La madurez de las compensaciones de carbono abre un camino a La Blockchain y Los ODS.

Las compensaciones de carbono han existido por más de 20 años. En este tiempo, se han desarrollado una variedad de vertiginosa de proyectos para reducir las emisiones nocivas de dióxido de carbono, generando miles de millones de toneladas de reducciones efectivas y reales.

En ese tiempo, hemos aprendido cómo medir, verificar e informar sobre estas reducciones, hemos creado un sistema de registros electrónicos para mantenerlos y hemos creado mercados para comercializarlos. Las compensaciones de carbono son, ahora, un negocio maduro.

Durante estos 20 años, en su mayor parte, solo nos hemos centrado en el elemento Carbono y en cada proyecto de compensación que los absorbe o evita. Pero, durante mucho tiempo, pasamos por alto los beneficios colaterales:

  • Reducciones en la contaminación de la tierra
  • Reducciones en contaminantes del aire distintos del CO2
  • Comunidades locales más fuertes, más sanas.
  • Oportunidades económicas y empleos.

El lanzamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por parte de las Naciones Unidas en 2015, representaron el punto de partida para una conversación más amplia sobre temas ambientales. Durante muchos años, el concepto de Desarrollo Sostenible se discutió en las Naciones Unidas y en otros foros internacionales, pero no se llegaron a transformar plenamente en medidas concretas y principios amplios y prácticos.

La mejora de los ODS en una lista concreto de 17 objetivos, permitirían al mundo «satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras, y así, satisfacer sus propias necesidades» estando por primera representados en conjunto los objetivos sociales, ambientales y económicos.

Hasta el 2015, el cambio climático fue el que recibió la mayor atención, gracias al Protocolo de Kyoto y, más recientemente, al Acuerdo de París. Sin embargo, una gran cantidad de participantes públicos y privados habían visto durante mucho tiempo la necesidad de abordar otros bienes globales además del clima, y ​​durante los últimos diez años se ha llevado a cabo un gran esfuerzo para capturar estos resultados adicionales.

Los primeros intentos se centraron en capturar los “beneficios colaterales” de las reducciones de emisiones de carbono. Como, por ejemplo, la distribución de estufas más limpias, que redujeron los impactos en la salud de la quema de madera en alojamientos con poca ventilación y permitieron que los niños asistieran a la escuela, y que las mujeres trabajaran, en lugar de arriesgar su seguridad en la recolección de leña, al mismo tiempo que reducían las emisiones de carbono de las chimeneas ineficientes.

También se observó que los proyectos basados ​​en el sector forestal, brindan beneficios económicos y comunitarios, al mismo tiempo que almacenan grandes cantidades de dióxido de carbono. La generación de energía renovable distribuida a pequeña escala trajo beneficios en muchos de los 17 ODS a comunidades remotas.

Sin embargo, el desafío siempre ha sido cómo cuantificar estos beneficios no relacionados con el carbono y convertirlos en un activo que represente el valor del desarrollo sostenible y, de ese modo, incentivar la escala de inversión necesaria para alcanzar los ODS.

A principios de este año, dos de los principales estándares de compensación de emisiones de carbono, Verra y Gold Standard, lanzaron nuevas reglas y criterios para proyectos que se dirigen específicamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El SD ​​VISta de Verra se aplica a cualquier proyecto que contribuya a los ODS, incluidos aquellos relacionados con la eliminación del hambre, la promoción de la buena salud, el bienestar humano y ambiental, y la garantía de la educación, que pueden utilizarse junto con su Estándar de Carbono Verificado existente.

De manera similar, el Gold Standard para los Global Goals ofrece la oportunidad de combinar compensaciones de carbono que cumplen con los requisitos del Mecanismo de Desarrollo Limpio de la ONU o el Estándar de Carbono Verificado, con resultados medibles en términos de vida útil (mortalidad y discapacidad en años de vida ajustados) o Seguridad del agua (certificados de prestaciones de agua).

Con estos estándares, ahora está abierto el camino para que los proyectos basados ​​en el clima capturen y cuantifiquen los beneficios públicos asociados e incorporados en los ODS. Creemos que estos estándares se convertirán en una norma a lo largo del tiempo, ya que las partes interesadas, ​​públicas y privadas, buscan maximizar el impacto de sus inversiones.

Al mismo tiempo, queda claro que algunas tecnologías existentes han pasado de ser “innovación” a ser “negocios establecidos”. La energía eólica es un claro ejemplo, y creemos que es el momento adecuado para comenzar a racionalizar el proceso de cálculo de los beneficios climáticos de estas tecnologías de reciente creación.

El monitoreo, la verificación y el reporte de las reducciones de emisiones, así como su mantenimiento en los registros reconocidos, son componentes críticos del negocio de compensación de carbono. Estos aspectos de compensación, aunque bien entendidos ahora, son un desafío en las economías en desarrollo y la necesidad de una mayor estandarización de las metodologías, las líneas de base ofrecen una oportunidad ideal para aprovechar la capacidad de la cadena de bloques y para validar tanto la fuente, como las transacciones de compensaciones.

Al desbloquear un mercado global confiable para los atributos ambientales, La Blockchain ayuda a los generadores de energía renovable y a los operadores de carbono a obtener el valor económico completo y el beneficio social de sus atributos, y proporciona a las empresas un mecanismo para flexionar sus músculos financieros y contribuir de manera significativa a la transición energética y a los ODS.

El artículo 6 del Acuerdo de París incluye tres enfoques para la cooperación entre las partes: “enfoques cooperativos” en virtud del artículo 6.2; un nuevo mecanismo para promover la mitigación y el desarrollo sostenible (artículos 6.4 – 6.7); y un marco para los enfoques no de mercado (artículos 6.8 y 6.9). Hay muy poca claridad sobre cómo funcionarán estos enfoques y aún quedan por acordar cuestiones muy básicas como el alcance, la gobernanza y la infraestructura, para poner en práctica las disposiciones en virtud del Artículo 6.

Nuestra opinión es que para garantizar que los ODS no sean relegados a ser un simple marco de información y que realmente cambien las trayectorias de desarrollo de los países, su inclusión en el Artículo 6.8 pueda desbloquear su potencial y efectuar un cambio real.

Como lo indica el Gold Estándar: «Para garantizar que haya suficientes recursos disponibles para alentar el impulso y alcanzar los objetivos de los ODS, podemos agilizar el proceso de MRV para ciertos tipos de proyectos que brindan beneficios comprensibles y fácilmente cuantificables».

 

Por Alexys Leroy

CEO Allcot Group

 

monica