgo físico elevado, por su situación geográfica entre dos océanos, compleja topografía y asentamientos humanos irregulares.

A pesar de que en 2020 las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyeron 7% por las restricciones de movilidad de la Pandemia, se volvió a romper el récord de temperatura global, con un incremento acumulado de 1.25 °C sobre el nivel preindustrial. El incremento recomendado por la ciencia para evitar consecuencias catastróficas es de 1.5 °C al final del siglo, por lo que el margen de maniobra es muy limitado.

A mayor temperatura, los impactos y el riesgo físico asociado se acentúan. Según Swiss Re, 2020 fue el quinto año más oneroso para las aseguradoras con $83 mil millones de dólares en pérdidas. El Ciclón Amphan provocó el desplazamiento de 4.9 millones de habitantes y pérdidas por $13 mil millones de dólares en la India, mientras que los huracanes en Estados Unidos y Centro América costaron $40 mil millones de dólares y 200 mil desplazamientos. Para las instituciones financieras, el riesgo físico se materializa a través de su exposición a empresas, viviendas y países que son impactados. Las aseguradoras enfrentan pérdidas y ajustan sus primas, los bancos aumentan sus carteras vencidas y los activos en zonas impactadas se deprecian.

El riesgo de transición aumenta porque cada vez son más los países que se comprometen con la neutralidad de carbono y más los consumidores e inversionistas que demandan responsabilidad de las empresas. En el primer día de su mandato, Joe Biden firmó ordenes ejecutivas para restablecer la membresía de EUA al Acuerdo de París y revertir las iniciativas anticlimáticas de Trump, mientras que Janet Yellen ofreció reforzar las políticas de riesgo climático del sector financiero. Invertirán $2 billones de dólares para financiar la transición baja en carbono y penalizará con aranceles a países contaminantes.

El riesgo climático está provocando una transformación sin precedente en los mercados de capital. Hoy es más riesgoso para los bancos y fondos de inversión financiar empresas petroleras por lo que 2021 la inversión global en energía limpia superará la de energía fósil. Esta semana, BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo, confirmó su compromiso con la descarbonización de activos. Otras industrias financieras, bancos centrales y reguladores en todo el mundo se suman a la tendencia.

Nuestro principal socio comercial se compromete, la industria financiera se transforma, las petroleras se reinventan y los ciudadanos demandan mayor responsabilidad. México es uno de los países más vulnerables al cambio climático, ¿Cuál será nuestra estrategia para administrar el riesgo y capitalizar la transición?

Artículo publicado originalmente en Reforma.

El papel de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la nueva generación de informes corporativos transversales


Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Manager.


La progresiva adopción de los ODS por parte del sector privado

Desde la publicación de la Agenda 2030 en 2015, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y, más recientemente, el PNUD a través de su Iniciativa sobre el Impacto de los ODS, se han esforzado por encontrar formas de incorporar los ODS en el ADN de la divulgación de la sostenibilidad del sector privado. De hecho, para alcanzar unos objetivos tan ambiciosos y transversales es necesario un compromiso privado que se refleje en acciones coherentes de las empresas para avanzar hacia los ODS.

Por ello, las organizaciones creadoras de estándares en materia de sostenibilidad pretenden armonizar la forma en que las empresas revelan sus impactos -positivos o negativos- sobre las personas, el planeta y la prosperidad, han asumido de forma natural el reto de incluir el «lenguaje de los ODS» en sus requisitos.

Derribar el muro de Berlín entre los informes financieros y de sostenibilidad

Paralelamente, a medida que la sostenibilidad va ganando reconocimiento como un conjunto clave de variables que influyen directamente en el riesgo de mercado y la valoración de las empresas, los organismos de normalización financiera, como la Fundación IFRS, también han tratado de conectar los puntos integrando la sostenibilidad en sus informes.

Estas dos grandes evoluciones de los informes corporativos son muy visibles en la reciente «Declaración de intenciones para trabajar juntos hacia la elaboración de informes corporativos integrales» redactada por los principales creadores de normas y marcos de sostenibilidad (CDP, CDSB, GRI, IIRC y SASB). Esta declaración es un hito importante en los 30 años de historia de los informes de sostenibilidad. Las organizaciones (financieras y de sostenibilidad) creadoras de estándares reinventan sus marcos para hacerlos compatibles o incluso para unificarlos y poner fin a la «sopa de letras de las métricas», en referencia a la multiplicidad de normas y a la complejidad de navegar por todas ellas. ALLCOT apoya firmemente esta iniciativa y sostiene que es el momento adecuado para articular plenamente la información corporativa con los ODS.

Una información corporativa completa debería borrar el muro conceptual que existe entre la información financiera y la de sostenibilidad, pero también asegurar que la divulgación transparente de los impactos actuales se complemente con la fijación de objetivos ambiciosos.

La razón de integrar los ODS en la información global

Las normas de divulgación de la sostenibilidad tienen por objeto reunir información precisa, coherente y comparable sobre la empresa que los accionistas y las partes interesadas, como los clientes, los empleados potenciales o los inversores, puedan utilizar para tomar decisiones sobre la empresa.

En la actual tendencia hacia la consolidación de las normas y métricas de medio ambiente, sociedad y gobernanza, puede parecer paradójico abogar por la inclusión de un marco adicional, los ODS. De hecho, los ODS no son completamente equivalentes a otros marcos de sostenibilidad o ESG. En primer lugar, además de las métricas, los ODS son una llamada a la acción, para seguir el progreso hacia objetivos comunes y absolutos, más allá de hacer pública la información sobre el rendimiento actual. En segundo lugar, los ODS permiten a las empresas rendir mejor cuenta de su dependencia de las personas y el planeta, centrándose en las partes interesadas externas. Esa dependencia también debe vincularse a la información financiera.

De los puntos de referencia basados en el mercado a los basados en el planeta

Los sistemas de calificación y clasificación de la sostenibilidad, como el CDP, clasifican a las empresas comparándolas con sus pares. Estos puntos de referencia son útiles, pero carecen de una visión absoluta de lo que debe lograrse para alcanzar el desarrollo sostenible. En la lógica de los ODS, la ambición debe ser absoluta y no relativa a los resultados actuales de las empresas y del sector. Iniciativas como los Objetivos Basados en la Ciencia y Empresas Adaptadas al Futuro se ajustan a la opinión de que las condiciones sistémicas deben definir los umbrales dentro de los cuales la sociedad y las empresas deben operar para mantener un equilibrio planetario.

Los servicios de ALLCOT relacionados con los ODS pretenden que la práctica empresarial pase de limitarse a citar una alineación cualitativa general con los ODS o a utilizar los ODS para informar de las actividades actuales de forma diferente, traduciendo la información sobre sostenibilidad al «lenguaje de los ODS», a utilizarlos para establecer objetivos ambiciosos. De este modo, la sostenibilidad puede integrarse en la toma de decisiones, tal y como defienden las Normas de Impacto de los ODS y se certifica con su Sello de Impacto de los ODS. Ha llegado el momento de una nueva generación de informes corporativos exhaustivos que reconozcan que ninguna empresa puede crear valor en el siglo XXI si ignora el bienestar de los sistemas sociales y naturales de los que depende.

El actor clave en la carrera por la descarbonización


Escrito por Asier Aramburu,  Climate Change RENEN Manager.


Para avanzar de forma efectiva en la reducción de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), la forma en que la energía se produce y consume en el mundo deberá experimentar cambios radicales. Actualmente, tres cuartas partes de las emisiones de GEI corresponden al sector energético, principalmente por el uso de combustibles fósiles. Si bien se han logrado desarrollar diversas tecnologías basadas en energías renovables que son competitivas, hay sectores en los que su capacidad para mitigar GEI es muy limitada. Este hecho hace necesario desarrollar soluciones complementarias para descarbonizar sectores y aplicaciones en las que la electricidad no es costo-eficiente, accesible o factible.

Una de las alternativas más prometedoras se basa en la producción y uso a gran escala del hidrógeno, un gas conocido y usado desde los inicios del desarrollo industrial. Sin embargo, es ahora cuando se está impulsando a nivel mundial esta molécula, y más concretamente el hidrógeno verde, esto es, el producido a través de la electrólisis del agua. El motivo de este renovado interés se fundamenta en el hecho de que está basado en la separación de la molécula de agua en hidrógeno y oxígeno mediante la aplicación de energía eléctrica de origen renovable. Por este motivo, los costos de producción son muy dependientes del precio de la energía. Así, la masificación de las energías renovables ha permitido que se comience a viabilizar la explotación comercial de esta tecnología.

Por otra parte, su origen limpio se une a sus múltiples aplicaciones, que van desde el uso en redes domesticas de gas natural a procesos industriales existentes o a sustitución de combustible para autobuses, camiones o barcos. Su principal ventaja: cuando se quema solo deja como residuo vapor de agua. El mecanismo es el siguiente: el hidrógeno reacciona con el aire, generando energía y liberándose agua al exterior en forma de vapor.

Atraídos por sus múltiples beneficios, diversos actores están apostando por su desarrollo, destacando Alemania, que ya se ha comprometido a invertir US$10.600 millones para crear una producción local de hidrógeno verde. España también se ha sumado a esta carrera a través de una Estrategia Nacional que busca construir 4 GW de capacidad de hidrógeno verde para 2030.

Estos esfuerzos se suman al Fondo Europeo de Recuperación tras el COVID-19 que se centra en inversiones limpias que incluyen el hidrógeno verde. Este plan se traslada a España mediante el uso de más de 1.500 millones de euros hasta 2023 para impulsar el hidrógeno renovable.

En Latinoamérica, Chile está liderando el desarrollo y acaba de publicar su Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde que tiene como objetivo para 2025 lograr 5 GW de capacidad construida y en desarrollo y 200 kton/año de producción y una capacidad instalada de 25 GW en 2030.

ALLCOT también quiere ser pionero en este sector y está apoyando activamente a las empresas que están desarrollando proyectos piloto de producción y uso de hidrógeno verde. Debido a su naturaleza innovadora, se trata de proyectos que requieren de la búsqueda de fuentes de ingreso alternativas que permitan a su vez contar con un financiamiento que posibilite hacer realidad estas iniciativas. De esta forma, ALLCOT puede trabajar de la mano de estas empresas para que puedan generar créditos de carbono a partir de las reducciones de emisiones de GEI y así permitir viabilizar proyectos de hidrógeno verde que luego puedan ser escalables y replicables.

Gracias a estos primeros proyectos, se avanzará en el establecimiento de economías de escala que permitan reducir los costos, incentivar la creación de cadenas de valor industrial innovadoras, impulsar el conocimiento tecnológico y generar empleos sostenibles, contribuyendo a la reactivación hacía una economía verde de alto valor añadido.

Es evidente que el hidrógeno puede ser un actor clave llegar a la descarbonización completa de la economía. Su aplicación en sectores en los que la electrificación no es costo eficiente hace que sea una tecnología muy competitiva y que ya haya sido incluida en muchas NDCs[1]. ALLCOT, como compañía veterana en desarrollar proyectos de mitigación del cambio climático, se encuentra comprometida en el desarrollo de esta tecnología para que se permita explotar todo su potencial y se avance en la lucha contra el cambio climático y en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).


[1] Las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) son una serie de medidas y acciones que los países que son parte del Acuerdo de París planean realizar para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático.

Medición de Impacto en los Proyectos de Objetivos de Desarrollo Sostenible: Las buenas intenciones no son suficientes


Escrito por Wilson Rangel Sustainability Consultant.


Según el informe, ‘Approaching the Future 2020’, el compromiso de las empresas con la Agenda 2030 ha aumentado progresivamente a lo largo de los últimos 5 años, siendo hoy día la tercera tendencia más relevante para los directivos consultados.

Entre otros datos, cerca del 41% de las empresas ya están trabajando en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y un 60% afirma tener definidos los ODS en los que van a centrar su contribución a la Agenda 2030.  Estos datos reflejan el creciente interés en el mundo corporativo por generar inversión para lograr un impacto sobre los ODS.

A pesar de esto, la transformación institucional ha sido lenta en canalizar los recursos de las empresas en acciones efectivas para cumplir con estos ambiciosos objetivos globales hacia la agenda 2030. De hecho, un informe reciente de las Naciones Unidas, señala una urgente necesidad de modernizar el sistema financiero global con el objetivo de cumplir los ODS. 

Precisamente, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y Desarrollo (UNCTAD) del 2019 se discutió la necesidad de aumentar el financiamiento para cumplir con los ODS. No obstante, el punto clave consiste en hacer el mejor uso posible de estos recursos, y la eficiencia de estos recursos per se,  puede ayudar a atraer más recursos. 

Es por esto, que diversos organismos internacionales han promovido la medición de Impacto como una manera efectiva de proveer evidencia científica del impacto de las inversiones sociales sobre los ODS. En particular, el Grupo BID utiliza evaluaciones de impacto para cerrar las brechas de conocimiento y construir modelos de inversión más efectivos, con miras a aumentar la eficiencia y la escala de las inversiones que funcionan mejor.

Los marcos de resultados corporativos, las evaluaciones de impacto y otras herramientas le ayuda garantizar a los gobiernos, fondos de cooperación, donantes y los inversores que el dinero tiene un impacto tangible. De esta manera los recursos de inversiones sociales pueden concentrarse en los proyectos de mayor impacto a los ODS.

Las ambiciosas metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible se han convertido en un gran reto de cumplir. Es por esto que la participación de los diversos agentes de la sociedad es fundamental: Los Gobiernos, ONGs, Empresas, Sociedad Civil. ALLCOT como una organización enfocada en los servicios de cambio climático y sostenibilidad ha logrado identificar adecuadamente las condiciones estructurales del mercado actual y entender que el punto clave consiste en aumentar la eficiencia de los recursos.

ALLCOT cuenta un portafolio de servicios enfocado exclusivamente a las organizaciones que están interesadas en trabajar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Particularmente, estos servicios están concentrados en gestionar de manera eficiente los recursos de las organizaciones y generar el mayor impacto posible.

Para las organizaciones que están en una etapa temprana e intermedia, ALLCOT provee asesoramiento para Mapeo ODS, entendiendo cual es el impacto del modelo de negocio de las organizaciones con los ODS. Asimismo, ayuda a las organizaciones a Cuantificar los ODS en su modelo de negocio.  Finalmente, soporta a las organizaciones a gestionar el impacto sobre los ODS a través de una Hoja de ruta de mejora.

Por otra parte, para las organizaciones que se encuentran en una etapa madura, y realizan Inversiones sociales en programas particulares, ALLCOT provee asesoramiento para medir impacto sobre los ODS, y de esta manera ayudar a las organizaciones a invertir de manera eficiente sus recursos en los programas correctos. 

Alcanzar los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 es un gran reto para la sociedad en general, pero la mejor manera de enfrentar el reto es utilizando todos los recursos de la mejor manera más eficiente. De esta manera se garantiza que cada recurso genere el mayor impacto posible.

 

Camino a Glasgow


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor.

 


Veinte veinte marcó el inicio del camino a Glasgow. Ciudad del Reino Unido que hospedará la Conferencia de la ONU sobre el Clima con el objetivo de alcanzar un compromiso universal de emisiones neutras en carbono a mitad de siglo, en congruencia con el Acuerdo de París. Originalmente la reunión se había propuesto a finales de 2020 pero, dada la pandemia, fue pospuesta a noviembre de 2021.

El camino a Glasgow comenzó en enero con un liderazgo inédito del sector privado, que avanzó intempestivamente a la descarbonización de sus portafolios. El Foro Económico Mundial calificó al cambio climático como el principal riesgo global, al tiempo que BlackRock anunciaba que dejaría de financiar combustibles fósiles. En agosto, British Petroleum presentó su estrategia para reconvertirse a energía limpia y en octubre ExxonMobil dejó de cotizar en el índice Dow Jones por contaminante. City Group anunció un fondo verde de $250 mil millones de dólares y Morgan Stanley divulgó por vez primera la huella de carbono de sus inversiones. Para diciembre, 1,500 empresas, valoradas en $ 11 billones de dólares, y el 30% de la industria petrolera global contaban con metas de carbono neutro.

Los gobiernos subnacionales y los ciudadanos también aceleraron el paso hacia Glasgow. En julio, Tamaulipas aprobó un impuesto al carbono, y en septiembre California prometió eliminar los autos de gasolina. En noviembre, los ciudadanos de Estados Unidos eligieron un nuevo presidente que tiene como prioridad el cambio climático. Al cierre del año, 950 ciudades y provincias del mundo se habían sumado a la meta de neutralidad de carbono, y el 74% de los electores en EUA percibían al cambio climático como importante en su decisión de voto.

Los gobiernos nacionales arrancaron tarde, pero todo indica que serán protagonistas en 2021. En septiembre, China sorprendió con su meta de neutralidad de carbono, seguido por Japón y Corea. En diciembre, Francia y el Reino Unido convocaron a una cumbre para celebrar el 5º aniversario del Acuerdo de París. Para entonces, 110 países ya se habían comprometido con la neutralidad de carbono. Estados Unidos, Mexico y Brasil fueron marginados de la cumbre. Sin embargo, Joe Biden anunció el regreso de su país al acuerdo y ofreció hospedar su propia cumbre en los primeros 100 días de su mandato.

Con el compromiso de EUA en puerta, 65% de las emisiones globales serán neutras en carbono a mitad de siglo. Se tendrá que trabajar con Rusia, India, Indonesia, Brasil y otros grandes emisores para lograr el objetivo de Glasgow. Su compromiso dependerá de convencerlos que el deterioro ambiental no constituye una agenda política sino un hecho demostrado con impactos físicos y humanos crecientes. En 2021 habrá más incendios como en California y mas inundaciones como en Tabasco; y también otro billón y medio de dólares en daños que acentuará el riesgo en los mercados de capital.

La buena noticia es que esos mercados ya están reaccionando al penalizar de forma creciente las inversiones sucias. En 2021, por primera vez en la historia habrá mas inversión en energía limpia que energía fósil y en 2024 más capacidad instalada. La recuperación económica post Covid ofrece una oportunidad única para reinventarnos, cumplir con las metas de París, potenciar la inversión y crear nuevos empleos.

En 2021, continuará el camino a Glasgow. Los países comprometidos presionarán a los contaminantes con diplomacia y sanciones comerciales. Los mercados financieros descarbonizarán sus portafolios. Los ciudadanos presionarán a los políticos a comprometerse, y los gobiernos subnacionales reforzarán su liderazgo. ¿Cuándo empezará México el camino a Glasgow?

Artículo publicado originalmente en Reforma.

Entre praderas y mareas


Escrito por Felipe Jiménez Pastrana, Climate Change Mitigation Consultant.

 


La emisión de carbono a la atmósfera es un gran impulsor del cambio climático, y los ecosistemas de carbono azul contienen altas reservas de carbono. Esto debido a que, a diferencia de los ecosistemas terrestres, el carbono almacenado en el suelo costero en ecosistemas como manglares, praderas marinas y marismas puede permanecer atrapado durante largos períodos de tiempo. Por ejemplo, un área determinada de bosque de manglares o de pastos marinos puede almacenar hasta 10 veces más carbono que la misma área de un bosque terrestre.

Las praderas marinas están entre los ecosistemas más amenazados e ignorados en el planeta debido a las presiones por la degradación costera, la acidificación de los mares y océanos y las variaciones en temperaturas, provocados por el cambio climático. Estas plantas de flores submarinas forman densas praderas en áreas poco profundas a lo largo de las costas. Sus hojas largas, estrechas y verdes son hábitat temporal y permanente de variados peces, tortugas, estrellas de mar, camarones, pepinos, anémonas, algas marinas epífitas, cangrejos, erizos y caracoles, y conforman la base de redes alimentarias de otros entornos estuarinos y costeros como manatíes y aves marinas.

Los servicios ambientales que ofrecen estos ecosistemas son de enorme relevancia: reducen el impacto de las olas al detener las fuertes corrientes; aumentan la sedimentación, producen oxígeno y limpian mares y océanos al absorber los nutrientes contaminantes que viajan de la tierra al mar (mejor calidad del agua); sus raíces y rizomas estabilizan el sustrato del fondo marino, y también evitan la erosión costera y aportan fuentes de alimentación a las comunidades locales.

Tomando su importancia dados los servicios ambientales proporcionados y como ecosistema sensible, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) planteó una estructura de conservación-preservación por medio de programas que se basen en su enorme capacidad de absorber carbono, potente gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global y a la acidificación de los océanos. El PNUMA de igual forma destaca que la función más relevante de las praderas marinas es capturar el 10 por ciento del carbono almacenado en los océanos, pues aun cuando sólo ocupan el 0.2 por ciento del fondo marino del mundo, retienen carbono de la atmósfera hasta 35 veces más rápido que los bosques tropicales.

Los pastos marinos son una fuente de oportunidades para mitigar el cambio climático, adaptarse a los cambios futuros, aumentar la resistencia y ofrecer múltiples beneficios sociales adicionales. Debemos actuar ahora para proteger las praderas marinas dando prioridad a medidas oportunas, ambiciosas y coordinadas en las esferas de la conservación, la gestión sostenible y la restauración. ALLCOT como organización líder en proyectos dirigidos a la mitigación del cambio climático y la protección del medio ambiente, lograría alinear sus acciones e iniciativas de carbono azul a programas que se enfoquen en la conservación y protección de las praderas marinas y el desarrollo sostenible de las poblaciones locales.

Estos ecosistemas representan, como se mencionó, un potencial para apoyar a las comunidades vulnerables que viven en las zonas costeras. Por lo tanto, proteger estos ecosistemas conllevaría a la conservación de los diversos servicios ecosistémicos que proveen y a un fortalecimiento del desarrollo sostenible en las comunidades locales. Además, apoyaría el desarrollo de especies y poblaciones clave para la manutención de las cadenas tróficas marinas.

ALLCOT tiene el potencial, la motivación y las herramientas para el desarrollo de estos innovadores proyectos. Significa un reto a nivel mundial que ALLCOT sería capaz de asumir y liderar.

El desarrollo y la aceptación de los gobiernos para llevar a cabo proyectos con énfasis en la conservación de los ecosistemas de pastos marinos, significaría el apoyo a nivel nacional del Acuerdo de París por reducir las emisiones y brindar acompañamiento y soporte a la adaptación de las comunidades locales. Esto estaría vinculado de igual manera a la mejora continua de los indicadores delimitados por las metas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda2030.

RELACIÓN ENTRE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE (ODS) Y EL SECTOR DEL VINO


Escrito por Karen Vega, Business Development Specialist.

 


Se viven tiempos difíciles en todo el mundo debido a la crisis social, sanitaria y económica provocada por la pandemia. En estos tiempos de gran incertidumbre y en esta situación económica crítica, el sector vitivinícola, junto con otros sectores agrícolas, tendrá que intensificar sus esfuerzos medioambientales en consonancia con el Pacto Verde Europeo y las estrategias ‘De la granja a la mesa’ y de Biodiversidad.

El Pacto Verde Europeo establece un plan de acción para:

  • Impulsar un uso eficiente de los recursos promoviendo prácticas hacia una economía
    limpia y circular-
  • Restaurar la biodiversidad y reducir la contaminación.

Muchos viticultores y sus cooperativas han ido reforzando sus políticas de sostenibilidad en los últimos años poniendo gran énfasis en la mitigación de sus emisiones. La viticultura es una parte esencial de los ecosistemas rurales y ofrece una serie de beneficios que van mucho más allá de la producción de vino. Sin embargo, para poder alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo, la viticultura debe tener la oportunidad de invertir en la protección de sus recursos naturales y contar con orientación y apoyo adecuados por parte de las instituciones gubernamentales.

Entre las principales ventajas y beneficios de la implementación de prácticas sostenibles tenemos: aumento de la eficiencia energética, acceso a programas de financiación específicos para productos sostenibles, mejora de la imagen comercial, mitigación de riesgos económicos por futuras legislaciones, trasparencia y aumento de la confianza de sus grupos de interés y la optimación de costes a través de toda la cadena de valor.

Principales ODS implicados en el sector del vino:

Las empresas pueden tener un gran impacto positivo en la sociedad al fomentar el consumo responsable y un estilo de vida más sano. Por otro lado también se deben mejorar las condiciones de trabajo en toda la cadena de labor, velando por la integridad y seguridad física y emocional de sus trabajadores.

Promover e invertir en contenido de interés relacionado con el sector del vino y estilos de vida sostenible para garantizar el acceso a los empleados con habilidades que satisfagan las necesidades comerciales futuras. También la realización de planes de formación interna que ayuden a mejorar la concienciación y eficiencia de los empleados.

Por un lado implementar programas de capacitación y apoyo y por otro invertir en la integración de la tecnología en sistemas agrícolas como un habilitador clave para crear oportunidades para que las mujeres participen en la viticultura y al mismo tiempo cumplan con las responsabilidades familiares.

Aplicar tecnologías de agricultura de precisión que potencien la productividad y minimicen el uso de agua. Esto incluye sistemas de riego por goteo, control de la calidad del agua, rotación de cultivos y métodos de aplicación de campo eficientes, control de los vertidos, uso eficiente del agua tanto para el lavado de las uvas como a nivel infraestructura, etc. De este modo también se potencia la capacidad de resiliencia del sector a las inminentes variaciones climáticas como las sequías.

Las iniciativas sostenibles en el sector del vino incluyen la adopción de medidas que aseguren un trabajo digno, justo e inclusivo: contratación laboral justa, flexibilidad horaria, descansos, erradicación del trabajo infantil. Por otro lado, sobre todo en estos tiempos difíciles, se debe potenciar la creación de sinergias con otros sectores tales como el turismo y la hotelería.

Desde el punto de vista de infraestructuras, buscar inversión para apoyar el desarrollo de la agricultura y los mercados que incluyen agua, conectividad/tecnología, carreteras, logística de almacenamiento, etc. De este modo se promueve la ocupación y desarrollo social y tecnológico de las zonas agrícolas.

El vino al ser un producto agrícola de alto valor añadido es una actividad económica que contribuye de manera relevante a la fijación de población en zonas rurales. Sus buenas prácticas pueden salvaguardar el patrimonio natural de las zonas colindantes, impulsar planes de urbanización y de transporte, mejorar la calidad del aire en las comunidades que la rodean, etc.

La agricultura ecológica es la forma más responsable de producir alimentos. Es necesario poner en valor la apuesta por la viticultura ecológica y la producción sostenible: potenciar el reciclaje, la reutilización de materia orgánica sea en la fabricación de compost o en generación de energía a partir de biomasa, etc.

Reducción de la huella ambiental mediante la implementación de nuevas prácticas y tecnologías como el uso de energía renovable, reducción del flujo logístico, optimización del uso del agua, reducción de gases de efecto invernadero y otros contaminantes, entre otros. Por otro lado las hectáreas de cultivo sirven también para proyectos de lucha contra el cambio climático como por ejemplo secuestración de CO2.

La ausencia de pesticidas y herbicidas sistémicos permite y favorece una rica variedad tanto de cubierta vegetal como de insectos y de aves en el viñedo ecológico.

 

 

Estándar para la reducción de residuos plásticos


Escrito por Alfredo Gil, Climate Change Waste Manager.


Nuestra vida cotidiana está rodeada de plástico. Debido a su alta versatilidad, bajo precio y propiedades (flexibilidad, durabilidad y ligereza) está presente en envases, ropa, materiales de construcción, todo tipo de objetos e incluso como ingrediente en cosméticos. Sin embargo, el plástico también suele estar asociado a la cultura de usar y tirar ya que gran parte de este material se emplea para fabricar gran variedad de envases que poseen una vida útil muy corta. El simple gesto de tirar una botella de plástico en una playa supone unos 500 años hasta que ésta se descomponga por completo en el fondo marino. 8 millones de toneladas de residuos plásticos llegan anualmente a los mares y océanos. Esta cantidad es equivalente al peso de 800 Torre Eiffel, podría cubrir 34 veces la isla de Manhattan o igualar el peso de 14.285 aviones Airbus A380.

Actualmente, la solución más efectiva, cuando no es posible evitar su utilización o generación en origen, consiste en la recuperación y reciclaje de estos residuos plásticos. Con el propósito de incentivar y evaluar el impacto de este tipo de iniciativas, VERRA, con el apoyo en el desarrollo de 3R Initiative, va a lanzar a inicios de 2021 el nuevo “Plastic Waste Reduction Standard”. Este programa tiene como objetivo llevar una contabilidad y acreditación coherentes de una gran variedad de actividades de recuperación y reciclaje de plástico en cualquier parte del mundo e impulsar la financiación a proyectos que incrementen la recuperación de residuos plásticos del medio ambiente y/o su reciclaje. El Programa permitirá que los proyectos sean auditados de forma independiente para determinar en qué medida han reducido los desechos plásticos y / o aumentado las tasas de reciclaje. Los denominados “plastic credits” equivaldrán a una tonelada de plástico recuperado o reciclado y se emitirán en función de la cantidad de plástico que se recolecte y recicle por encima de las tasas de referencia (habituales o impuestas por normativa) en cada región.

Estas metodologías proporcionan procedimientos para estimar los residuos plásticos netos reciclados a través de actividades de reciclaje mecánico. Las iniciativas elegibles serán la instalación de nuevas instalaciones de reciclaje, aumentos de capacidad o mejora tecnológica en instalaciones de reciclaje existentes, reciclaje de tipos de materiales (incluido el embalaje) que no se hayan reciclado previamente en una instalación existente, así como incentivar o facilitar el aumento de la recogida de residuos plásticos. El nuevo programa también establece procedimientos para estimar los residuos plásticos netos retirados o desviados de su destino o disposición final habitual a través de actividades de recuperación formales e informales, con el objetivo de evitar que este plástico permanezca o termine su ciclo de vida en el medio ambiente.

Aunque este programa se encuentra aún en fase de desarrollo y consulta pública, el departamento técnico dedicado al sector de gestión de residuos en ALLCOT ya está trabajando en el uso de estas nuevas metodologías para evaluar, desarrollar y certificar en el registro de VERRA los primeros proyectos de reciclaje y recuperación de residuos plásticos. ALLCOT ofrece soporte técnico durante todo el proceso de evaluación inicial de elegibilidad bajo el nuevo programa de las diferentes iniciativas, el desarrollo de la documentación de diseño de proyecto y los cálculos necesarios para determinar el volumen de “plastic credits” que se generarán. Una vez el proyecto sea registrado en el programa, ALLCOT participará en el desarrollo de los Reportes de Monitoreo y su proceso de verificación periódica.

Mediante la participación y desarrollo en estos nuevos proyectos de reciclaje y recuperación de residuos plásticos, ALLCOT sigue alineando como siempre su actividad con los objetivos establecidos por la Agenda 2030. Estos proyectos, enmarcados en el “Plastic Waste Reduction Standard” contribuirán de forma decisiva a los siguientes Objetivos de Desarrollo Sostenible: 9. Industria, innovación e infraestructura, 11. Ciudades y comunidades sostenibles, 12. Producción y consumo responsables, 14. Vida submarina y 15. Vida de ecosistemas terrestres.

 

La importancia del sector de la alimentación en la sostenibilidad


Escrito por Karen Vega, Business Development Specialist.

 


1. VENTAJAS ODS EN EL SECTOR ALIMENTACIÓN.

La sostenibilidad no debe confundirse con términos como producto ecológico, biológico u orgánico. La sostenibilidad constituye un paso más allá y engloba múltiples aspectos que forman parte del contexto de la empresa tales como imagen reputacional, preocupaciones de sus partes interesadas, uso de recursos naturales, protección y conservación de biodiversidad, entre otros.

En 2015, las Naciones Unidas establecieron 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que requieren de la acción conjunta de gobiernos, empresas del sector privado, sociedad civil y de toda la ciudadanía para poder llevarlos a cabo. Los ODS son un plan ambicioso de acción para las personas, el planeta y la prosperidad y las empresas juegan un papel importante en su consecución.

Frente a la actual creciente relevancia de los ODS, las empresas del sector de la alimentación comienzan a alinear sus estrategias con los 17 ODS, integrando muchas de estas cuestiones en su modelo de negocio, en la cadena de suministro y en la relación con sus grupos de interés; invirtiendo en abastecimiento, procesos, materiales, maquinaria y productos sostenibles en toda la cadena de valor.

Nos encontramos en un periodo que desafiará la capacidad de resiliencia de las empresas y que si bien presenta muchos retos también abre un abanico de oportunidades para aquellas empresas que tengan la visión y el compromiso para liderar los cambios que ya se vislumbran.

Los ODS pueden ser utilizados para orientar, dirigir, comunicar e informar sobre sus estrategias, objetivos y actividades, lo que les permite a las empresas capitalizar una variedad de beneficios y crear valor añadido a su negocio. Algunas de estas oportunidades y beneficios son:

  1. Obtener una visión más amplia del sector, su entorno y sus necesidades permitiendo la identificación e incluso creación de futuros nichos de mercado.
  2. Los ODS buscan reorientar los flujos de inversión pública y privada global reorientándola al cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad. Permitiendo a las pequeñas empresas y empresarios, comprometidos con modelos comerciales sostenibles e inclusivos, conectar con el capital para hacer crecer su negocio;
  3. Disminuir de riesgos comerciales y reputacionales al reducir su impacto climático y adoptar prácticas laborales justas e inclusivas.
  4. Fomento de la resiliencia frente a los costes y/o requisitos impuestos por la legislación futura.
  5. Fortalecer las relaciones con los grupos de interés y permanecer a la vanguardia de nuevas políticas.
  6. Las ODS unifican prioridades y propósitos en todas sus dimensiones (social, económica, medioambiental) permitiendo el uso de un lenguaje común que puede ayudar a la creación de sinergias con gobiernos, ONGs y otras empresas.

2. CÓMO EMPEZAR EL PROCESO HACIA UNA EMPRESA SOSTENIBLE.

El proceso de convertirse en una empresa sostenible engloba conocer su impacto en los recursos naturales, generación de residuos y vertidos, generación de emisiones directas e indirectas, así como las interrelaciones con sus grupos de interés. ALLCOT ayuda a las empresas a determinar este punto de partida mediante sus servicios de cálculo de huella ambiental y mapeo de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Una vez identificada esa línea base, es necesario conocer cómo emprender acciones que hagan que nuestra empresa mejore su enfoque en sostenibilidad y esté alineada con los convenios mundiales en la materia, exigencias de nuestros grupos de interés y los requisitos de la Agenda 2030. Todas las empresas, sin importar su tamaño o sector, tienen la responsabilidad de cumplir con toda la legislación pertinente, respetar los estándares mínimos
reconocidos internacionalmente y respetar los derechos humanos universales.

ALLCOT ayuda a las empresas a cumplir con sus obligaciones y guiarlos a tomar iniciativas más allá de estas responsabilidades mínimas para avanzar en la consecución de objetivos sociales y ambientales.

Desde ALLCOT, cuantificamos, evaluamos y ayudamos a diseñar su estrategia de mitigación y sostenibilidad a través de: