EXTREME E SE UNE CON ALLCOT GROUP PARA APOYAR EL OBJETIVO DE CARBONO CERO-NETO

Extreme E, la revolucionaria serie de carreras eléctricas todoterreno, ha acordado una asociación con ALLCOT para compensar la huella de carbono del campeonato en apoyo de su objetivo de tener una huella de carbono neta cero al final de su primera temporada.

ALLCOT, líder mundial en iniciativas de compensación de carbono y sostenibilidad, desarrolla proyectos de impacto innovadores que permiten a las empresas apoyar a las comunidades locales para proteger el medio ambiente mediante la reducción de sus emisiones de carbono. Estas iniciativas apoyan directamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que piden a los gobiernos, las empresas y las comunidades que pongan fin a la pobreza y protejan el planeta.

Alejandro Agag, Fundador y CEO de Extreme E comentó: «Nuestra estrategia de sostenibilidad es un aspecto crucial de Extreme E, por lo que estamos encantados de trabajar con ALLCOT, líder mundial en cambio climático y soluciones sostenibles, para desarrollar esta estrategia y permitirnos apoyar algunos proyectos verdaderamente transformadores.

«El objetivo de Extreme E es tener una huella de carbono cero para el final de su primera temporada, lo que significa eliminar tantas emisiones como producimos. Planeamos lograrlo siguiendo el marco de las Naciones Unidas que recomienda reducir, medir y compensar las emisiones de carbono. Los proyectos que apoyaremos facultarán a las comunidades locales a reducir las emisiones para ayudar a proteger el planeta, no sólo ahora, sino a largo plazo».

Entre los proyectos comunitarios globales de ALLCOT figura el Proyecto brasileño Rosewood Protected Forest que protege 177.899 hectáreas de selva tropical de alto valor de conservación, y un proyecto en Mozambique que reemplazará 10.000 cocinas tradicionales por nuevas versiones energéticamente eficientes, reduciendo el consumo de carbón vegetal en un 50% y a su vez, reduciendo las emisiones de gases y el uso de combustibles fósiles.

Alexis L. Leroy, Fundador y CEO de ALLCOT, comentó: «Estamos muy emocionados de asociarnos con Extreme E no sólo con compensaciones sino con visión de vanguardia en términos de soluciones de estrategias sostenibles, pasando de las compensaciones de GEI a los impactos globlales, que es el núcleo de los valores de Extreme E. Más allá, vemos un gran potencial en sinergia con Extreme E y sus socios tecnológicos para llevar soluciones innovadoras sostenibles a comunidades remotas».

Extreme E está consultando con expertos en medición de carbono Quantis para calcular su huella corporativa y continuará rastreando y actualizando esta cifra a medida que se desarrolle su temporada.

Además de la compensación, Extreme E se centra en la reducción de su huella a través de una serie de esfuerzos que incluyen:

  • Usar vehículos 100% eléctricos.
  • Carga de  vehículos de emisión cero utilizando pilas de combustible de hidrógeno generadas por agua y la energía solar.
  • La pieza central de la serie, el buque RMS St. Helena, que ha sido objeto de una amplia renovación para reducir sus emisiones con el fin de transportar la carga y logística del campeonato por todo el mundo. Se estima que esto reduce el carbono en dos tercios en comparación con el transporte aéreo.
  • No tener espectadores en eventos. (Dependiendo del tipo y la ubicación de los eventos, los aficionados pueden representar entre el 20% y el 50% de la huella total de un evento una vez que se tiene en cuenta su transporte, alimentación, bebidas y merchandising).
  • Limitando el número de miembros que cada equipo tiene en el lugar a sólo siete cada uno – dos conductores, un ingeniero y cuatro mecánicos.
  • Operaciones de transmisión a distancia que implican el uso de satélites para pedir la edición en vivo y las superposiciones en un estudio de Londres.
  • El uso de generadores de combustible alternativo HVO (aceite vegetal hidrogenado) en lugar de los de diesel para todas las necesidades de energía.
  • Experiencias virtuales de hospitalidad en casa.

Además de reducir, medir y compensar su huella de carbono, Extreme E ha nombrado un Comité Científico independiente, compuesto por destacados académicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge, encargado de impulsar la educación y la práctica sobre el clima de la serie.

Extreme E participará en carreras a principios de 2021, visitando cinco entornos en el mundo, incluidos lugares del Ártico, el desierto, el océano, los glaciares y el Amazonas, que ya han sido dañados o afectados por cuestiones climáticas y ambientales.

Inspirar a su audiencia global para que actúe ahora y dejar un impacto positivo duradero es un elemento clave de la serie, y trabajar con organizaciones como ALLCOT garantiza que Extreme E está apoyando e invirtiendo en los proyectos adecuados con el mayor impacto en el medio ambiente y sus comunidades locales.

Extreme E utilizará el atractivo masivo y el seguimiento del deporte para destacar los efectos del cambio climático en todo el mundo que incluyen la deforestación, el derretimiento de capas de hielo, la desertificación, el aumento del nivel del mar, la contaminación por plásticos y más; y educará a sus seguidores con mensajes importantes en torno a la reducción de nuestro propio impacto de carbono, incluyendo la promoción de vehículos eléctricos y otras soluciones de movilidad de energía limpia para un futuro con menos carbono.

Acerca de ALLCOT:

ALLCOT es un veterano desarrollador de proyectos que ofrece conocimiento, experiencia y gestión a iniciativas que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para combatir activamente la crisis climática en virtud del artículo 6 del Acuerdo de París y está alineado con la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

ALLCOT es un actor líder en los mercados de impacto climático y sostenibilidad y es reconocida como una de las empresas establecidas en el sector que ha ido construyendo una sólida reputación en el desarrollo de proyectos ambientales y el desarrollo de servicios de sostenibilidad corporativa en sus mercados nacionales y emergentes. Al desarrollar sus propios proyectos de reducción de emisiones, ALLCOT apoya a las empresas y a los organismos públicos para mejorar su desempeño en materia de sostenibilidad, ofreciendo servicios de consultoría en el marco de diversas normas de cuantificación de carbono (CDM, VCS, GS) y para diversos sectores (forestal, residuos, energías renovables, transporte, deportes) que abarcan toda la cadena de valor de los créditos de carbono para su posterior gestión en los mercados creados en el marco del Acuerdo de París.

Acerca de Extreme E:

Extreme E es una nueva y radical serie de carreras, en donde se verán a vehículos eléctricos SUV compitiendo en ambientes extremos de todo el mundo que ya han sido dañados o afectados por problemas climáticos y ambientales. El viaje mundial de cinco carreras destaca el impacto del cambio climático y la interferencia humana en algunos de los lugares más remotos del mundo, promoviendo la adopción de vehículos eléctricos para ayudar a preservar el medio ambiente y proteger el planeta.

Otra característica única de Extreme E es su garaje flotante, el RMS St. Helena. El antiguo buque de carga y de pasajeros del Royal Mail está siendo modernizado y reacondicionado con el fin de reducir sus emisiones. Se utilizará para transportar la carga e infraestructura del campeonato, incluidos los vehículos al puerto más cercano, minimizando la huella de Extreme E, además de ser utilizado para facilitar la investigación científica a través de un laboratorio a bordo.

Extreme E es operado en asociación con la Fórmula E – el organizador del Campeonato ABB FIA de Fórmula E. Extreme E está comprometido con la sostenibilidad y la minimización el impacto medioambiental, así como con la reconstrucción y restauración de áreas ya afectadas por el cambio climático.

 

Renovarse o Morir


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor.


Las grandes empresas de petróleo y gas se han venido consolidado en los mercados globales con productos que satisfacen las necesidades de la industria, el transporte, la electricidad y las funciones básicas la economía. Es sin duda una industria estratégica que ha sido poco cuestionada e incluso subregulada por los gobiernos. También ha sido premiada por los mercados de capital con altas tasas de retorno y factores moderados de riesgo no obstante sus externalidades. En 2020, cinco petroleras se ubicaron en los primeros 10 lugares del ranking “Fortune 500”. Sin embargo, las tendencias socio económicas recientes obligarán a la industria a “renovarse o morir”.

En primer lugar, la innovación y desarrollo tecnológico han permitido un mayor acceso a bienes sustitutos al petróleo y gas a lo largo de las cadenas de valor. El mercado de renovables avanza gracias a la disminución en sus costos de producción, el incremento en capacidad de almacenamiento y mayor confiabilidad en la distribución. En 2020 el 29% de la electricidad producida en el mundo provendrá de fuentes renovables.

En segundo lugar, los precios son altamente vulnerables a fluctuaciones en los mercados internacionales. La tendencia decreciente de la demanda global de petróleo se acentuó con las restricciones impuestas para enfrentar la pandemia del Covid. En el primer semestre de 2020, la demanda global de crudo experimentó una contracción superior al 20% y su precio bajó a niveles que no había tenido en décadas.

En tercer lugar, los impactos del cambio climático han hecho evidente la urgencia de transitar hacia un modelo de desarrollo bajo en carbono. En 2015, más de 190 países suscribieron el Acuerdo de París que tiene como objetivo estabilizar el incremento de temperatura del planeta en 1.5 °C al final del siglo. El sector energético aporta más del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero y, según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, la producción de petróleo y gas tendrá que disminuir 55% al 2050 para cumplir con el Acuerdo de Paris.

Probablemente el factor decisivo para la transformación de la industria sea la nueva percepción de riesgo climático de los mercados de capital. El mes pasado BlackRock, la tenedora de activos más grande del mundo penalizó a 53 empresas por su bajo desempeño en acción climática, incluyendo algunas de las petroleras más importantes del mundo. De la misma forma, los grupos financieros internacionales están introduciendo herramientas especializadas en soluciones climáticas. Destacan Citi Group con una meta financiera de $250 mil millones de dólares al 2025 y Morgan Stanley que se convertirá en el primer banco norteamericano de gran tamaño en revelar públicamente la contribución de sus productos al cambio climático.

En este contexto, las empresas petroleras con visión de largo plazo han comenzado a renovarse. En julio, la Iniciativa Climática de Petróleo y Gas, que integra a un grupo de empresas con el 30% de la producción de la industria, suscribieron una meta de reducción de intensidad de carbono consistente con el Acuerdo de Paris. La semana pasada British Petroleum (BP), la cuarta petrolera más grande del mundo anunció su estrategia para alcanzar la neutralidad de carbono al 2050 que sin duda establecerá un parteaguas en la industria. BP pasará de ser una petrolera a una empresa de soluciones energéticas con fuetes renovables y de bajo carbono en su portafolio de productos.

En el marco de la crisis económica derivada de la pandemia, incluso las empresas e industrias más contaminantes tiene la oportunidad de renovarse para sobrevivir en el largo plazo. ¿Cuál es la ruta que adoptarán Pemex y las empresas energéticas de México?

Artículo publicado originalmente en el Periódico Reforma de México

Precio al Carbono – La fórmula para un planeta de emisiones neutras


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor.


El Acuerdo de París, adoptado en 2015, tiene como objetivo estabilizar el incremento promedio de temperatura del planeta en 1.5 °C para evitar efectos catastróficos. Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, la meta se alcanzará sólo si las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) llegan a su pico en 2030 y son neutras en 2050

La transformación requerida para descarbonizar nuestra economía es monumental. Implica reconvertir la matriz energética, electrificar el transporte, potenciar la eficiencia en el uso de recursos, revertir la deforestación y asegurar un desarrollo urbano inteligente. Se estima que el costo de inversión en infraestructura para alcanzar las metas globales de cambio climático y desarrollo sustentable es cercano a $7 billones de dólares anuales, equivalente a 5 veces el PIB de México. 

¿Quién pagará el costo de la transición? Probablemente la única alternativa para asegurar una transición energética con la celeridad requerida por el Acuerdo de París sea la aplicación generalizada de esquemas de “esquemas de precio al carbono”, que se basan en el “principio de quien contamina debe pagar”. 

Según el Banco Mundial, los esquemas de precio al carbono alrededor del mundo han crecido de forma exponencial en las últimas dos décadas al pasar de 7 en 2000 a 61 hoy en día. De estos, 30 son impuestos a las emisiones y 31 son sistemas derechos de emisiones comercializables (SCE). Los esquemas de precio al carbono son aplicados por gobiernos nacionales y subnacionales, abarcan el 22% de las emisiones globales y representaron una recaudación de $ 45 mil millones de dólares en 2019. Con señales inmediatas a los agentes económicos, inducen innovación, eficiencia en uso de recursos y cambios importantes a los patrones de producción y consumo.

En 2014, México fue el primer país latinoamericano en adoptar un impuesto al carbono que a la fecha ha recaudado $ 1, 800 millones de dólares. Este año también arrancó el programa piloto del SCE para empresas con emisiones anuales superiores a 100 mil toneladas de C02 en los sectores energía e industria. El SCE de México entrará en vigor en 2023 y será el primero en su tipo en la región. 

Además de los esquemas de precio al carbono adoptados en el ámbito federal, en los últimos días algunos gobiernos subnacionales han mostrado interés en adoptar impuestos a las emisiones GEI con fines ambientales, recaudatorios y en respuesta a medidas del gobierno federal que impiden el desarrollo de energías renovables. El estado de Tamaulipas ya adoptó un impuesto a las emisiones de Co2 y Jalisco anunció que su impuesto entrará en vigor en 2021. Nuevo León, Coahuila, Durango, Michoacán, Colima y Guanajuato actualmente consideran medidas impositivas similares.  

Si bien los esquemas de precio al carbono alrededor del mundo han avanzado de forma notable, su impacto es aún insuficiente. Según la Coalición de Liderazgo para Precio al Carbono (CPLC), el precio necesario para alcanzar la meta del Acuerdo de Paris tendrá que ser de $75 dólares por tonelada de Co2 en 2030. La mitad de los esquemas que actualmente operan en el mundo han fijado su precio por debajo de $10 dólares y en el caso de México es de tan sólo $2 dólares. En este sentido, se necesita un incremento sustancial tanto en el precio como en la cobertura de las emisiones para inducir la transformación requerida. También es necesario vincular los esquemas al interior de los países y entre países para aumentar su eficiencia. 

Asimismo, para asegurar la aceptación social, es indispensable que las políticas de precio al carbono consideren medidas de compensación a sectores y consumidores afectados que pueden financiarse con la misma recaudación. La recuperación económica post-Covid ofrece la oportunidad de ajustar los precios relativos de la energía para transitar hacia la neutralidad de emisiones.  

Publicado en diario Reforma de México.

Hipercomplejidad en la gestión de proyectos sostenibles


Escrito por Nicol Garzón, Project Management Coordinator


La gestión de proyectos sostenibles en territorio merece la prudencia del entendimiento de la complejidad de los sistemas. En territorio confluyen múltiples sistemas que interactúan, compuestos por diferentes magnitudes de variables y sus interrelaciones definiendo así nodos de hipercomplejidad. Estos pueden ser gestionados prudentemente desde la pericia y habilidad colectiva de reconocer las variables estructurantes y hacerse las preguntas adecuadas antes que lanzarse a responder.

En las diferentes escalas del territorio, hay diversas complejidades derivadas de los tejidos y bases sociales, complejidades de fauna y flora, complejidad geológica, edafológica, hídrica, atmosférica, entre muchas otras más. Estos no son simples capítulos de estudios de impacto ambiental (por mencionar un ejemplo) a presentar a las autoridades ambientales; son la clasificación que nos permite entender en cajas el innumerable listado de variables que juegan su papel en cada sistema territorial. Y si a eso le añadimos el que se interrelacionan y no son parte exclusiva de una caja de pensamiento, damos lugar a la complejidad de comprender y trabajar por los territorios.

Desde la lógica profesional nos hemos inclinado en diferentes momentos a dar respuestas simplistas para el territorio desde nuestros saberes urbanos, sin hacer una correcta pausa para reconocer la hipercomplejidad del territorio y sus asuntos, y desde ahí efectivamente sumar valor al territorio. Como humanidad a pesar de la complejidad de nuestro cerebro, solemos hacer uso de filtros y lentes que simplifican un territorio en un puñado de variables dependiendo del interés del proyecto, dadas restricciones del sistema: presupuesto y tiempo.

Ante este escenario crítico de la gestión de proyectos en territorio, desde la academia, con el ánimo de reconocer las restricciones de entrada, pero también el valor del territorio se ha invitado a que, desde la concepción de los procesos se invierta sin temor en soluciones complejas para situaciones complejas, en la interdisciplinariedad, en un entendimiento global del proyecto con todas sus macro variables e interrelaciones, sumando a la identificación de las variables estructurantes (aquel número menor de variables que tienen incidencia en un número mayor de variables) y a la diferenciación entre variables lentas y variables rápidas. Esto es lo que permitirá tener un cuadro de mando prudente con las dinámicas territoriales.

Es en este escenario de lenguaje tipo trabalengua, que el propósito de ALLCOT va más allá de la formulación de proyectos ambientales, al ofrecer soluciones complejas a situaciones complejas que conectan el territorio y sus expectativas con los requerimientos de mercado. ALLCOT mantiene su enfoque en resultados que agregan valor sostenible en los territorios, pero reconociendo y sopesando conforme las dinámicas territoriales las diferentes variables estructurantes. Para los Project Manager la gestión de ALLCOT no es una fórmula replicable, es un continuo reconocimiento de las particularidades de cada territorio, de cada reto, son entornos cambiantes y de alta incertidumbre pues los proyectos en ALLCOT no siguen una lógica lineal, sino que por el contrario responden a las dinámicas de cambio, a los procesos adaptativos, a los flujos de resiliencia social y ecológica y evidentemente a las exigencias de mercado.

Los diferentes estados del mundo, incluidos gobiernos de América Latina y el Caribe desde el 2015, han incorporado en sus agendas los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el cumplimiento de las metas del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, lo cual ha impulsado el desarrollo de políticas, programas y proyectos en territorio que, o terminan en un resultado plasmado en fotografías, o van más allá agregando valor colectivo. Y es ahí donde los gestores que cierran la brecha entre la política y la gestión luego de invertir en construir la pregunta adecuada pueden hacer realidad proyectos de desarrollo sostenible reconociendo los límites impuestos por la naturaleza y logrando el bienestar social, bajo el entendimiento de la complejidad territorial.

Una bomba de tiempo de la naturaleza


Escrito por Felipe Jiménez, Climate Change Mitigation Consultant


La humanidad está destruyendo la naturaleza a ritmos acelerados. La deforestación, la agricultura extensiva, el cambio climático, la invasión de hábitats, la pérdida de biodiversidad y el tráfico de fauna silvestre, no sólo destruyen bienes y servicios vitales de los ecosistemas para los seres humanos, sino que también abren el camino a las enfermedades zoonóticas, a la contaminación de los centros urbanos exponiendo a la población a patógenos mortales como el SARS-CoV-2, el virus responsable de la actual pandemia de Covid-19. Era cuestión de tiempo para que esta bomba de tiempo explotara, causando un impacto tan dramático en el mundo, como resultado de la sobreexplotación ambiental y la mala gestión de la biodiversidad.

Los gobiernos, con la ayuda de las organizaciones locales e internacionales, tienen la gran oportunidad, además de la responsabilidad, de situar a sus países y al mundo en un camino más sostenible. En la actualidad, se han estructurado políticas incluyendo subsidios para la protección y conservación de los ecosistemas y la biodiversidad. Los gobiernos han comprendido la importancia de reformar los subsidios que son perjudiciales para la naturaleza, además de introducir el pago de impuestos para las actividades que intervienen en la degradación del medio ambiente y la pérdida de la diversidad biológica. El fomento y la promoción de proyectos tanto eficaces como sostenibles, además del fortalecimiento de los procedimientos de vigilancia y reglamentación del medio ambiente, están siendo respaldados por la iniciativa de los gobiernos y del sector privado de crear más puestos de trabajo en pro de la naturaleza. Esto, a su vez, impulsa tanto la economía como los procesos de recuperación de los ecosistemas, promoviendo la conservación y la restauración de la biodiversidad.

Además de estas acciones, los gobiernos de todo el mundo han prohibido el tráfico de fauna silvestre, a su vez han tomado medidas de precaución para garantizar la seguridad alimentaria y el consumo saludable. De la misma manera, los líderes de la sociedad han llevado a cabo campañas educativas para concientizar sobre la importancia de establecer actividades alternativas más sostenibles, haciendo frente al problema mediante inversiones ecológicas, el refuerzo de una economía y un mercado más respetuosos con el medio ambiente.

Dada la situación actual, ALLCOT tiene una clara visión de su papel en la mejora de las prácticas para la promoción de un ecosistema resistente, además de resiliente. Como líder en la formulación de proyectos sostenibles y de mitigación del cambio climático, ALLCOT apoya la conservación de los ecosistemas, por ende la protección de la diversidad biológica. Mediante los proyectos centrados en la reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal, ALLCOT aborda la deforestación y la fragmentación de los bosques restaurando los corredores biológicos, protegiendo las especies de flora y fauna, especialmente las especies clave consideradas vulnerables, amenazadas o en peligro crítico debido a su función como indicadores ambientales de un ecosistema saludable. Además del plan de mitigación y acción climática, ALLCOT desarrolla diversas iniciativas sostenibles en torno a las energías renovables, la gestión de la energía, los recursos y los desechos. A través de esta serie de proyectos, la organización lleva a cabo una evaluación cualitativa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que podrían verse afectados positivamente por las actividades del proyecto, y actualmente está trabajando en una metodología que permitirá supervisar este impacto.

Entre las actividades que apoyan la aplicación de estos programas, los proyectos incluyen campañas educativas sobre el tráfico de fauna y flora silvestres, la correcta gestión de los recursos y el medio ambiente, la administración financiera, la gobernanza, el liderazgo social, etc. Además, apoyando la idea anteriormente mencionada de promover proyectos en pro de la naturaleza, ALLCOT desarrolla planes bien estructurados que implican la participación de la comunidad local brindándoles la oportunidad de establecer y conocer actividades o negocios alternativos sostenibles.

Debemos darnos cuenta de que cuando destruimos la biodiversidad, destruimos el sistema que sustenta la vida humana. La sobreexplotación de los recursos, la contaminación por plástico, la sobrepesca y la contaminación de las fuentes de agua son algunos problemas críticos adicionales que la humanidad debe afrontar mediante el fomento de acciones sostenibles. La formulación de esos proyectos basados en la naturaleza debe recibir un claro apoyo del gobierno y del sector privado. Estas inversiones crearán una economía más resistente y también abordarán problemas sociales como la pobreza y el hambre. La contribución de ALLCOT a la conformación y realización de estos proyectos demuestra el compromiso de la organización con los objetivos del Acuerdo de París y las metas de la Agenda 2030.

El índice ODS, herramienta para un monitoreo más exacto del desarrollo en América Latina


 

Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Manager


El pasado miércoles 16 de junio, el Centro de Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS) lanzó su Índice ODS: una medición del avance de los países de América Latina y el Caribe hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El informe resalta que, de manera global, la región no está cumpliendo hasta el momento con las metas consignadas en la Agenda 2030 y que además la crisis sanitaria y económica ligada a la pandemia de COVID-19 representa un retroceso considerable en la mayoría de los ODS. Si la tendencia actual perdura, las metas trazadas en 2015 no se materializarían ni siquiera en un horizonte de 50 años.

Se destaca como excepción el ODS 13, Acción por el clima, ya que las cuarentenas generalizadas y las restricciones a la actividad productiva han supuesto una caída considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, el efecto de rebote es previsible ya que la reducción es coyuntural. En particular, es posible que el interés de invertir en proyectos y tecnologías verdes se vea afectado por la premura de reactivar o proteger sectores de mayor importancia para el futuro inmediato de una empresa. En ese sentido, el trabajo de ALLCOT por desarrollar proyectos que generen incentivos financieros a la reducción de emisiones está más vigente que nunca.

La metodología se basa en la que viene utilizando el Sustainable Development Solutions Network (SDSN) desde hace varios años a escala mundial, para establecer comparaciones internacionales. El CODS procede a ajustarla a la realidad estadística de los países de la región, es decir, se filtran los indicadores no disponibles. De esta manera, la comparación cobra mayor validez. Por un lado, algunos  Estados no cuentan con una metodología para su medición, mientras que otros no cuentan con cifras anteriores ni posteriores a 2015, que permitan medir el avance desde la creación de la Agenda 2030.

El informe incluye también una herramienta de visualización llamada tablero de control. Esta permite resaltar, mediante un código semafórico, qué tan próximo está un ODS de cumplirse, para así servir de herramienta de priorización en cada país.

La publicación del Índice ODS, así como la creación de los índices municipales ODS de la Fundación Corona a través de su Red de Ciudades Cómo Vamos, ilustran la tendencia hacia la apropiación de los ODS por entes no gubernamentales y su medición a escalas subnacionales. El sector privado—en particular los organismos que crean los estándares de los informes de sostenibilidad corporativa— también viene incluyendo los ODS en sus métricas de desempeño. Precisamente, ALLCOT desarrolla actualmente herramientas estadísticas para cuantificar el impacto de los co-beneficios socioeconómicos de sus proyectos de mitigación de cambio climático, a través de los 230 indicadores asociados a los 17 ODS.

Este ejercicio presenta varios retos, dado que las áreas de proyecto suelen ser de una escala menor que la división político-administrativa más pequeña del país donde se desarrolla el proyecto, y suele no coincidir con los límites geográficos de estas. ALLCOT, así como el CODS, adapta los indicadores ODS a la realidad de los datos disponibles y a variables que tengan más sentido según el contexto específico. Además, para mitigar la ausencia de datos locales en muchas zonas rurales de países en desarrollo, ha creado mecanismos para el levantamiento de datos primarios que permitan establecer una línea base ODS significativa. De esta manera, ALLCOT toma un rol de liderazgo en la medición del impacto corporativo en el desarrollo sostenible.

Hacia un aceite de palma sostenible


Escrito por Asier Aramburu Santa Cruz, Climate Change RENEN Manager


Gracias al proyecto para la captura de metano, desplazamientos de combustibles fósiles y cogeneración de energía renovable que ALLCOT desarrolla actualmente en Colombia, la industria palmera puede ser una gran aliada en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque pueda parecer que la mayor acción que puede realizar esta industria es el buen manejo de sus plantaciones y las políticas de no deforestación que lleve a cabo, en el propio procesamiento del fruto para obtener el aceite, se pueden implantar diversas medidas que aseguren un producto más sostenible. Así, en Colombia se ha logrado convertir un problema, la gestión de residuos, en una oportunidad. Las aguas residuales industriales del proceso productivo tienen una alta carga orgánica y precisan de un tratamiento para poder verterlos a un medio acuático. Este tratamiento se realizaba mediante el uso de lagunas anaerobias, que emitían grandes cantidades de metano a la atmósfera, un gas con un potencial de calentamiento global 25 veces mayor que el CO2.

Sin embargo, se encontró una solución que reporta diversos beneficios: el uso de biodigestores. Gracias a estas instalaciones, se están reduciendo las emisiones de metano por medio de la captura del biogás, nombre que se da a la mezcla gaseosa rica en metano que se produce en el proceso de tratamiento de las aguas residuales.

Aunque unas pocas plantas están aprovechando este biogás para generar energía, la segunda fase del proyecto contempla la adopción de esta forma de generación de energía eléctrica. Así, en lugar de la quema en tea, el destino actual de la mayoría del biogás generado, las empresas asociadas al proyecto podrán adoptar la tecnología que les permita usar ese metano como energía. De esta forma, pueden pasar a ser autosuficientes y sus excedentes energéticos entregarlos a la red eléctrica, lo que a su vez desplazaría la generación de energía por medio de combustibles fósiles, incrementando el potencial de mitigación del cambio climático del proyecto.

ALLCOT llega en un punto clave, ya que la industria precisa de una actualización del documento de diseño o Project Design Document (PDD) entregado inicialmente al organismo de las Naciones Unidas encargado del registro de estos proyectos de desarrollo limpio, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Pero el paso más importante y el mayor reto es la primera verificación de las reducciones para poder obtener los bonos de carbono, lo que permitirá certificar por primera vez las reducciones que ya se han realizado. ALLCOT tiene también el reto de demostrar el potencial y los beneficios del proyecto, de forma que se logre la adhesión del resto de productores y se consiga transformar esta industria. Además, el éxito de este proyecto no solo tiene importancia en la adhesión del resto de actores, sino que también en el desarrollo de otras iniciativas dentro del proceso productivo, como puede ser el compostaje de los lodos y los residuos del proceso productivo (cáscaras, etc.), que emiten también grandes cantidades de gases de efecto invernadero en su proceso de descomposición.

Para ello no solo se está trabajando en los cálculos de las reducciones y en la elaboración de la documentación, sino que se está realizando el proceso haciendo participe a los participantes del proyecto con visitas a las empresas productoras que ya han puesto en operación el proyecto de reducción de emisiones.

 La industria del aceite de palma es actualmente líder a nivel mundial en la provisión de aceites y grasas. A la cabeza de su producción se sitúan los países asiáticos, liderados por Indonesia y Malasia, que han logrado un crecimiento vertiginoso de su producción en las últimas décadas hasta llegar a una producción conjunta de 59.000.000 toneladas (82,5% del total). Sin embargo, este crecimiento ha recibido múltiples críticas a nivel internacional, ya que en parte se ha obtenido a costa de la destrucción de bosque natural.

En el caso de Colombia, en un campo dominado por productores asiáticos, ha conseguido situarse como el primer productor de aceite de palma en América y el cuarto en el mundo, con más de 1.600.000 toneladas.

Por tanto, gracias a este proyecto, la industria palmera colombiana tiene la oportunidad de mostrar su grado de compromiso con el desarrollo sostenible, diferenciarse del resto de productores y alinearse con los objetivos comprometidos en el Acuerdo de París.

Novedades del mercado del carbono en Colombia


Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Consultant.


A finales del mes de noviembre se llevó a cabo en Bogotá el primer congreso de ASOCARBONO, la Asociación Colombiana de Actores del mercado de Carbono. ALLCOT es miembro y participa activamente de la dinamización del mercado. Entro los mandatos de ASOCARBONO, ALLCOT quisiera incluir la tarea de abogar porque el sector financiero en Colombia considere a los bonos de carbono como un activo financiero.

En cuanto a la evolución del sector, si bien las novedades son múltiples, hay un par de constantes que vale la pena resaltar. Por un lado, la demanda de bonos de carbono sigue siendo muy superior a la oferta. Por otro, la mayoría de los proyectos certificados tanto para el mercado regulado, como para el voluntario siguen siendo forestales. 

Entre las novedades están la entrada de certificadores nacionales de proyectos de reducción de emisiones y el fortalecimiento de la presencia de los certificadores internacionales. Esto contribuirá a aumentar la capacidad de trámite de certificados, a reducir los tiempos del proceso y debería permitir que proyectos antiguos aún alcancen a ser registrados.

En esta misma línea, se anticipa un acercamiento entre los verificadores y los desarrolladores de proyectos. Verra se ha propuesto poner a disposición todos los documentos requeridos en español, para de esta manera eliminar la barrera lingüística. También lanzará una línea de certificación más sencilla para proyectos de pequeña escala en zonas rurales y enfocado a las soluciones basadas en la naturaleza. De este modo, en 2020 deberíamos asistir a un aumento en el número de proyectos registrados y a una diversificación de los actores que los gestionan.

Ahora bien, a nivel sectorial podría presentarse igualmente una diversificación, dado el potencial de reducción que existe en otros sectores diferentes al forestal, como el energético. Este fue el tema del panel en el que Alexis Leroy, CEO de ALLCOT, participó como ponente.

A pesar de la baja eficiencia del sector industrial en Colombia, a la fecha no se han emitido bonos de eficiencia energética. Ecopetrol, la petrolera estatal y mayor empresa del país, está camino a emitir los primeros en las próximas semanas, gracias a un proyecto en su refinería de crudo de Barrancabermeja. Sin embargo, en general hay poca medición del gasto energético, que sirve como línea base para eventuales reducciones.

Hay dos factores que explican esta observación. La pequeña industria es adversa al riesgo y no dispone de recursos. Es necesario resaltar que los desarrolladores de proyectos de carbono pueden compartir el riesgo de dichas inversiones. Los industriales deben cambiar su cultura organizacional y medir sistemáticamente sus inversiones en energía y las fugas de esta. Además, existe amplio potencial en documentar proyectos de eficiencia pasados y que no requieren inversiones suplementarias para ser registrados.

Los bonos de eficiencia energética servirán no solo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), sino también para mejorar la competitividad industrial del país. ALLCOT será un aliado para alcanzar ambos objetivos.

ALLCOT y las comunidades indígenas: aliados en los proyectos forestales


Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Consultant.


Las comunidades indígenas son actores clave en la mitigación del cambio climático y de la sostenibilidad de sus territorios. A nivel regional, según el informe Estado de la Amazonia publicado por WWF en 2017, los territorios de las comunidades indígenas corresponden a 33% de la Amazonía y tan solo a 8% de las tierras deforestadas. Esto pone de relieve su papel esencial en la lucha contra la deforestación. Durante la última década, la tecnología ha empoderado a los indígenas en el monitoreo de sus territorios, lo cual ha permitido que las empresas que extraen recursos naturales rindan más cuentas. Por ejemplo, los dispositivos de GPS son usados por los grupos indígenas para reportar delitos ambientales.

En Colombia, los resguardos indígenas han estado históricamente localizados en el corazón de los territorios controlados por grupos al margen de la ley y de las rutas del narcotráfico.  Al haber sido golpeadas de lleno por el conflicto armado entre guerrillas y el ejército colombiano, su desarrollo económico se frenó y sus índices de desarrollo son hoy inferiores al promedio nacional. 

Las comunidades Inga y Kamsá, originarias del Alto Putumayo y del Caquetá respectivamente (ambas en el sur de Colombia) juegan un papel clave en esta nueva etapa de sus regiones, en el cual el restablecimiento progresivo del orden público puede generar la intensificación de los motores de la deforestación. Putumayo y Caquetá son dos departamentos que hacen parte de la Amazonía colombiana. Por estar en zona de transición entre esta y la zona Andina, la más poblada y centro económico de Colombia, presentan unas de las tasas de deforestación más altas del país. Además, el postconflicto ha significado la llegada de colonos y de grandes grupos económicos, lo cual se refleja en cambios de uso de suelo hacia la agricultura, ya sea de latifundio o de subsistencia. Tanto la frontera agrícola como la extracción de madera y la ganadería ejercen presión sobre los bosques. Vale la pena recordar que el sector forestal es el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) en Colombia, responsable del 36% de las emisiones, según el Inventario Nacional de GEI. De ahí su importancia para alcanzar las metas de la contribución determinada a nivel nacional (NDC) del país.

ALLCOT coordina proyectos forestales con el objetivo de que los bosques se preserven y sigan jugando su rol de sumideros de carbono. Desde la fundación de ALLCOT hace 10 años, el proceso de consulta social ha sido riguroso y las comunidades indígenas han sido aliados de varios proyectos forestales. La consulta social realizada por ALLCOT siempre se rige por el principio de consentimiento previo, libre e informado. A través de los fondos derivados proyectos forestales que ALLCOT desarrolla es posible mejorar los indicadores ligados a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) como acceso a energía las 24 horas, tasa de escolaridad o tasa de mortalidad infantil. El objetivo último es que el desarrollo social y económico de los habitantes de la zona se pueda alcanzar en paralelo de la protección forestal, para así cumplir a la vez con la Agenda 2030 y con el Acuerdo de París. Esta es la misión de ALLCOT y el conocimiento ancestral con el que cuentan los indígenas sobre las áreas boscosas es una herramienta clave.

ALLCOT en la COP25

 

SIDE EVENT

«Cuantificación de los ODS para implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París»

Del 2 al 13 de diciembre, se celebrará en Madrid La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Este evento incluirá la 25º Conferencia de las Partes de la UNFCCC, mejor conocida como COP 25, la 15º reunión de las Partes por el Protocolo de Kyoto y la 2da reunión de las Partes del Acuerdo de París. 

ALCOTT estará presente en este evento de alto nivel, lo que significa una gran oportunidad para dar mayor visibilidad al trabajo que se está llevando a cabo sobre el cambio climático.

Sergi Cuadrat, director técnico del grupo, estará presentado un evento titulado “Cuantificación de los ODS para implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París”.

ALLCOT está desarrollando una Metodología de cuantificación de ODS de código abierto que tiene como objetivo medir los cobeneficios de los proyectos de reducción de emisiones de GEI en los ODS. Esto requiere establecer líneas bases de los ODS a escala local y monitorear su progreso. Esta herramienta operativa será aplicada a  proyectos de desarrollo para garantizar un precio justo del carbono.

Panelistas:

  • El Hadji Mbaye Diagne, Vice-Chair of the CDM Executive Board.
  • Margaret Kim, Chief Executive Officer of Gold Standard.
  • David Antonioli, Chief Executive Officer of Verra.

Lugar: Business Hub Side Event room. (IFEMA – MADRID)

Día: 10 de diciembre

Hora: 14:00 a 15:30

Será un placer para nosotros participar en esta gran evento y poder compartir con todos los asistentes. Te esperamos.

Si deseas reunirte con el equipo de ALLCOT en Madrid, contacta a Mónica de Oliveira mdo@allcot.com