El verde es el nuevo negro

El sector textil y de la moda lleva años mejorando sus resultados en materia de sostenibilidad. Pero con la llegada de la pandemia del COVID-19 es necesario que las empresas sean más conscientes de su impacto ambiental y social por ende, se ha vuelto necesario que empiecen a tomar medidas eficaces para reducir el impacto de la industria en el medio ambiente. 

Esta tendencia no sólo es visible en las marcas de moda, sino también en el consumidor. Más conscientes del impacto negativo que la industria de la moda puede tener en el medio ambiente, buscan más transparencia en el abastecimiento, los costes y los materiales utilizados en la fabricación de los productos que compran. Así, el enfoque de las 3R (Reciclar, Reducir, Reutilizar) en las empresas se convertirá en parte de la estrategia de ventas y del ADN de la marca.

Por lo tanto, se ha vuelto esencial conocer la providencia de los materiales utilizados, el impacto de la cadena de valor en el medio ambiente, así como el impacto de los consumidores directos y de las partes intermediarias. 

Para hacer frente al impacto en el medio ambiente, la UE quiere acelerar la transición hacia una economía circular. En febrero de 2021, el Parlamento votó el plan de acción de la economía circular y pidió medidas adicionales para avanzar hacia una economía neutra en carbono, sostenible, libre de tóxicos y totalmente circular para 2050. Éstas deben incluir leyes más estrictas sobre el reciclaje y objetivos vinculantes para 2030 para reducir la huella ecológica del uso y consumo de materiales.

La industria textil es una de las mayores responsables del desperdicio de agua en el mundo, según estudios de la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La producción de tejidos para la confección provoca el 20% de la contaminación del agua potable en el mundo.

Algo que se ha vuelto muy común y ha impactado negativamente la imagen del sector de la moda es el greenwashing, lo cual hace referencia a las estrategias de comunicación y marketing que las empresas utilizan para simular ciertas prácticas sustentables que realizan, pero que en verdad no tienen fundamento. Con esto se busca generar una imagen de marca positiva que satisfaga las necesidades superficiales del consumidor.

La industria de la moda produce entre 4.000 y 5.000 millones de toneladas de CO₂ al año. Se calcula que la industria de la moda es responsable del 10% de las emisiones mundiales de carbono, más que los vuelos internacionales y el transporte marítimo juntos. Además, la fabricación de ropa crea más de medio millón de toneladas de contaminación por microfibras que acaban en el océano. Medio millón de toneladas de microfibra equivalen a 50.000 millones de botellas de plástico al año.

Roadmap de la sostenibilidad

ALLCOT ofrece soluciones personalizadas para reducir el impacto medioambiental y alinearse con los objetivos de los Acuerdos de París y los objetivos de desarrollo sostenible. Hacemos un estudio y evaluación de los consumos e impactos con indicadores clave que definiremos conjuntamente la expectativa del cliente. En el siguiente paso, realizamos un análisis de desempeño ESG del impacto de la empresa en el medio ambiente, en la sociedad y en la gobernanza. Con esta información, ALLCOT realiza un diagnóstico y un plan de acción para cumplir los objetivos y expectativas del cliente. 

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David Poveda