Punto de Inflexión


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor


El día mundial del medio ambiente es una fecha emblemática. El 5 de junio de 1972, la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano marcó el inicio de un proceso que a la fecha ha concretado más de 500 acuerdos internacionales de cooperación ambiental. México ha suscrito cerca de 100 de estos acuerdos cuya instrumentación fortalece nuestra capacidad de gestión y nos posiciona como actor comprometido con los retos globales.

Actualmente, la mayoría de los países del mundo cuentan con leyes e instituciones ambientales. Sin embargo, éstas no han frenado el deterioro del medio ambiente global. Las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado desde 1992, año de adopción de la Convención de Cambio Climático. También hemos perdido el 80% de la biomasa de especies silvestres y la mitad del área de los ecosistemas como resultado de la deforestación, contaminación y urbanización acelerada. Más de un millón de especies en el mundo están en peligro de extinción.

Pero en los últimos años también se han mejorado las metodologías para monetizar los impactos del cambio climático y la contribución del capital natural a la economía. Por ejemplo, hoy sabemos que la aportación de la biodiversidad a los sistemas productivos equivale a 1.5 veces el PIB global. También sabemos que los costos económicos de los desastres naturales superan los 100 mil millones de dólares al año y el costo del cambio climático podría alcanzar el 15% del PIB global en 2050.

Es por ello que los mercados de capital están ajustando sus modelos de riesgo para considerar los costos climáticos y ambientales de los proyectos de inversión. Por un lado, la infraestructura física es cada vez más vulnerable a fenómenos meteorológicos y, por el otro, las nuevas generaciones de consumidores e inversionistas demandan productos y servicios más responsables con el entorno. El Banco de México presentó recientemente el Reporte de Riesgos y Oportunidades Climáticas y Ambientales para el Sector Financiero, perfilándolo hacia esquemas de medición que premian la sustentabilidad y castigan la contaminación. Lo que no fue corregido por los gobiernos ahora será corregido por los mercados.

La crisis post-Covid presenta un punto de inflexión en el que gobiernos y empresas deberán definir entre modernizarse y transitar hacia patrones sustentables o perpetuar modelos de crecimiento ineficientes y de corto plazo. En las últimas semanas, países, bloques regionales y gobiernos subnacionales alrededor del mundo han anunciado estrategias de recuperación verde. La Unión Europea acaba de presentar su estrategia que integra 750 mil millones de euros para financiar infraestructura baja en carbono. En Estados Unidos los demócratas posicionan un “Pacto Verde” de cara a las próximas elecciones, mientras que Corea e Indonesia ya implementan estrategias de recuperación verde.

En contraste, la sustentabilidad ha estado ausente en el discurso de los tomadores de decisiones en América Latina no obstante su potencial para generar inversión, empleos y prosperidad de lago plazo. Un estudio reciente de la ONU destaca que la transformación a energía renovable y electrificación del transporte generaría 35 millones de empleos en la región. Sólo en México, millones de personas que habitan las zonas boscosas y rurales podrían beneficiarse mediante compensaciones por producción sustentable.  Pero para capitalizar estas oportunidades es indispensable que los gobiernos diseñen sus políticas de recuperación con una visión integral y de largo plazo. Nunca antes se nos había presentado una oportunidad tan atractiva y viable para redefinir nuestro modelo de desarrollo.

  *Enrique Lendo es ex negociador del gobierno de México en foros internacionales y experto en temas económicos y de desarrollo sustentable.

Artículo publicado en el diario Reforma

 

Los principios de vida de los pueblos indígenas, una alternativa para la comunicación


Escrito por Ronal Cubeo, Climate Change Mitigation Consultant


De los problemas que nos aquejan como humanidad, el más mediático es el de la pandemia denominada COVID 19. Sin duda, la expansión, magnitud y el impacto que ha tenido sobre países en diferentes estados de desarrollo industrial y tecnológico ha generado grandes retos, quizás uno de los más importantes sea el de la comunicación.

Me encomendaron la labor de redactar un pequeño escrito sobre “La importancia de la comunicación en época de COVID” y, a su vez relacionarlo con el concepto de MALOCA, en ese sentido, es necesario precisar el concepto y la connotación de MALOCA en los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana. La Maloca tiene como mínimo tres funciones: primero, como espacio físico en el que habitan familias; segundo, como espacio vital para la cultura y cosmovisión de los pueblos indígenas, representa por excelencia el espacio de trasmisión del conocimiento de cada pueblo mediante la oralidad —desde los orígenes de cada ser vivo, la relación entre el hombre y los seres que lo rodean, así como la relación con los seres creadores que habitan en los otros espacios, los rituales de curación y los bailes tradicionales se realizan en este espacio —; tercero, como espacio político, es también un espacio de discusión sobre temas que atañen la organización y vida de los pueblos indígenas.

En materia de comunicación, cabe mencionar que los pueblos indígenas amazónicos, si bien presentan particularidades en su cosmovisión, también presentan elementos comunes. Uno de ellos es que para comunicarse entre sí mismos y con los demás, lo primero que se debe hacer es “ordenar el pensamiento” para poder trasmitir palabras que tengan contenido, contenido de vida.

¿Qué pueden aportar los pueblos indígenas en materia de comunicación ante la actual crisis por la pandemia? Lo primero que debemos mencionar es que, en la cosmovisión de los pueblos indígenas, la tierra y los seres vivos y demás elementos que la componen están íntimamente relacionados. En un principio, cuando el Ser Creador(a) dispuso cada ser, cada elemento, les asignó una función, al hombre le corresponde “administrar” de manera armónica esos elementos para mantener el orden que le fue dado. Las enfermedades son una consecuencia de la transgresión humana a esos esos principios, cuando el hombre mira la naturaleza como recursos y los recursos como mercancías susceptibles de ser explotadas, esa racionalidad altera los principios de vida del mundo indígena, y por lo tanto se generan cambios, con sus respectivas consecuencias.

En ese sentido, lo que en materia de comunicación pueden aportar los pueblos indígenas está ligado a la vida misma, y se remite a los principios de la vida, a retomar los canales de comunicación con la naturaleza y demás elementos que la componen de forma holística, a partir del principio de responsabilidad con la pervivencia de la humanidad. Esto bajo la premisa que la tierra y todo la compone nos fue dada por el Ser Creador(a) para ser “administrada” de forma responsable, sin alterar sus ciclos naturales.

ALLCOT, cuyo objetivo es contribuir mediante proyectos ambientalmente responsables a la reducción de los GEI, está llamada a explorar canales de comunicación con comunidades locales, siendo consciente de los desafíos que implica adelantar proyectos concertados con diferentes actores locales, en un país cuyas realidades territoriales configuran lo que Uribe de Hincapié (1999) denomina “Soberanía mixta”, es decir, el ejercicio de la gobernanza local como confluencia de distintos actores.

El acercamiento con pueblos indígenas permitirá explorar otras formas de organizaciones propia de cada pueblo, otras formas de entender el mundo, de entender la naturaleza y, ante todo, otras formas de comunicarse y relacionarse con la tierra, con la vida misma. Entender los principios de vida de cada sociedad es el paso ineludible para asumir el reto de una comunicación asertiva.

La invitación es a entender esas “otras” formas de comprensión de la vida, a buscar esos conocimientos en el “otro” que permitan generar espacios de debate y decisiones en torno a lo ambiental. Para los pueblos indígenas, “lo que no está en el conocimiento indígena, está en el otro conocimiento” (Palma, 2019), el otro conocimiento es aquel ajeno al mundo indígena, pero no por ello debe ser ajeno a su entendimiento, los saberes deben complementarse, no excluirse. Explorar y comprender esas “otras” formas de entender la vida puede aportar bastante a la agenda ambiental, nacional y global.

El camino hacia un futuro sostenible


 Escrito por Ginna Castillo, Climate Change Mitigation Consultant


Históricamente hablando, las ciudades emergieron como lugares de encuentro y aglomeración. Hoy en día, según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el 55% de la población mundial vive en esos lugares, una proporción que se espera que aumente al 68% para el 2050. Con la actual pandemia de COVID-19, la estrategia más eficaz para evitar la exposición al virus ha sido el distanciamiento social, lo que significa que el 55% de la población debe replantearse su forma de vida para evitar el Coronavirus. En cuanto al transporte, están surgiendo nuevas preguntas sobre cómo moverse por la ciudad permaneciendo sano o incluso si es necesario moverse diariamente en absoluto.

Hasta el momento, incluso bajo estricto confinamiento, la gente que desempeña labores esenciales tiene que desplazarse todos los días. Ahora, como algunos sectores de la economía se están reabriendo gradualmente en algunos países, la posibilidad de contacto social es cada vez mayor, por lo que los ciudadanos están migrando drásticamente a medios de transporte  individuales y asequibles. Los gobiernos también están participando en este cambio fomentando el uso de vehículos sin motor o desplazarse caminando. Hay alrededor de 250 acciones locales en todo el mundo para apoyar la caminata y el uso de la bicicleta durante el distanciamiento social (Conjunto de datos del Centro de Información sobre Peatones y Bicicletas).

No hay duda de que la bicicleta se está convirtiendo en el medio de transporte más flexible durante la pandemia, ya que permite recorrer distancias más largas que desplazarse caminando, además con un gasto mínimo o cero a diario. Según el Foro Económico Mundial, la mayoría de las iniciativas locales tienen que ver con paseos gratuitos en servicios de bicicleta compartidos y la disponibilidad de más kilómetros de carriles para bicicleta, mediante la adaptación de  carreteras locales o incluso autopistas, en ciudades como Bogotá, Milán, Barcelona o Bruselas, por nombrar algunas. Mientras tanto, los esfuerzos de colaboración comunitaria también están contribuyendo a transformar la movilidad urbana a través de proyectos como Lend-A-Bike en Manila.

Estas iniciativas gubernamentales o comunitarias tienen el potencial de continuar después de que la pandemia de COVID 19 haya terminado, incluso si la mayoría de ellas sólo se llevan a cabo como medidas temporales durante el confinamiento. Un primer paso en esta dirección lo está dando el gobierno de la región de Île-de-France, que ahora contempla la bicicleta como el principal medio de transporte después del confinamiento (LeParisien). Pero eso es sólo la punta del iceberg, los debates sobre la movilidad se están produciendo en todas partes y están surgiendo nuevos interrogantes sobre los viajes innecesarios en automóvil, el trabajo en casa, la proximidad a los puestos de trabajo y los distintos servicios, entre otros.

Es bien sabido que el cambio climático es uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestro tiempo, por lo que si todas las ciudades prestaran atención a estas nuevas inquietudes e iniciativas, en lugar de continuar la misma situación en la que vivíamos antes de la pandemia, se producirían cosas maravillosas, simplemente porque ahora somos capaces de cambiar los hábitos a escala mundial. Para empezar, y sólo con el ciclismo, las emisiones de gases de efecto invernadero se reducirían drásticamente. Según el ranking de medios de transporte urbano realizado por travelandmobility.tech, moverse en un coche de gasolina genera cerca de un 96% más de emisiones que moverse en bicicleta (gramo por pasajero-kilómetro). Esto es durante todo el ciclo de vida de cada vehículo: fabricación, operación, mantenimiento y eliminación.

No obstante, esto parece ser el primer paso de un camino muy largo.De aquí en adelante, las ciudades tendrán el desafío de redistribuir el espacio público y quizás redefinir la jerarquía de las calles anteponiendo las personas a los coches. El uso del suelo tendrá que ser aún más diverso para garantizar la proximidad entre las casas, los servicios y los trabajos, de modo que las distancias para los desplazamientos sean transitables a pie o adecuadas para la bicicleta.  Por último, pero no menos importante, el transporte público se hará más relevante en las largas distancias y la intermodalidad tendrá que hacerse realidad. Todos estos cambios conducirán en última instancia a una forma de vida más sostenible y a un futuro más sostenible.

#ODS17 ALLCOT involucra a los más pequeños a través de “ALLCOTooNS y los ODS”

 

El COVID-19 en cuestión de semanas transformó todo nuestro mundo. Las rutinas diarias y todo aquello que dábamos por sentado, como poder salir a la calle o abrazar a un amigo, son escenarios cada vez más distantes. Sin embargo, este momento de confinamiento permite otros espacios de reflexión y de encuentro, con los demás y con nosotros mismos.

La crisis desatada por el COVID-19 nos ha llevado a replantear toda la economía y las dinámicas de trabajo existentes, sin duda uno de los desafíos más grandes es mantener la productividad y la efectividad en el trabajo, a pesar del distanciamiento social. Para ALLCOT, la seguridad y el bienestar de nuestros trabajadores es prioridad, por esto acatamos las medidas dadas por las autoridades y apoyamos desde el primer día la modalidad de teletrabajo. Así, nuestros trabajadores podrían seguir realizando sus labores desde la comodidad de sus hogares, conciliando de esta forma su vida personal y laboral.

ALLCOT crea espacios para compartir con sus trabajadores

Desde el inicio de esta situación, quisimos mantener la cercanía con nuestros trabajadores y la tecnología se ha convertido en nuestro mejor aliado para lograrlo. Sin embargo, la distancia nunca ha sido un obstáculo para nosotros porque el equipo de ALLCOT está presente en distintas partes del mundo: Colombia, México, Francia, Senegal, España, Guatemala, entre otros. Pensando en esto, pusimos en marcha nuestro FORUM mensual, un espacio de encuentro que nos permite relacionarnos con todos los trabajadores, contar anécdotas y, por supuesto, ponernos al día sobre la situación de la empresa. Esto reafirma la solidez de ALLCOT, que en medio de la crisis sigue operando al 100% de su capacidad y en crecimiento continuo.

Estos momentos han permitido la construcción de nuevos espacios, y quisimos que las familias de nuestros trabajadores se involucrarán e hicieran parte de nuestra lucha diaria a favor del medio ambiente.  Es así como nace ALLCOTooNS, un espacio diverso en el que los más pequeños pudieran expresar sus ideas, conocerse y compartir con las personas de nuestra organización.

ALLCOTooNS y los ODS

Pensando en esta situación, hemos creado “ALLCOTooNS y los ODS”, un concurso en el que los niños podrán plasmar a partir de una manualidad, dibujo o cualquier objeto, qué representan para ellos cada ODS y qué acciones podrían llevarse acabo para conseguirlos. El comité de Ética de ALLCOT será el encargado en evaluar y deliverar a los ganadores, quienes recibirán una mención honorífica y una pequeña bonificación con la cual podrán desarrollar alguna actividad relacionada con el cambio climático y la sostenibilidad. Este concurso se divide en dos categorías: menores de 10 años y mayores de 10 años. 

#ODS 13 – 1er Concurso : Los autores y sus obras

En esta ocasión, la primera categoría escogida fue el ODS 13 Acción por el Clima”. A continuación, presentamos a los autores y sus obras de arte:

Francisco Cabrejo

Heronimo Pombo

Valentina

Raphael Leroy

Valentina Lopez

Diego Muñoz

Gabriela

Luisa de Brigard

Ines Muñoz

 

#ODS 13 – 1er Concurso : Ganadores

Nuestro Comité de Ética, presidido por el señor Van Kirk Reeves, ha deliverado que los ganadores de este primer concurso son:

  • Categoria menor de 10 años: Inés Muñoz
  • Categoria mayor de 10 años: Diego Frowein 

¡Enhorabuena! 

Crisis y Medio Ambiente


Escrito por Enrique LendoBusiness Development Mexico Advisor


En enero, 2020 se perfilaba para convertirse en el “Super Año” del desarrollo sustentable. Un número creciente de empresas globales con activos cercanos a $40 billones de dólares se comprometieron a transitar hacia patrones de producción y financiamiento más responsables y bajos en emisiones. Por primera vez en su historia, el reporte de riesgo del Foro Económico Mundial posicionó los riesgos climáticos y ambientales por encima de los económicos y geopolíticos. En el marco de la ONU, se tomarían decisiones fundamentales sobre cambio climático, biodiversidad y océanos que hoy en día han sido postergadas por la pandemia.

El COVID-19 ha evidenciado nuestra vulnerabilidad como especie humana ante fenómenos biológicos y naturales y también la de nuestros sistemas económicos y políticos ante emergencias globales. El manejo irracional de los ecosistemas y la biodiversidad ha provocado que los virus se magnifiquen y evolucionen y el cambio climático que alcancen nuevas latitudes y aceleren su propagación con cuantiosas pérdidas de vidas humanas.

Por su parte, las medidas de aislamiento recomendadas para contener la propagación de la pandemia generan cambios significativos en la escala y la estructura de la economía global. En 2020 tendremos la recesión económica más pronunciada de la historia con contracciones del 13% del comercio y 2.5% del PIB global e impactos a 1,600 millones de empleos alrededor del mundo. La contracción del PIB en México será de entre 6 y 10% al final de 2020. 

Pero la crisis económica derivada de la pandemia también ofrece una oportunidad sin precedente para restructurar nuestro sistema económico hacia patrones de producción y consumo más sustentables tanto en el ámbito ambiental como en el financiero y social.  A nivel macro, los gobiernos pueden definir, en el marco de sus políticas de recuperación económica, si los incentivos serán canalizados a sectores tradicionales, menos competitivos y más contaminantes o a sectores con potencial de generar beneficios económicos y bienestar de largo plazo. 

Por ejemplo, según la IRENA, las inversiones en energías renovables podrían producir beneficios equivalentes a $100 billones de dólares al 2050, o rendimientos de inversión de entre $3 y $8 dólares por cada dólar invertido. Dicha inversión tiene además el potencial de crear 42 millones de empleos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector energía en 70%. En contraste, las energías fósiles son responsables de más del 70% de las emisiones globales de bióxido de carbono, reciben subsidios por $5 billones de dólares al año y en el caso del petróleo han registrado precios negativos en los últimos días. Hoy las pérdidas de la empresa petrolera mexicana Pemex cuestan 24 mil millones de dólares a los contribuyentes y las subastas para colocar certificados de energía limpia se han postergado.  

A nivel micro, las empresas tendrán que adaptarse a las nuevas tendencias de las cadenas de suministro en un mundo menos interconectado e identificar proveedores más cercanos a sus centros de producción. En el sector servicios, la digitalización y economía virtual ha crecido como nunca, fomentando la innovación y el desarrollo de nuevos productos y procesos. Solo las empresas y sectores que se adapten con ingenio y celeridad sobrevivirán en el mundo post-covid. Sin embargo, para que las empresas transiten hacia patrones de producción y consumo más sustentables es imprescindible que los incentivos se diseñen adecuadamente. En los paquetes de recuperación económica no se deben relajar las normas y compromisos ambientales o favorecer con apoyos a industrias contaminantes sobre industrias limpias, porque se estará perpetuando la ineficiencia y mermando la oportunidad de incentivar un desarrollo económico más sustentable.

Sostenibilidad en la Industria de la Moda


Escrito por Natalia Rodrigo, Group Sustainability Technical Manager


Recientes publicaciones sobre la industria de la moda afirman que este sector necesita mejorar su desempeño en sostenibilidad. Si bien es cierto que la mayoría de las marcas de moda son conscientes de su impacto ambiental y social, solo menos de la mitad de ellas han comenzado a tomar medidas efectivas. Además, las compañías de moda aún no están implementando soluciones sostenibles lo suficientemente rápidas como para compensar de manera efectiva todos los impactos negativos que esta industria en rápido crecimiento comporta.

Los patrones actuales de producción y consumo en la industria de la moda ponen en peligro la disponibilidad de los recursos naturales, implicando pérdidas importantes de biodiversidad; sin obviar el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, consumo de agua, uso de químicos y generación de residuos. Teniendo en cuenta que nuestro planeta ya ha superado sus límites, las restricciones en uno o más de estos factores clave no se pueden descartar, lo que dificultará el crecimiento del sector, previsto en un 60% para 2030.

Por otro lado, otros problemas no ambientales, como son el bienestar animal, la falta de transparencia y la imagen negativa, como, por ejemplo, presionar a la sociedad para que esté a la altura de ideales inalcanzables, no pueden ser relegados al olvido.

La moda se considera un potente mecanismo para el desarrollo global, estando considerada como una de las industrias de consumo más importantes. Es por ello por lo que este sector necesita imperativamente demostrar un cambio en su desempeño en sostenibilidad. Además de generar beneficio y crecimiento, la moda sin lugar a duda puede dotar de un valor adicional a todos sus productos, generando beneficios para la sociedad y la economía mundial.

Moda, talento y creatividad van siempre de la mano: su profundo savoir-faire, su presencia y actividad en las redes sociales e influencias ayudarán a trabajar con éxito su propia transformación.

Sorprendentemente, una parte de la industria de la moda ya se ha embarcado en el desafiante objetivo de concienciar a sus consumidores, emprendiendo mejoras reales y efectivas, por medio de amplias redes dedicadas a objetivos ambientales, sociales y transparentes comunes.

Además, las recientes inversiones en tecnología, así como las mejoras en las condiciones laborales y la implementación de estrategias de eficiencia en productividad hasta ahora implementadas, permitirán a las marcas de moda contrarrestar la presión actual.

Ejemplo de ello son las iniciativas actualmente desarrolladas sobre la conversión de residuos textiles en materias primas mediante el uso de técnicas avanzadas de reciclaje; la reducción del consumo de agua y energía do la integración de técnicas de gestión de residuos en las operaciones de producción y distribución.

Teniendo en cuenta todas estas estrategias de innovación, las empresas de moda cuentan con una oportunidad única para lograr su cambio, sin afectar a su crecimiento. Por otro lado, si no se toman medidas inmediatas, las marcas de moda estarán condenadas a tener que rebajar los precios unitarios haciendo frente a costes crecientes y escasez de recursos en sus cadenas de suministro; limitando así su actividad hacia un modelo lineal sin retorno, basado únicamente en consumo, fabricación y desperdicio.

Así, el efecto que este modelo tendrá en la moda es bastante predecible. Teniendo en cuenta las proyecciones actuales de aumento para 2030, las marcas de moda sufrirán una disminución de los beneficios si aún optan por una estrategia de “business as usual”.

Con el fin de abordar de manera efectiva la creciente presión ambiental y social, lo primero que se debe evaluar es la huella que este sector tiene. ALLCOT ayudará a la industria de la moda a identificar con éxito su nivel de sostenibilidad asociado a cada etapa de la cadena de valor. Esta estrategia permite a las empresas identificar los indicadores clave (KPIs) para así definir una estrategia eficaz de cambio.

El objetivo principal de este esfuerzo es desarrollar conocimiento, transparencia y sostenibilidad. Sin lugar a duda, este desafío en los patrones actuales de desempeño operacional tiene como objetivo establecer las bases para una posible remodelación, canalización de inversiones y definición de una estrategia efectiva en innovación.

En conclusión, si la industria de la moda no toma medidas eficientes sobre su desempeño en sostenibilidad, su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas no será significativa, poniendo en riesgo los compromisos del Acuerdo de París y, por lo tanto, de la Agenda 2030. Como resultado, es urgente listar las tareas de mejora ambiental, social y ética como acciones indispensables dentro de su agenda de estrategia de gestión.

La industria de la moda tiene todo el potencial para lograr un cambio social y ambiental a escala global. Integrar un uso más eficiente de la energía y de los recursos, asegurar condiciones de trabajo justas e implementar estudios de viabilidad para la cadena de valor en todos sus procesos constituyen estrategias clave para hacer realidad este cambio.

ALLCOT está cambiando el cambio …

 

Hacia un aceite de palma sostenible


Escrito por Asier Aramburu Santa Cruz, Climate Change RENEN Manager


Gracias al proyecto para la captura de metano, desplazamientos de combustibles fósiles y cogeneración de energía renovable que ALLCOT desarrolla actualmente en Colombia, la industria palmera puede ser una gran aliada en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque pueda parecer que la mayor acción que puede realizar esta industria es el buen manejo de sus plantaciones y las políticas de no deforestación que lleve a cabo, en el propio procesamiento del fruto para obtener el aceite, se pueden implantar diversas medidas que aseguren un producto más sostenible. Así, en Colombia se ha logrado convertir un problema, la gestión de residuos, en una oportunidad. Las aguas residuales industriales del proceso productivo tienen una alta carga orgánica y precisan de un tratamiento para poder verterlos a un medio acuático. Este tratamiento se realizaba mediante el uso de lagunas anaerobias, que emitían grandes cantidades de metano a la atmósfera, un gas con un potencial de calentamiento global 25 veces mayor que el CO2.

Sin embargo, se encontró una solución que reporta diversos beneficios: el uso de biodigestores. Gracias a estas instalaciones, se están reduciendo las emisiones de metano por medio de la captura del biogás, nombre que se da a la mezcla gaseosa rica en metano que se produce en el proceso de tratamiento de las aguas residuales.

Aunque unas pocas plantas están aprovechando este biogás para generar energía, la segunda fase del proyecto contempla la adopción de esta forma de generación de energía eléctrica. Así, en lugar de la quema en tea, el destino actual de la mayoría del biogás generado, las empresas asociadas al proyecto podrán adoptar la tecnología que les permita usar ese metano como energía. De esta forma, pueden pasar a ser autosuficientes y sus excedentes energéticos entregarlos a la red eléctrica, lo que a su vez desplazaría la generación de energía por medio de combustibles fósiles, incrementando el potencial de mitigación del cambio climático del proyecto.

ALLCOT llega en un punto clave, ya que la industria precisa de una actualización del documento de diseño o Project Design Document (PDD) entregado inicialmente al organismo de las Naciones Unidas encargado del registro de estos proyectos de desarrollo limpio, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Pero el paso más importante y el mayor reto es la primera verificación de las reducciones para poder obtener los bonos de carbono, lo que permitirá certificar por primera vez las reducciones que ya se han realizado. ALLCOT tiene también el reto de demostrar el potencial y los beneficios del proyecto, de forma que se logre la adhesión del resto de productores y se consiga transformar esta industria. Además, el éxito de este proyecto no solo tiene importancia en la adhesión del resto de actores, sino que también en el desarrollo de otras iniciativas dentro del proceso productivo, como puede ser el compostaje de los lodos y los residuos del proceso productivo (cáscaras, etc.), que emiten también grandes cantidades de gases de efecto invernadero en su proceso de descomposición.

Para ello no solo se está trabajando en los cálculos de las reducciones y en la elaboración de la documentación, sino que se está realizando el proceso haciendo participe a los participantes del proyecto con visitas a las empresas productoras que ya han puesto en operación el proyecto de reducción de emisiones.

 La industria del aceite de palma es actualmente líder a nivel mundial en la provisión de aceites y grasas. A la cabeza de su producción se sitúan los países asiáticos, liderados por Indonesia y Malasia, que han logrado un crecimiento vertiginoso de su producción en las últimas décadas hasta llegar a una producción conjunta de 59.000.000 toneladas (82,5% del total). Sin embargo, este crecimiento ha recibido múltiples críticas a nivel internacional, ya que en parte se ha obtenido a costa de la destrucción de bosque natural.

En el caso de Colombia, en un campo dominado por productores asiáticos, ha conseguido situarse como el primer productor de aceite de palma en América y el cuarto en el mundo, con más de 1.600.000 toneladas.

Por tanto, gracias a este proyecto, la industria palmera colombiana tiene la oportunidad de mostrar su grado de compromiso con el desarrollo sostenible, diferenciarse del resto de productores y alinearse con los objetivos comprometidos en el Acuerdo de París.

ALLCOT y las comunidades indígenas: aliados en los proyectos forestales


Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Consultant.


Las comunidades indígenas son actores clave en la mitigación del cambio climático y de la sostenibilidad de sus territorios. A nivel regional, según el informe Estado de la Amazonia publicado por WWF en 2017, los territorios de las comunidades indígenas corresponden a 33% de la Amazonía y tan solo a 8% de las tierras deforestadas. Esto pone de relieve su papel esencial en la lucha contra la deforestación. Durante la última década, la tecnología ha empoderado a los indígenas en el monitoreo de sus territorios, lo cual ha permitido que las empresas que extraen recursos naturales rindan más cuentas. Por ejemplo, los dispositivos de GPS son usados por los grupos indígenas para reportar delitos ambientales.

En Colombia, los resguardos indígenas han estado históricamente localizados en el corazón de los territorios controlados por grupos al margen de la ley y de las rutas del narcotráfico.  Al haber sido golpeadas de lleno por el conflicto armado entre guerrillas y el ejército colombiano, su desarrollo económico se frenó y sus índices de desarrollo son hoy inferiores al promedio nacional. 

Las comunidades Inga y Kamsá, originarias del Alto Putumayo y del Caquetá respectivamente (ambas en el sur de Colombia) juegan un papel clave en esta nueva etapa de sus regiones, en el cual el restablecimiento progresivo del orden público puede generar la intensificación de los motores de la deforestación. Putumayo y Caquetá son dos departamentos que hacen parte de la Amazonía colombiana. Por estar en zona de transición entre esta y la zona Andina, la más poblada y centro económico de Colombia, presentan unas de las tasas de deforestación más altas del país. Además, el postconflicto ha significado la llegada de colonos y de grandes grupos económicos, lo cual se refleja en cambios de uso de suelo hacia la agricultura, ya sea de latifundio o de subsistencia. Tanto la frontera agrícola como la extracción de madera y la ganadería ejercen presión sobre los bosques. Vale la pena recordar que el sector forestal es el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) en Colombia, responsable del 36% de las emisiones, según el Inventario Nacional de GEI. De ahí su importancia para alcanzar las metas de la contribución determinada a nivel nacional (NDC) del país.

ALLCOT coordina proyectos forestales con el objetivo de que los bosques se preserven y sigan jugando su rol de sumideros de carbono. Desde la fundación de ALLCOT hace 10 años, el proceso de consulta social ha sido riguroso y las comunidades indígenas han sido aliados de varios proyectos forestales. La consulta social realizada por ALLCOT siempre se rige por el principio de consentimiento previo, libre e informado. A través de los fondos derivados proyectos forestales que ALLCOT desarrolla es posible mejorar los indicadores ligados a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) como acceso a energía las 24 horas, tasa de escolaridad o tasa de mortalidad infantil. El objetivo último es que el desarrollo social y económico de los habitantes de la zona se pueda alcanzar en paralelo de la protección forestal, para así cumplir a la vez con la Agenda 2030 y con el Acuerdo de París. Esta es la misión de ALLCOT y el conocimiento ancestral con el que cuentan los indígenas sobre las áreas boscosas es una herramienta clave.

ALLCOT en la COP25

 

SIDE EVENT

«Cuantificación de los ODS para implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París»

Del 2 al 13 de diciembre, se celebrará en Madrid La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Este evento incluirá la 25º Conferencia de las Partes de la UNFCCC, mejor conocida como COP 25, la 15º reunión de las Partes por el Protocolo de Kyoto y la 2da reunión de las Partes del Acuerdo de París. 

ALCOTT estará presente en este evento de alto nivel, lo que significa una gran oportunidad para dar mayor visibilidad al trabajo que se está llevando a cabo sobre el cambio climático.

Sergi Cuadrat, director técnico del grupo, estará presentado un evento titulado “Cuantificación de los ODS para implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París”.

ALLCOT está desarrollando una Metodología de cuantificación de ODS de código abierto que tiene como objetivo medir los cobeneficios de los proyectos de reducción de emisiones de GEI en los ODS. Esto requiere establecer líneas bases de los ODS a escala local y monitorear su progreso. Esta herramienta operativa será aplicada a  proyectos de desarrollo para garantizar un precio justo del carbono.

Panelistas:

  • El Hadji Mbaye Diagne, Vice-Chair of the CDM Executive Board.
  • Margaret Kim, Chief Executive Officer of Gold Standard.
  • David Antonioli, Chief Executive Officer of Verra.

Lugar: Business Hub Side Event room. (IFEMA – MADRID)

Día: 10 de diciembre

Hora: 14:00 a 15:30

Será un placer para nosotros participar en esta gran evento y poder compartir con todos los asistentes. Te esperamos.

Si deseas reunirte con el equipo de ALLCOT en Madrid, contacta a Mónica de Oliveira mdo@allcot.com 

ALLCOT estará presente en el Primer Congreso de ASOCARBONO

 

«Estado actual del mercado colombiano de carbono y expectativas para el 2020»

Los próximos días, 21 y 22 de noviembre, se celebra en Bogotá el Primer Congreso de ASOCARBONO, donde ALLCOT tendrá el placer de participar como panelista en la sección de «Oportunidades del mercado de carbono para impulsar proyectos de mitigación en el sector energético”

La convocatoria al evento es abierta a todos los actores del mercado colombiano de carbono, y contará con la participación de importantes representantes de agencias colombianas como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, e internacionales como IETA.

Entre los objetivos principales de este evento se encuentran:

  • Presentar la evolución del mercado colombiano de carbono en el último año.
  • Demostrar el gran potencial que ofrece el mercado colombiano de carbono para el desarrollo en las zonas de Paz.
  • Promover un mejoramiento continuo del marco regulatorio e institucional del mercado colombiano de carbono.

Este evento es organizado por ASOCARBONO en alianza con el Programa Páramos & Bosques de USAID.

Puedes realizar tu inscripción haciendo clic en el siguiente link

Inscripción