Un comienzo más verde para el mundo


Written by Alexis Leroy, CEO ALLCOT


La pandemia de coronavirus ha sido una enorme llamado de atención para el mundo. En poco más de un mes, grandes sectores de la economía han cerrado o se han visto disminuidos significativamente. El transporte aéreo es prácticamente inexistente, el transporte privado es tan solo una sombra de lo que era antes, y el comercio minorista ha cerrado casi por completo sus puertas.

El estar aislados en casa nos ha dado a todos la oportunidad de considerar a todo lo que hemos renunciando, qué elecciones se escapan a nuestras manos e incluso si elegiríamos las mismas cosas una vez se levanten las restricciones. El encierro también se ha convertido en una fuente de ideas sobre cómo podemos aprovechar esta oportunidad para reconstruir nuestras economías de una manera más sostenible.

Para ser honestos, ya están sobre la mesa algunos planes para un futuro sostenible. En EE.UU., el Nuevo Trato Verde recuerda el plan del Presidente Roosevelt de recuperar al país de la Gran Depresión en los años veinte. La versión del siglo XXI se centró en el cambio climático, el mayor desafío de nuestro tiempo, así como la desigualdad social y económica. 

En Europa, la Comisión elegida recientemente presentó su propio Pacto Verde el año pasado, que es incluso más ambicioso que su homólogo estadounidense. El plan de la UE busca dar un giro a toda la economía del bloque, volviendo a centrarse en sostenibilidad, el clima, las medidas de transición para diversificar y modernizar la economía además de ofrecer oportunidades para todos. Las propuestas de ambos lados del Atlántico se acoplan perfectamente a nuestros tiempos, ya que se enfrentan a «la más rápida y profunda conmoción económica de la historia». Mucho se ha  reflexionado entorno a esta temática.

Lo mismo para Asia, la pandemia representa una oportunidad de embarcarse en la mismo cambio, lejos de imitar a Occidente y hacia una más sostenible y autosuficiente modelo económico. De hecho, puede ser la única esperanza de Oriente, si las propuestas que leemos hoy en día se ponen en práctica en otros lugares.

El modelo económico liberal basado en el mercado ha existido desde hace unos 300 años. La globalización fue el último gran avanze desde la perspectiva del neoliberalismo, y la rápida expansión del coronavirus por todo el mundo es la advertencia de que no podemos continuar de esta forma. La economía que evolucionó en el siglo XVIII se acopló al mundo que percibía. No experimentó, como lo hacemos hoy, el inmenso impacto de la industria y los negocios en nuestra tierra y nuestro clima. 

La contaminación y la escasez de recursos no eran considerados un problema hace 300 años, y todos nuestros esfuerzos desde entonces han sido demasiado modestos, demasiado parciales, y han sido en gran parte relegados por los intereses de los modelos de negocios del viejo mundo. Sin embargo, hoy en día, entendemos cómo nuestro modelo económico impacta en nuestra salud, en nuestro bienestar. Podemos cuantificar los efectos nocivos de la contaminación del aire, así como podemos cuantificar el costo de los desastres naturales.

Con todo este conocimiento y comprensión, obtenido a través de los inmensos avances tecnológicos de los últimos 50 años, tenemos la oportunidad de establecer un nuevo curso para las próximas décadas.

¿Qué se debe hacer?

A nivel macroeconómico, el mundo necesita comprometerse, una vez más y con mayor fuerza, a los propósitos del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Necesitamos que los gobiernos se alineen a estos objetivos, para hacer compromisos ambiciosos, creíbles y alcanzables, y trazar el camino hacia la consecución del premio mayor.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tienen un objetivo simple: «un proyecto compartido de paz y prosperidad para la gente y el planeta, ahora y en el futuro». Consisten en 17 metas, entre las que se incluyen: la reducción de la desigualdad; el agua potable y el saneamiento; la acción en favor del clima; el consumo y la producción responsables, y reducir el hambre a cero. Todos estos objetivos pueden alcanzarse con un enfoque reflexivo que permita reconstruir la economía que compartimos.

A su vez, gracias a la tecnología y la comprensión, el progreso hacia los ODS puede ahora ser cuantificado. La salud, la educación, las oportunidades económicas, las sociedades estables e incluso la igualdad de género pueden medirse y evaluarse. Además, esta cuantificación de logros puede ser ahora recompensada. Por primera vez en nuestra historia económica, los impactos intangibles se están convirtiendo en elementos tangibles en los estados financieros. Esfuerzos como el del Grupo de Trabajo de Divulgación Financiera Relacionada con el Clima están moviendo lentamente la aguja para llevar las problemáticas externas—como los gases de efecto invernadero— a la esfera de los costos reales. De la misma manera, mejorar nuestra salud, seguridad y prosperidad colectivas también representada una recompensa en tanto a la disminución de costos externos —como las emisiones de carbono y pérdidas de negocios—, así como en la reducción del costo humanos.

El Acuerdo de París tiene un simple objetivo, tan solo uno: asegurar que a mediados de siglo todas nuestras emisiones de gases de efecto invernadero se equilibren con pozos que absorban esos mismos gases. De nuevo, este es un objetivo que podemos alcanzar si planificamos cuidadosamente y ponemos en marcha el trabajo, la inversión y la investigación para hacerlo realidad.

¿Qué ganaremos?

Empezaremos a restaurar nuestro clima a un estado en el que  los eventos climáticos catastróficos no son «normales», donde la deforestación no despoja a los pueblos y especies de su hogar, donde el estrés hídrico no provoca migraciones masivas.

A nivel nacional o incluso multinacional, ¿cómo podemos hacer los cambios que el futuro nos exige?

Una reconstrucción ecológica

A medida que salgamos de la sombra de Covid-19, las economías necesitarán ayuda del gobierno para volver a empezar. Ya hemos visto miles de millones de dólares, euros y libras gastadas para ayudar a los comercios y a la población a superar el encierro. Y veremos miles de millones más gastados para ayudar a las empresas a reconstruir y reiniciar sus operaciones. Debemos asegurarnos de no centrarnos en la supervivencia a corto plazo, sino en la sostenibilidad a largo plazo.

Si bien defendemos la independencia del sector privado, cuando se trata de recibir asistencia financiada por el sector público, se debe exigir al sector privado que siga la política pública. En lugar de gastar el 90% de la asistencia en apoyar los modelos de negocio existentes, ¿no deberían nuestros líderes procurar que nuestra economía sea más resiliente?

La asistencia financiera debe establecer condiciones. Se debería exigir a las  industrias que hagan mejoras y cambios en sus procesos en línea con los ODS. Por ejemplo, a una fábrica que actualmente compre energía a una planta de gas, si desea recibir ayudas por parte del gobierno se le debería exigir que compre energía renovable, una solución simple y factible que no tenga ningún costo adicional.

Se debería exigir a los fabricantes que utilicen envases reciclables, que se aseguren de que los productos sean reciclables o reutilizables y que sus procesos sean lo más limpios posible. Los reglamentos podrían ser más estrictos para exigir que los productores asuman la responsabilidad legal de todos los desechos asociados con sus productos.

Las empresas comerciales deberían reexaminar sus prácticas y ver cuánta flexibilidad pueden incorporar a sus operaciones. Durante la pandemia hemos visto una explosión en el uso de la videoconferencia para mantener los vínculos sociales. Millones de personas han estado trabajando eficazmente desde casa, en lugar de desplazarse a las oficinas. ¿Necesitamos todos, como empleadores y empleados, desplazarnos hasta las oficinas que utilizan aún más recursos?

En lugar de las cadenas de suministro mundiales, se debería alentar a las empresas a que busquen  materiales y suministros locales, reduciendo así las emisiones y la contaminación del transporte, apoyando además a la comunidad local y su economía.  ¿Y necesitamos viajar tanto por negocios o por placer? Ya hay una creciente conciencia del impacto que nuestros hábitos de viaje tienen en el medio ambiente y el clima, pero la recuperación de este cierre global ofrece una verdadera oportunidad para dejar de lado los viajes innecesarios.

El cambio ecológico personal

Por último, ¿cómo podemos usted y yo, como individuos, traducir estos objetivos en acción práctica? 

Como consumidores, podemos hacer elecciones más responsables y cuidar nuestros resultados. Cuando compramos, debemos comprar de manera responsable: ¿los productos son reutilizables, reciclables y reutilizables? ¿Nuestros productos necesitan siquiera un embalaje?

Cuando consumimos, ¿consumimos más de lo que necesitamos? ¿La electricidad, el gas y los recursos que utilizamos proceden de fuentes renovables o nos basamos en recursos finitos como el petróleo o el carbón? ¿Necesitamos conducir todos los kilómetros que recorremos? ¿Es necesario tomar ese vuelo? ¿Estamos iluminando y calentando nuestras casas de manera responsable?

Los productos alternativos ya existen para muchos de nosotros, como todos sabemos. Pero, lo más importante es que también existen opciones alternativas. Es hora de que comencemos a ejercer con más fuerza nuestro poder de elección y, como individuos y consumidores, aumentemos la presión sobre las empresas, los responsables de la formulación de políticas y entre nosotros mismos para pensar en el impacto que tenemos en nuestro hogar.

Conclusión

El modelo económico de libre mercado que nació en el calor de la Revolución Industrial, y que ha durado 300 años, no es adecuado para el siglo XXI y los desafíos que presenta. No debemos insistir en volver a los negocios como de costumbre.

Por lo tanto, hacemos un llamado a las empresas de todo el mundo para que reconozcan que la reconstrucción de nuestras economías a raíz de esta pandemia no puede simplemente devolvernos a la forma en que estaban las cosas antes. El sector privado debe aceptar su papel histórico para llevarnos a este punto, y asumir tanto la responsabilidad como la oportunidad de solucionar nuestros problemas, incluso cuando el gobierno tarde en actuar.

Sostenibilidad en la Industria de la Moda


Escrito por Natalia Rodrigo, Group Sustainability Technical Manager


Recientes publicaciones sobre la industria de la moda afirman que este sector necesita mejorar su desempeño en sostenibilidad. Si bien es cierto que la mayoría de las marcas de moda son conscientes de su impacto ambiental y social, solo menos de la mitad de ellas han comenzado a tomar medidas efectivas. Además, las compañías de moda aún no están implementando soluciones sostenibles lo suficientemente rápidas como para compensar de manera efectiva todos los impactos negativos que esta industria en rápido crecimiento comporta.

Los patrones actuales de producción y consumo en la industria de la moda ponen en peligro la disponibilidad de los recursos naturales, implicando pérdidas importantes de biodiversidad; sin obviar el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, consumo de agua, uso de químicos y generación de residuos. Teniendo en cuenta que nuestro planeta ya ha superado sus límites, las restricciones en uno o más de estos factores clave no se pueden descartar, lo que dificultará el crecimiento del sector, previsto en un 60% para 2030.

Por otro lado, otros problemas no ambientales, como son el bienestar animal, la falta de transparencia y la imagen negativa, como, por ejemplo, presionar a la sociedad para que esté a la altura de ideales inalcanzables, no pueden ser relegados al olvido.

La moda se considera un potente mecanismo para el desarrollo global, estando considerada como una de las industrias de consumo más importantes. Es por ello por lo que este sector necesita imperativamente demostrar un cambio en su desempeño en sostenibilidad. Además de generar beneficio y crecimiento, la moda sin lugar a duda puede dotar de un valor adicional a todos sus productos, generando beneficios para la sociedad y la economía mundial.

Moda, talento y creatividad van siempre de la mano: su profundo savoir-faire, su presencia y actividad en las redes sociales e influencias ayudarán a trabajar con éxito su propia transformación.

Sorprendentemente, una parte de la industria de la moda ya se ha embarcado en el desafiante objetivo de concienciar a sus consumidores, emprendiendo mejoras reales y efectivas, por medio de amplias redes dedicadas a objetivos ambientales, sociales y transparentes comunes.

Además, las recientes inversiones en tecnología, así como las mejoras en las condiciones laborales y la implementación de estrategias de eficiencia en productividad hasta ahora implementadas, permitirán a las marcas de moda contrarrestar la presión actual.

Ejemplo de ello son las iniciativas actualmente desarrolladas sobre la conversión de residuos textiles en materias primas mediante el uso de técnicas avanzadas de reciclaje; la reducción del consumo de agua y energía do la integración de técnicas de gestión de residuos en las operaciones de producción y distribución.

Teniendo en cuenta todas estas estrategias de innovación, las empresas de moda cuentan con una oportunidad única para lograr su cambio, sin afectar a su crecimiento. Por otro lado, si no se toman medidas inmediatas, las marcas de moda estarán condenadas a tener que rebajar los precios unitarios haciendo frente a costes crecientes y escasez de recursos en sus cadenas de suministro; limitando así su actividad hacia un modelo lineal sin retorno, basado únicamente en consumo, fabricación y desperdicio.

Así, el efecto que este modelo tendrá en la moda es bastante predecible. Teniendo en cuenta las proyecciones actuales de aumento para 2030, las marcas de moda sufrirán una disminución de los beneficios si aún optan por una estrategia de “business as usual”.

Con el fin de abordar de manera efectiva la creciente presión ambiental y social, lo primero que se debe evaluar es la huella que este sector tiene. ALLCOT ayudará a la industria de la moda a identificar con éxito su nivel de sostenibilidad asociado a cada etapa de la cadena de valor. Esta estrategia permite a las empresas identificar los indicadores clave (KPIs) para así definir una estrategia eficaz de cambio.

El objetivo principal de este esfuerzo es desarrollar conocimiento, transparencia y sostenibilidad. Sin lugar a duda, este desafío en los patrones actuales de desempeño operacional tiene como objetivo establecer las bases para una posible remodelación, canalización de inversiones y definición de una estrategia efectiva en innovación.

En conclusión, si la industria de la moda no toma medidas eficientes sobre su desempeño en sostenibilidad, su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas no será significativa, poniendo en riesgo los compromisos del Acuerdo de París y, por lo tanto, de la Agenda 2030. Como resultado, es urgente listar las tareas de mejora ambiental, social y ética como acciones indispensables dentro de su agenda de estrategia de gestión.

La industria de la moda tiene todo el potencial para lograr un cambio social y ambiental a escala global. Integrar un uso más eficiente de la energía y de los recursos, asegurar condiciones de trabajo justas e implementar estudios de viabilidad para la cadena de valor en todos sus procesos constituyen estrategias clave para hacer realidad este cambio.

ALLCOT está cambiando el cambio …

 

Hacia un aceite de palma sostenible


Escrito por Asier Aramburu Santa Cruz, Climate Change RENEN Manager


Gracias al proyecto para la captura de metano, desplazamientos de combustibles fósiles y cogeneración de energía renovable que ALLCOT desarrolla actualmente en Colombia, la industria palmera puede ser una gran aliada en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque pueda parecer que la mayor acción que puede realizar esta industria es el buen manejo de sus plantaciones y las políticas de no deforestación que lleve a cabo, en el propio procesamiento del fruto para obtener el aceite, se pueden implantar diversas medidas que aseguren un producto más sostenible. Así, en Colombia se ha logrado convertir un problema, la gestión de residuos, en una oportunidad. Las aguas residuales industriales del proceso productivo tienen una alta carga orgánica y precisan de un tratamiento para poder verterlos a un medio acuático. Este tratamiento se realizaba mediante el uso de lagunas anaerobias, que emitían grandes cantidades de metano a la atmósfera, un gas con un potencial de calentamiento global 25 veces mayor que el CO2.

Sin embargo, se encontró una solución que reporta diversos beneficios: el uso de biodigestores. Gracias a estas instalaciones, se están reduciendo las emisiones de metano por medio de la captura del biogás, nombre que se da a la mezcla gaseosa rica en metano que se produce en el proceso de tratamiento de las aguas residuales.

Aunque unas pocas plantas están aprovechando este biogás para generar energía, la segunda fase del proyecto contempla la adopción de esta forma de generación de energía eléctrica. Así, en lugar de la quema en tea, el destino actual de la mayoría del biogás generado, las empresas asociadas al proyecto podrán adoptar la tecnología que les permita usar ese metano como energía. De esta forma, pueden pasar a ser autosuficientes y sus excedentes energéticos entregarlos a la red eléctrica, lo que a su vez desplazaría la generación de energía por medio de combustibles fósiles, incrementando el potencial de mitigación del cambio climático del proyecto.

ALLCOT llega en un punto clave, ya que la industria precisa de una actualización del documento de diseño o Project Design Document (PDD) entregado inicialmente al organismo de las Naciones Unidas encargado del registro de estos proyectos de desarrollo limpio, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Pero el paso más importante y el mayor reto es la primera verificación de las reducciones para poder obtener los bonos de carbono, lo que permitirá certificar por primera vez las reducciones que ya se han realizado. ALLCOT tiene también el reto de demostrar el potencial y los beneficios del proyecto, de forma que se logre la adhesión del resto de productores y se consiga transformar esta industria. Además, el éxito de este proyecto no solo tiene importancia en la adhesión del resto de actores, sino que también en el desarrollo de otras iniciativas dentro del proceso productivo, como puede ser el compostaje de los lodos y los residuos del proceso productivo (cáscaras, etc.), que emiten también grandes cantidades de gases de efecto invernadero en su proceso de descomposición.

Para ello no solo se está trabajando en los cálculos de las reducciones y en la elaboración de la documentación, sino que se está realizando el proceso haciendo participe a los participantes del proyecto con visitas a las empresas productoras que ya han puesto en operación el proyecto de reducción de emisiones.

 La industria del aceite de palma es actualmente líder a nivel mundial en la provisión de aceites y grasas. A la cabeza de su producción se sitúan los países asiáticos, liderados por Indonesia y Malasia, que han logrado un crecimiento vertiginoso de su producción en las últimas décadas hasta llegar a una producción conjunta de 59.000.000 toneladas (82,5% del total). Sin embargo, este crecimiento ha recibido múltiples críticas a nivel internacional, ya que en parte se ha obtenido a costa de la destrucción de bosque natural.

En el caso de Colombia, en un campo dominado por productores asiáticos, ha conseguido situarse como el primer productor de aceite de palma en América y el cuarto en el mundo, con más de 1.600.000 toneladas.

Por tanto, gracias a este proyecto, la industria palmera colombiana tiene la oportunidad de mostrar su grado de compromiso con el desarrollo sostenible, diferenciarse del resto de productores y alinearse con los objetivos comprometidos en el Acuerdo de París.

Novedades del mercado del carbono en Colombia


Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Consultant.


A finales del mes de noviembre se llevó a cabo en Bogotá el primer congreso de ASOCARBONO, la Asociación Colombiana de Actores del mercado de Carbono. ALLCOT es miembro y participa activamente de la dinamización del mercado. Entro los mandatos de ASOCARBONO, ALLCOT quisiera incluir la tarea de abogar porque el sector financiero en Colombia considere a los bonos de carbono como un activo financiero.

En cuanto a la evolución del sector, si bien las novedades son múltiples, hay un par de constantes que vale la pena resaltar. Por un lado, la demanda de bonos de carbono sigue siendo muy superior a la oferta. Por otro, la mayoría de los proyectos certificados tanto para el mercado regulado, como para el voluntario siguen siendo forestales. 

Entre las novedades están la entrada de certificadores nacionales de proyectos de reducción de emisiones y el fortalecimiento de la presencia de los certificadores internacionales. Esto contribuirá a aumentar la capacidad de trámite de certificados, a reducir los tiempos del proceso y debería permitir que proyectos antiguos aún alcancen a ser registrados.

En esta misma línea, se anticipa un acercamiento entre los verificadores y los desarrolladores de proyectos. Verra se ha propuesto poner a disposición todos los documentos requeridos en español, para de esta manera eliminar la barrera lingüística. También lanzará una línea de certificación más sencilla para proyectos de pequeña escala en zonas rurales y enfocado a las soluciones basadas en la naturaleza. De este modo, en 2020 deberíamos asistir a un aumento en el número de proyectos registrados y a una diversificación de los actores que los gestionan.

Ahora bien, a nivel sectorial podría presentarse igualmente una diversificación, dado el potencial de reducción que existe en otros sectores diferentes al forestal, como el energético. Este fue el tema del panel en el que Alexis Leroy, CEO de ALLCOT, participó como ponente.

A pesar de la baja eficiencia del sector industrial en Colombia, a la fecha no se han emitido bonos de eficiencia energética. Ecopetrol, la petrolera estatal y mayor empresa del país, está camino a emitir los primeros en las próximas semanas, gracias a un proyecto en su refinería de crudo de Barrancabermeja. Sin embargo, en general hay poca medición del gasto energético, que sirve como línea base para eventuales reducciones.

Hay dos factores que explican esta observación. La pequeña industria es adversa al riesgo y no dispone de recursos. Es necesario resaltar que los desarrolladores de proyectos de carbono pueden compartir el riesgo de dichas inversiones. Los industriales deben cambiar su cultura organizacional y medir sistemáticamente sus inversiones en energía y las fugas de esta. Además, existe amplio potencial en documentar proyectos de eficiencia pasados y que no requieren inversiones suplementarias para ser registrados.

Los bonos de eficiencia energética servirán no solo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), sino también para mejorar la competitividad industrial del país. ALLCOT será un aliado para alcanzar ambos objetivos.

ALLCOT y las comunidades indígenas: aliados en los proyectos forestales


Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Consultant.


Las comunidades indígenas son actores clave en la mitigación del cambio climático y de la sostenibilidad de sus territorios. A nivel regional, según el informe Estado de la Amazonia publicado por WWF en 2017, los territorios de las comunidades indígenas corresponden a 33% de la Amazonía y tan solo a 8% de las tierras deforestadas. Esto pone de relieve su papel esencial en la lucha contra la deforestación. Durante la última década, la tecnología ha empoderado a los indígenas en el monitoreo de sus territorios, lo cual ha permitido que las empresas que extraen recursos naturales rindan más cuentas. Por ejemplo, los dispositivos de GPS son usados por los grupos indígenas para reportar delitos ambientales.

En Colombia, los resguardos indígenas han estado históricamente localizados en el corazón de los territorios controlados por grupos al margen de la ley y de las rutas del narcotráfico.  Al haber sido golpeadas de lleno por el conflicto armado entre guerrillas y el ejército colombiano, su desarrollo económico se frenó y sus índices de desarrollo son hoy inferiores al promedio nacional. 

Las comunidades Inga y Kamsá, originarias del Alto Putumayo y del Caquetá respectivamente (ambas en el sur de Colombia) juegan un papel clave en esta nueva etapa de sus regiones, en el cual el restablecimiento progresivo del orden público puede generar la intensificación de los motores de la deforestación. Putumayo y Caquetá son dos departamentos que hacen parte de la Amazonía colombiana. Por estar en zona de transición entre esta y la zona Andina, la más poblada y centro económico de Colombia, presentan unas de las tasas de deforestación más altas del país. Además, el postconflicto ha significado la llegada de colonos y de grandes grupos económicos, lo cual se refleja en cambios de uso de suelo hacia la agricultura, ya sea de latifundio o de subsistencia. Tanto la frontera agrícola como la extracción de madera y la ganadería ejercen presión sobre los bosques. Vale la pena recordar que el sector forestal es el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) en Colombia, responsable del 36% de las emisiones, según el Inventario Nacional de GEI. De ahí su importancia para alcanzar las metas de la contribución determinada a nivel nacional (NDC) del país.

ALLCOT coordina proyectos forestales con el objetivo de que los bosques se preserven y sigan jugando su rol de sumideros de carbono. Desde la fundación de ALLCOT hace 10 años, el proceso de consulta social ha sido riguroso y las comunidades indígenas han sido aliados de varios proyectos forestales. La consulta social realizada por ALLCOT siempre se rige por el principio de consentimiento previo, libre e informado. A través de los fondos derivados proyectos forestales que ALLCOT desarrolla es posible mejorar los indicadores ligados a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) como acceso a energía las 24 horas, tasa de escolaridad o tasa de mortalidad infantil. El objetivo último es que el desarrollo social y económico de los habitantes de la zona se pueda alcanzar en paralelo de la protección forestal, para así cumplir a la vez con la Agenda 2030 y con el Acuerdo de París. Esta es la misión de ALLCOT y el conocimiento ancestral con el que cuentan los indígenas sobre las áreas boscosas es una herramienta clave.

La neutralización de carbono debe tener el mismo valor que los PPA para la financiación de proyectos.


Escrito por Alexis Leroy, CEO ALLCOT


La neutralización de carbono es tan válida y valiosa como la energía renovable

Cualquier persona involucrada en el desarrollo de proyectos de energía limpia en todo el mundo estará familiarizada con la necesidad de asegurar la financiación del proyecto. Los prestamistas generalmente desean ver un flujo de ingresos sólido antes de considerar la financiación de energía renovable o proyectos de energía baja en carbono.

Normalmente, un acuerdo de compraventa de energía (PPA por sus siglas en inglés) cumple con este requisito: un acuerdo de compra a largo plazo con un comprador de alta calidad, ofrece la confianza de que el proyecto generará un flujo de caja constante para pagar su deuda.

Ocasionalmente, un PPA en sí mismo puede no considerarse como una garantía suficiente de rendimiento, o la calidad crediticia del comprador no puede ser lo suficientemente sólida. En estos casos, se puede agregar seguridad adicional en forma de garantías líquidas o bonos de desempeño.

Sin embargo, hay otra fuente de ingresos que puede desempeñar ese papel: los bonos de carbono.

Los bonos de carbono representan el ahorro en emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero (GEI). Se miden en función de una línea base en la que el proyecto usaría tecnologías fósiles. De esta manera, un parque eólico, un parque solar o una planta de conversión de residuos el  gas representan un ahorro de emisiones en comparación con electricidad producida a partir de carbón o gas .

El mundo está a la espera de que un nuevo mercado global de neutralización de CO2 reemplace el Mecanismo de Desarrollo Limpio que finalizará cuando el Protocolo de Kyoto sea reemplazado por el Acuerdo de París en 2021. Pero mientras tanto, hay muchas oportunidades para desarrollar y vender bonos de carbono en algunos mercados existentes. Los ingresos deberían ayudar a asegurar la financiación del proyecto.

Sudáfrica y Colombia están a la vanguardia en la creación de mercados de alta confianza para la neutralización de CO2, al permitir que se utilicen en el pago parcial de sus respectivos impuestos nacionales sobre el carbono y, por ende, monetizarlos, al menos en el papel.

Además, la Organización de Aviación Civil Internacional se está preparando para lanzar un mercado global de neutralización de CO2 para las aerolíneas a partir de enero de 2021. Se prevé que la demanda de neutralización de CO2 de las aerolíneas que participan en CORSIA alcanzará los 174 millones de toneladas de C02 equivalente (TCO2e) en 2025 y podría llegar a cerca de 8 mil millones de tCO2e en 2040.

Y más allá de estos mercados formalmente establecidos, respaldados por el gobierno, hay una amplia variedad de programas voluntarios de neutralización de carbono operados por grandes empresas industriales, comerciales y minoristas de todo el mundo. Según Forest Trends, casi 49 millones de neutralizaciones de CO2 fueron retiradas por gobiernos, empresas e individuos en 2018.

Hay muchos desafíos que enfrenta el uso de la neutralización de CO2 como seguridad para la financiación de proyectos. En primer lugar, el flujo de ingresos de la neutralización de CO2 probablemente representaría solo una fracción de los costos generales del proyecto, y para algunos, simplemente no valdría la pena el esfuerzo de incorporar la neutralización de CO2 en el cierre financiero.

Además, las fuentes de ingresos de la venta de bonos de carbono tienden a no ser regulares, sino «desiguales». Los proyectos neutralizados ​​deben presentar una verificación e informe independientes del volumen de emisiones reducido antes de que puedan solicitar la emisión de esos créditos, y los costos asociados con ese proceso generalmente significan que solo es posible realizar emisiones anuales o incluso bianuales. Dicha emisión periódica puede no ser lo suficientemente estable o regular para satisfacer los requisitos de un prestamista.

Sin embargo, al mismo tiempo, utilizar los ingresos de los bonos de carbono para asegurar el financiamiento puede tener dos beneficios significativos: la calidad y la confiabilidad del comprador. En el caso de los países con impuestos al carbono que pueden pagarse parcialmente en neutralización de CO2, el motor de la demanda es el gobierno, y los emisores industriales deben cumplir para cumplir con la ley.

Del mismo modo, en el caso de CORSIA, los compradores finales serán aerolíneas internacionales que buscan cumplir con los objetivos establecidos por el gobierno y aprobados por la ONU.

¿Por qué es importante el uso final de la neutralización de CO2? Debido a que los prestamistas se preocupan no solo por la escala de los flujos de ingresos de un proyecto, sino también por la confiabilidad y solvencia de los compradores. Los compradores de mayor calidad significarán mayor seguridad para el vendedor y, por lo tanto, para el prestamista.

En segundo lugar, es importante comprender que existe un vínculo directo entre la seguridad del suministro de electricidad renovable y la seguridad del suministro de bonos de carbono. Debería darse el caso de que cualquier prestamista que confía en un PPA como garantía para la financiación del proyecto, también debe poder confiar en el flujo de neutralización de CO2 a través de un acuerdo de compra de reducción de emisiones (ERPA).

Los prestamistas considerarán la confiabilidad del proyecto de energía (cuánta energía se espera o calcula entregar a lo largo de cualquier contrato) al estimar el valor del PPA. El PPA, por lo tanto, es una medida del suministro potencial de energía y, por lo tanto, puede ser también una medida del suministro de neutralización de carbono.

En el caso de muchas tecnologías confiables de energía renovable (gas residual, energía solar e incluso eólica), la generación real de energía y la generación de neutralización de CO2 están estrechamente vinculadas.

Un desarrollador de proyectos podría incluso utilizar la entrega futura de bonos de carbono como fuente de capital semilla para un proyecto. Esta era una práctica común bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio de la ONU. Al organizar un ERPA con un comprador que busca neutralización de CO2 para algún cumplimiento o incluso un propósito voluntario, un desarrollador de proyecto puede usar este ERPA para recaudar capital semilla. Sin duda, el volumen de la neutralización de CO2 puede estar sujeto a un recorte, pero el principio es sólido.

Entonces, ¿por qué los prestamistas no tienen en cuenta los ERPA? Si estamos de acuerdo en que la lucha contra el cambio climático es primordial, entonces, ¿cómo es posible que no apoyemos a los bonos de de carbono como una fuente de financiación válida, y que puede de hecho ser más valiosa que los megavatios-hora de generación de energía renovable?

Conferencia sobre el Mercado de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero IEA-IETA-EPRI


Escrito por Casania Fometescu, ALLCOT Group Business Development


A principio de mes, Casania Fometescu, consultora internacional de CO2 y Directora de Desarrollo en Europa del Este de ALCOTT Group, participó en el XIX Taller Anual sobre Comercio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, organizado por La Agencia Internacional de Energía (IEA), La Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA) y el Instituto de Investigación de Energía Eléctrica (EPRI) en París.

La conferencia mostró la creciente importancia del mercado de CO2 a nivel mundial. El número de asistentes se duplicó con respecto al evento del año pasado, especialmente con respecto a las delegaciones gubernamentales, como por ejemplo:  Reino Unido, Suiza, La Comisión Europea, China, Nueva Zelanda, Canadá, entre otros. Mark Lewis de BNP expresó a los participantes que se sentía “en los días de gloria de la acción del carbono”. 

El mercado internacional del carbono se ha convertido es un tema extendido, y esto se debe a que las autoridades nacionales, regionales y locales, pero también las compañías, han desarrollado políticas para reducir las emisiones, y cada una de ellas tienen diferentes métodos de implementación. Las presentaciones realizadas explicaron muchos esquemas de comercio de emisiones subnacionales (Ontario, Quebec, California), nacionales (Nueva Zelanda, China, Taiwán, Corea, Japón, Costa Rica, Columbia) y supranacionales (EU ETS).

Es importante destacar los siguientes puntos de conversación:

  1. La representante del Banco Mundial, Celien Ramstein, reconoció la importancia de fijar el precio del carbono y mencionó que hay 46 jurisdicciones nacionales y 30 subnacionales que ya han implementado planes de comercio de carbono o impuestos al carbono. Sin embargo, todos los esquemas de comercio de emisiones (ETS) en el mundo (incluida China) comprenden solo el 20% de las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI). Por lo tanto, todavía hay mucho espacio para ampliar el alcance de estos mecanismos.
  2. Según el informe del Banco Mundial sobre el estado del mercado de carbono, existe una diversidad de precios en diferentes países, que van desde € 127 / tCO2 en Suecia y € 96 / tCO2 en Suiza, hasta € 25 / tCO2 en la Unión Europea (EU ETS) a menos de € 10 / tCO2 en la mayoría de los países que cuentan con precios del carbono. Solo el 5% del mercado mundial de GEI tiene precios de carbono entre € 40-80 / tCO2.
  3. Los ingresos mundiales de carbono de los gobiernos también aumentaron de $22 mil millones de dólares en 2016 a $33 mil millones de dólares en 2017, y $45 mil millones de dólares en 2018, según el Banco Mundial.
  4. El volumen del comercio voluntario del carbono ha aumentado en los últimos años y las empresas buscan cada vez más establecer objetivos de CO2 en línea con los Acuerdos de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los objetivos de la UE para 2030 y 2050.
  5. El objetivo de neutralidad en carbono de la UE para 2050 sólo se puede lograr si los gobiernos refuerzan sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) y establecen objetivos más ambiciosos para lograr mediante la compensación de carbono y la inversión en tecnologías ecológicas, energía renovable y medidas de almacenamiento de carbono.
  6. A Alemania quiere introducir un esquema de comercio sectorial nacional además del ETS obligatorio de la UE, que comprenderá más sectores de actividad en comparación con este último. China ha avanzado en la implementación de su ETS nacional. Ya finalizó la Fase I y  planea realizar los «ejercicios de simulación» de la Fase 2 antes de que finalice este año.
  7. Las negociaciones del Artículo 6 del Acuerdo de París pueden representar una oportunidad para que las entidades privadas contribuyan a los esfuerzos globales de mitigación a través de su participación en los mecanismos del mercado internacional, pero también a través de la cooperación voluntaria en la implementación del NDC de cada país. Sin embargo, todas las iniciativas piloto en virtud del Artículo 6 son iniciativas gubernamentales y no privadas.
  8. La encuesta sobre el sentimiento del mercado de GEI de la IETA muestra que el 85% de los encuestados espera que la acción voluntaria corporativa aumente en los próximos 5-10 años con empresas mucho más involucradas en reducir las emisiones de GEI y alcanzar sus objetivos voluntarios.

 

Los beneficios del reciclaje en la lucha contra la crisis climática


Escrito por Encarnación Hernández, Climate Change Mitigation Consultant


Actualmente nos encontramos ante una situación mundial crítica en términos de consumo de plásticos y el posterior reciclaje de los mismos, pues se prevé que para el próximo año 2020, la producción aumente hasta los 350 millones de toneladas. Si se mantiene este ritmo y el modelo de consumo actual de “usar y tirar”, este nivel podría verse incrementado hasta los 619 millones de toneladas en el año 2030.

El proceso de la descomposición del material plástico produce emisiones de dos gases de efecto invernadero con un alto poder de calentamiento global (metano y etileno) y un efecto muy nocivo para la salud. Por esa razón, en los últimos años se están desarrollando diversas iniciativas en materia de reducción y reciclaje de residuos plásticos. El principal objetivo de todas ellas es lograr reducir la dependencia de los recursos convencionales existente. Sin embargo, existen en el mercado otras soluciones con las que se está consiguiendo la fabricación de distintos productos a partir del reciclaje de plásticos, lo que supone una gran innovación en el mercado del reciclaje. En una de ellas está participando ALLCOT Group, empresa especializada en soluciones ambientales dentro de la lucha contra el cambio climático. El proyecto en cuestión se basa en la construcción de vivienda sostenible a partir de plástico reciclado. 

ALLCOT Group está trabajando en un proyecto innovador que se basa en la construcción de vivienda sostenible a partir del plástico reciclado. Este proyecto contribuye a la mitigación de las emisiones de GEI luchando por tanto contra la crisis climática actual. 

Su objetivo principal es el reciclaje del residuo plástico para darle una segunda vida útil, mejorando el rendimiento tanto del reciclaje como de la recuperación de residuos. Se implica a la población en la recolección principalmente de botellas de plástico, a partir de las cuales se fabrican bloques y ladrillos que se utilizan para la construcción de viviendas u otro tipo de edificación. Se trata de materiales entre cuyas características destacan su carácter flexible e ignífugo, su ligereza y su alta capacidad de aislamiento. Dichas características los hacen idóneos para enfrentarse a los eventos climáticos extremos que suelen afectar a países vulnerables a los efectos de la actual crisis climática como pueden ser las grandes olas de calor.

El proyecto, actualmente en fase de desarrollo, se replicará en países en vías de desarrollo en África y en América Latina. Se ha focalizado en grupos de vulnerabilidad, entre ellos mujeres que trabajan en el sector del reciclaje informal de residuos, y por tanto contribuyendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas firmados en la Agenda 2030. Además de reducir la cantidad de residuos destinados a su disposición final e incrementar su recuperación, se pretende obtener otra serie de beneficios económicos, sociales y medioambientales. Entre ellos destacan un aumento de la resiliencia del país frente al cambio climático, reducir la pobreza y mejorar el bienestar y la salud de las poblaciones ofreciendo un nuevo medio de subsistencia sostenible y garantizando además un mayor acceso al agua potable y una mejora de la biodiversidad de la zona. 

Con el uso de diferentes metodologías aceptadas internacionalmente y estudios ya realizados, se podrá calcular la reducción real de emisiones de Gases de efecto invernadero en base a que la producción secundaria de materiales de construcción conlleva menores cantidades de emisiones de CO2 frente a la producción convencional (desde un 40% hasta un 80% según el tipo de material).

Dado que las actividades de consumo de combustible y electricidad son las que más CO2 liberan dentro del proceso de producción convencional de una vivienda, se prevé que el proyecto de reciclaje y producción de ladrillos de plástico tenga un alto potencial de reducción de emisiones de efecto invernadero.

Concentrándose en cinco áreas clave (cemento, plásticos, acero, aluminio y alimentos) “Completando la imagen: cómo la economía circular aborda el cambio climático”, ilustra cómo diseñar desechos, mantener los materiales en uso y regenerar las tierras agrícolas puede reducir estas emisiones en 9.300 millones de toneladas. Eso es equivalente a eliminar las emisiones actuales de todas las formas de transporte a nivel mundial.

Actualmente, ALLCOT se encuentra desarrollando una metodología para llevar a cabo la estimación de las reducciones de CO2 dado que no existe ninguna aprobada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) que aplique directamente al proyecto en cuestión. 

Una vez aprobada por las Naciones Unidas, se podrá comenzar con la implementación del proyecto. 

Necesitamos esfuerzos adicionales para la descarbonización de nuestra economía creando a su vez oportunidades de crecimiento sostenible creativas e innovadoras.

Reflexiones sobre la Semana del Clima de Nueva York y el papel de los exploradores.


Escrito por Alexis Leroy , CEO ALLCOT


El pasado mes de octubre, la comunidad del Cambio Climático se reunió en la ciudad de Nueva York para la Semana del Clima. Numerosas organizaciones realizaron eventos alrededor de la ciudad al margen de los eventos oficiales de las Naciones Unidas, haciendo de la Semana del Clima una de las reuniones climáticas más grandes del año.

Asistí, entre otros eventos, al «Foro de carbono de América del Norte» de la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA), que se celebró en la icónica sede del Explorers Club en el centro de la ciudad.

El Explorers Club es un establecimiento histórico que se remonta a principios del siglo XX, donde exploradores como Edmund Hillary, Theodore «Teddy» Roosevelt y Charles Lindbergh entretenían a los miembros con historias de condiciones extremas, nuevas especies de animales, algunos de ellos todavía se muestran en el club, y sus esfuerzos por hacer retroceder los límites del conocimiento y los logros humanos.

Me gustaría pensar que no fue casualidad que IETA eligiera The Explorers Club para organizar su evento anual. El cambio climático es un territorio desconocido: estamos trazando un nuevo camino hacia el reino de los patrones del cambio climático y la capacidad de la humanidad para prevenir y adaptarse a un entorno cambiante.

Y también se me ocurrió que lo que están haciendo los grupos involucrados en el cambio climático es muy similar a la exploración. El cambio climático no solo representa un territorio nuevo, también es una forma de abordar los problemas ambientales para los esfuerzos que las naciones están haciendo en prevenir el cambio climático.

Aplicar mecanismos de mercado para resolver un problema ambiental puede parecer contradictorio, pero habla de una de las fuerzas más poderosas que impulsa a la humanidad: su ambición, su búsqueda de la seguridad y el conocimiento y su deseo de sobrevivir. Todos estos están representados en los sistemas de mercado, y también fueron fuerzas que impulsaron a los grandes exploradores.

Recientemente, se publicó un estudio que mostró cómo la estrecha cooperación entre las naciones para vincular sus sistemas de fijación de precios del carbono podría reducir el costo de las emisiones hasta en $ 250 mil millones al año para 2030. Las eficiencias de escala y las regulaciones estrechamente alineadas son críticas para lograr estas reducciones de costos.

Esta es una investigación innovadora que destaca cómo se puede usar el poder de los mercados para lograr un bien global. Y la idea de mercados para resultados ambientales ni siquiera es nueva: Estados Unidos fue pionero en el uso de mercados para objetivos ambientales cuando desarrolló los primeros sistemas de comercio de emisiones para las emisiones de dióxido de azufre y óxido de nitrógeno de las centrales eléctricas de carbón en la década de 1970.

Este estudio explora los alcances más lejanos de lo que podría ser posible si las naciones pueden acordar un conjunto claro y transparente de normas y regulaciones que luego puedan utilizar al establecer sus mercados de carbono. Las negociaciones de la ONU en Santiago de Chile, en diciembre de este año, serán críticas para hacer realidad el trabajo exploratorio de este estudio.

Esta investigación demuestra cuán importante es que las naciones, así como los grupos de interés en el espacio ambiental, consideren el papel de las empresas. Hay muchas ONG que abogan por soluciones prácticas al problema del cambio climático, pero no muchas de ellas abordan las preocupaciones de la comunidad empresarial.

No es herejía decir esto: sea lo que sea que pensemos de la economía global y su presencia en nuestras vidas, las empresas se encuentran entre los grupos más importantes que conforman la sociedad. Y como tal, tiene un papel que desempeñar para abordar nuestros problemas.

Solo dentro de la esfera climática, las ONG verdes abogan por soluciones que consideren la ciencia, los derechos humanos, la justicia climática, el género, la juventud y los trabajadores. ¿Por qué se consideraría incorrecto que una ONG ayude a elaborar regulaciones de mecanismos de mercado eficaces y eficientes para que las empresas puedan desempeñar plenamente su papel?

Algunos pueden decir que los gobiernos simplemente necesitan regular las emisiones de carbono fuera de existencia, imponiendo un impuesto al dióxido de carbono. Hay muchas partes del mundo donde eso sucede. Sin embargo, los exploradores reales están buscando formas que realmente garanticen el resultado ambiental, en lugar de los ingresos fiscales del gobierno.

El capitalismo es a menudo visto como incompatible con la acción climática; basta con mirar las protestas que están creciendo día a día en todo el mundo. El papel de los pioneros y exploradores como IETA es hacer que los dos trabajen juntos, acelerando la acción climática al garantizar que haya un incentivo real para actuar.

 

Integración de la Sostenibilidad en el Sector Turismo


Escrito por Jessica Dominguez, Consultora de Sostenibilidad


Hoy por hoy podría sonar presuntuoso, e inclusive trivial, resaltar que en los últimos 50 años a nivel global hemos descubierto prácticamente a la par la exponencial importancia-  tanto del acceso a la información a través de internet y las redes sociales, como del de nuestro planeta a través de nuestras acciones diarias que permitan la sostenibilidad de las generaciones futuras.

Hace veinte años estas dos temáticas evolucionaban asintóticamente.

Hoy por hoy el acceso a la información y la conservación del planeta son temas que toda la humanidad tiene en común. Asociamos a una comunidad próspera y sostenible que pueda estar informada a través de estas tecnologías, pero para ser próspera y sostenible una comunidad debe manejar conviva equilibradamente los recursos naturales de su entorno.

Si bien a raíz del Acuerdo de París de 2015 se mostró, justamente a través de estos medios de información, la necesidad de involucrar a todas las sociedades en el cuidado del planeta a través de acciones sostenibles. Fue en estos espacios donde imperó la necesidad de la participación de los sectores productivos, ya que los grandes grupos productivos, y de diversos sectores, a través del desarrollo de una gran gama de productos y servicios, generan los medios de supervivencia de la humanidad.

Es aquí en donde ALLCOT hace un zoom en esta reflexión que puede dispararse hacia los individuos y diversos sectores, y así lo haremos en siguientes artículos. Este zoom es para tomar como ejemplo el caso del sector del turismo y como la sostenibilidad se ha integrado a su actividad diaria como parte de su cadena de valor.

Sin duda los viajeros y exploradores de hace 100 años son muy distintos a los viajeros de hace 50 años y admiramos inclusive la diferencia que tienen con los viajeros de nuestra época. La primera diferencia podría radicar en el número, género y edad. Anteriormente, muy pocas personas tenían las oportunidades y recursos para desplazarse fuera de su localidad natal, e inclusive el viaje estaba reservado al hombre de edad adulta.

Una segunda diferencia podría establecerse en la distancia que podría alcanzar en sus viajes y el motivo que los guiaba para ello. Tal es el caso de los comerciantes que requerían cruzar océanos para conseguir textiles, alimentos o tecnologías al otro lado del mundo. Hoy por hoy, diversos productos y servicios pueden ser adquiridos sin viajar y aprovechando las tecnologías de información y de transporte.

Si damos un paso gigantesco en esta evolución del sector del turismo, una de las últimas diferencias con respecto a los viajeros de antaño, es que el viajero actual está en búsqueda de experiencias sensoriales. Viaja por el solo hecho de que puede hacerlo y porque desea conocer las diversas geografías, culturas y ecosistemas del planeta. Actualmente viajamos solos, en pareja, con amigos, en familia, con hijos, en grupos.

El sector del turismo actual por un lado agrupa al proveedor del servicio que se esmera en ofrecer y garantizar esta experiencia a sus clientes. Por otro lado, los turistas, en especial los que eligen el ecoturismo, buscan adquirir una experiencia distinta y novedosa, como estar en contacto con la naturaleza, y por supuesto asegurarse de que esta no es impactada durante su visita.

El reto actual de los constructores y operadores de hoteles, hostales o casas de hospedaje de los cinco continentes es buscar el equilibrio entre satisfacer las necesidades de los viajeros y asegurar que su actividad no incurra en algún impacto a los recursos del planeta y los seres vivos que lo habitan.

En los últimos 20 años las principales afectaciones visibles al planeta no eran causadas por el sector del turismo. Sin embargo, entre más información existe y ésta se disemina a las diferentes partes interesadas, se ha divulgado la poderosa magnitud de sus impactos y la importancia de las acciones sostenibles para la conservación del planeta.

ALLCOT te reta a navegar en las numerosas redes sociales e inclusive páginas web de todos los hoteles del mundo de diversos giros (viajes de negocio o ecoturismo) y de diversos tamaños (cabañas locales o grandes cadenas hoteleras). En dichas fuentes de información podrás identificar acciones sostenibles que aun sin decirlo lo son. El ahorro y eficiencia en el uso del agua de consumo, el ahorro y eficiencia de la energía, inclusive la preferencia de hoteles que utilizan energías renovables son ejemplos de ello. A estos se suman el aprovechamiento de los materiales de consumo durante el hospedaje desde los jabones hasta los alimentos que ofrecen. Los materiales de construcción empleados son otra variable importante, ya que algunos tienen una menor huella de carbono e inclusive son de origen local.

Actualmente existen cada vez más entidades calificadoras que evalúan las acciones sostenibles de diversos sectores y de los grandes consorcios hoteleros, donde el ser cinco estrellas es solo la parte elemental para atraer al usuario más demandante., No obstante, el distintivo de ser un hotel sostenible, busca satisfacer sus propias necesidades de realizar su actividad con el menor impacto al planeta. Los grupos a cargo de ofrecer estas experiencias constantemente están informándose para innovar y asegurar que su actividad sea sostenible.

Hoy en día si no realizas una divulgación de tu actividad, esta cae en la inercia. Por lo cual, para la comercialización de los servicios y productos del sector del turismo, tanto la información intercambiada en redes sociales, como la conservación del planeta son dos temáticas totalmente convergentes. Aquí yace la sostenibilidad del sector del turismo.

Por supuesto esta breve reflexión es la punta del iceberg de la sostenibilidad que ha integrado el sector del turismo de forma natural en su evolución como negocio y actividad, cuyo enfoque de sostenibilidad fue el de la conservación del planeta. Sin embargo, la actividad necesaria para la satisfacción de las necesidades del ser humano de conocer y explorar tiene otros componentes como el enfoque social de la sostenibilidad.