Conectando a favor del desarrollo social


Escrito por Asier Aramburu, Climate Change RENEN Manager.


Se calcula que aproximadamente mil millones de personas alrededor del mundo no tienen acceso a energía eléctrica. Este hecho frena su desarrollo socioeconómico ya que afecta tanto a su potencial crecimiento económico, como a aspectos claves del bienestar como la salud, la nutrición y la educación.

En los últimos años, los países de América Central y del Sur han alcanzado altos niveles de electrificación, pero esta evolución se ha ralentizado al llegar al 90%-95% de electrificación. Esto se debe a que se trata de zonas de difícil acceso o que presentan alguna dificultad de orden social o de seguridad. En el caso de Colombia, estas zonas se concentran en las denominadas ZNI.

Las Zonas No Interconectadas (ZNI) están constituidas por el territorio colombiano que no está conectado al Sistema Interconectado Central (SIN). Según los últimos datos aportados por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, está compuesto por el 52% del territorio del país, con una población estimada de 1.900.000 habitantes. Los colombianos que viven en estas zonas no disponen de servicio público de electricidad a través de la red nacional y, por tanto, dependen de soluciones locales de generación. Dichas soluciones, en su gran mayoría, funcionan a partir del diésel (96% del total). El uso de este combustible no solo implica un impacto ambiental considerable, sino que provoca importantes deseconomías de escala ya que el 80% de la capacidad se encuentra en plantas con una capacidad inferior a 100 kW, esta limitación se une al alto coste del diésel.

Sin embargo, la electrificación de estas zonas ha estado limitada por los obstáculos geográficos y los conflictos de algunas regiones, además de las siguientes barreras:

  • La densidad poblacional es extremadamente baja (con un promedio de 3 habitantes/km2), lo que dificulta la logística de atención del servicio, con altos costos unitarios de inversión y operación.
  • Infraestructura de logística y transporte deficiente, y en algunos lugares inexistente.
  • Bajo nivel de consumo promedio.
  • Baja capacidad de pago por parte de los usuarios y por tanto bajo nivel de recaudo de la cartera de las empresas.
  • Altos niveles de pérdidas.

Todo ello, provoca un círculo vicioso que todavía no se ha logrado romper. Salir de este círculo es aún más importante para Colombia si se tiene en cuenta que las ZNI concentran la mayor parte del territorio que más ha sufrido la violencia, por lo que lograr que dispongan de electricidad es un paso necesario para permitir su desarrollo y avanzar en la resolución del conflicto para lograr la ansiada paz.

Como se ha mostrado, el método tradicional de promoción de la electrificación, la expansión de la red nacional, se ha demostrado insuficiente para lograr el 100% de la cobertura nacional. Por este motivo, la generación distribuida se ha convertido en la solución más adecuada para la electrificación de estas zonas. Si bien el suministro eléctrico con microrredes en condiciones normales tiene un coste sustancialmente superior al coste medio del sistema interconectado, las microrredes son competitivas en aquellas localizaciones donde extender la red principal es más costoso aún. En esta línea, para poder completar los análisis de coste beneficio se deberían incluir como externalidades el costo social de no disponer de un mínimo suministro básico de electricidad y la falta de fiabilidad en el suministro. Al incluir estos costes se avanzaría en la viabilización de estos proyectos y se reflejaría el considerable beneficio social medido en términos económicos ya que al no incluirlo, la solución obvia de mínimo costo es no incurrir en costo alguno: esto es, no electrificar el área.

Además, a partir de esta alternativa, las zonas no interconectadas de Colombia tienen un enorme potencial para pasar de los combustibles fósiles a las energías limpias. Y es que, si bien Colombia está viviendo una expansión acelerada de su capacidad de generación a partir de energías renovables no convencionales, la mayoría de estos proyectos están enfocados al suministro de energía al SIN.

Como se ha expuesto previamente, los desarrolladores (tanto privados como públicos) deben superar numerosas dificultades para implantar proyectos de generación en las ZNI. Los operadores independientes que suministran energía en estas regiones generalmente no tienen el volumen suficiente para lanzar proyectos masivos de electrificación a lo que se añade la dificultad de acceder a los mercados financieros por las limitaciones de la capacidad de pago de los usuarios. De esta forma, generalmente no se trata de proyectos atractivos para el de capital privado y se requieren recursos adicionales. En esta línea, el mercado de carbono constituye una importante fuente de ingresos que puede ayudar a que se desarrollen muchos de estos proyectos.

Con este fin, ALLCOT ha liderado la validación del proyecto Granja Solar de Inírida (Inírida, Guainía), el mayor proyecto solar desarrollado en las ZNI (2,5 MW). Este proyecto supone un hito fundamental para estas regiones y ofrece un caso de éxito que permitirá la transición de estas redes hacia las energías renovables.

El proyecto Granja Solar de Inírida consiste en una planta solar fotovoltaica que cubre alrededor del 22% de la demanda de energía del municipio y que permite una reducción de emisiones anual de 2.800 tCO2e. Esto ocurre gracias a que esta planta reemplaza parte de la energía generada por la planta de combustible diésel que alimentaba el total de la red local de Inírida. Ahora, la red de distribución local se beneficiará de un sistema de generación “híbrido” (solar + diésel), de manera que se asegurará la confiabilidad del sistema al aportar la generación diésel, la energía faltante durante el día y la totalidad de energía durante la noche.

La electrificación de las ZNI mediante microrredes alimentadas por energías renovables serán claves en la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7 y para el acceso universal a la energía en Colombia. Gracias a este importante hito se cerrará una brecha que permitirá la mejora en la calidad de vida de casi dos millones de personas. Los invitamos a que consulten más información sobre el proyecto de Sol de Inírida en el siguiente enlace.

David Poveda