Entre praderas y mareas


Escrito por Felipe Jiménez Pastrana, Climate Change Mitigation Consultant.

 


La emisión de carbono a la atmósfera es un gran impulsor del cambio climático, y los ecosistemas de carbono azul contienen altas reservas de carbono. Esto debido a que, a diferencia de los ecosistemas terrestres, el carbono almacenado en el suelo costero en ecosistemas como manglares, praderas marinas y marismas puede permanecer atrapado durante largos períodos de tiempo. Por ejemplo, un área determinada de bosque de manglares o de pastos marinos puede almacenar hasta 10 veces más carbono que la misma área de un bosque terrestre.

Las praderas marinas están entre los ecosistemas más amenazados e ignorados en el planeta debido a las presiones por la degradación costera, la acidificación de los mares y océanos y las variaciones en temperaturas, provocados por el cambio climático. Estas plantas de flores submarinas forman densas praderas en áreas poco profundas a lo largo de las costas. Sus hojas largas, estrechas y verdes son hábitat temporal y permanente de variados peces, tortugas, estrellas de mar, camarones, pepinos, anémonas, algas marinas epífitas, cangrejos, erizos y caracoles, y conforman la base de redes alimentarias de otros entornos estuarinos y costeros como manatíes y aves marinas.

Los servicios ambientales que ofrecen estos ecosistemas son de enorme relevancia: reducen el impacto de las olas al detener las fuertes corrientes; aumentan la sedimentación, producen oxígeno y limpian mares y océanos al absorber los nutrientes contaminantes que viajan de la tierra al mar (mejor calidad del agua); sus raíces y rizomas estabilizan el sustrato del fondo marino, y también evitan la erosión costera y aportan fuentes de alimentación a las comunidades locales.

Tomando su importancia dados los servicios ambientales proporcionados y como ecosistema sensible, el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) planteó una estructura de conservación-preservación por medio de programas que se basen en su enorme capacidad de absorber carbono, potente gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global y a la acidificación de los océanos. El PNUMA de igual forma destaca que la función más relevante de las praderas marinas es capturar el 10 por ciento del carbono almacenado en los océanos, pues aun cuando sólo ocupan el 0.2 por ciento del fondo marino del mundo, retienen carbono de la atmósfera hasta 35 veces más rápido que los bosques tropicales.

Los pastos marinos son una fuente de oportunidades para mitigar el cambio climático, adaptarse a los cambios futuros, aumentar la resistencia y ofrecer múltiples beneficios sociales adicionales. Debemos actuar ahora para proteger las praderas marinas dando prioridad a medidas oportunas, ambiciosas y coordinadas en las esferas de la conservación, la gestión sostenible y la restauración. ALLCOT como organización líder en proyectos dirigidos a la mitigación del cambio climático y la protección del medio ambiente, lograría alinear sus acciones e iniciativas de carbono azul a programas que se enfoquen en la conservación y protección de las praderas marinas y el desarrollo sostenible de las poblaciones locales.

Estos ecosistemas representan, como se mencionó, un potencial para apoyar a las comunidades vulnerables que viven en las zonas costeras. Por lo tanto, proteger estos ecosistemas conllevaría a la conservación de los diversos servicios ecosistémicos que proveen y a un fortalecimiento del desarrollo sostenible en las comunidades locales. Además, apoyaría el desarrollo de especies y poblaciones clave para la manutención de las cadenas tróficas marinas.

ALLCOT tiene el potencial, la motivación y las herramientas para el desarrollo de estos innovadores proyectos. Significa un reto a nivel mundial que ALLCOT sería capaz de asumir y liderar.

El desarrollo y la aceptación de los gobiernos para llevar a cabo proyectos con énfasis en la conservación de los ecosistemas de pastos marinos, significaría el apoyo a nivel nacional del Acuerdo de París por reducir las emisiones y brindar acompañamiento y soporte a la adaptación de las comunidades locales. Esto estaría vinculado de igual manera a la mejora continua de los indicadores delimitados por las metas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda2030.