Los beneficios del reciclaje en la lucha contra la crisis climática


Escrito por Encarnación Hernández, Climate Change Mitigation Consultant


Actualmente nos encontramos ante una situación mundial crítica en términos de consumo de plásticos y el posterior reciclaje de los mismos, pues se prevé que para el próximo año 2020, la producción aumente hasta los 350 millones de toneladas. Si se mantiene este ritmo y el modelo de consumo actual de “usar y tirar”, este nivel podría verse incrementado hasta los 619 millones de toneladas en el año 2030.

El proceso de la descomposición del material plástico produce emisiones de dos gases de efecto invernadero con un alto poder de calentamiento global (metano y etileno) y un efecto muy nocivo para la salud. Por esa razón, en los últimos años se están desarrollando diversas iniciativas en materia de reducción y reciclaje de residuos plásticos. El principal objetivo de todas ellas es lograr reducir la dependencia de los recursos convencionales existente. Sin embargo, existen en el mercado otras soluciones con las que se está consiguiendo la fabricación de distintos productos a partir del reciclaje de plásticos, lo que supone una gran innovación en el mercado del reciclaje. En una de ellas está participando ALLCOT Group, empresa especializada en soluciones ambientales dentro de la lucha contra el cambio climático. El proyecto en cuestión se basa en la construcción de vivienda sostenible a partir de plástico reciclado. 

ALLCOT Group está trabajando en un proyecto innovador que se basa en la construcción de vivienda sostenible a partir del plástico reciclado. Este proyecto contribuye a la mitigación de las emisiones de GEI luchando por tanto contra la crisis climática actual. 

Su objetivo principal es el reciclaje del residuo plástico para darle una segunda vida útil, mejorando el rendimiento tanto del reciclaje como de la recuperación de residuos. Se implica a la población en la recolección principalmente de botellas de plástico, a partir de las cuales se fabrican bloques y ladrillos que se utilizan para la construcción de viviendas u otro tipo de edificación. Se trata de materiales entre cuyas características destacan su carácter flexible e ignífugo, su ligereza y su alta capacidad de aislamiento. Dichas características los hacen idóneos para enfrentarse a los eventos climáticos extremos que suelen afectar a países vulnerables a los efectos de la actual crisis climática como pueden ser las grandes olas de calor.

El proyecto, actualmente en fase de desarrollo, se replicará en países en vías de desarrollo en África y en América Latina. Se ha focalizado en grupos de vulnerabilidad, entre ellos mujeres que trabajan en el sector del reciclaje informal de residuos, y por tanto contribuyendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas firmados en la Agenda 2030. Además de reducir la cantidad de residuos destinados a su disposición final e incrementar su recuperación, se pretende obtener otra serie de beneficios económicos, sociales y medioambientales. Entre ellos destacan un aumento de la resiliencia del país frente al cambio climático, reducir la pobreza y mejorar el bienestar y la salud de las poblaciones ofreciendo un nuevo medio de subsistencia sostenible y garantizando además un mayor acceso al agua potable y una mejora de la biodiversidad de la zona. 

Con el uso de diferentes metodologías aceptadas internacionalmente y estudios ya realizados, se podrá calcular la reducción real de emisiones de Gases de efecto invernadero en base a que la producción secundaria de materiales de construcción conlleva menores cantidades de emisiones de CO2 frente a la producción convencional (desde un 40% hasta un 80% según el tipo de material).

Dado que las actividades de consumo de combustible y electricidad son las que más CO2 liberan dentro del proceso de producción convencional de una vivienda, se prevé que el proyecto de reciclaje y producción de ladrillos de plástico tenga un alto potencial de reducción de emisiones de efecto invernadero.

Concentrándose en cinco áreas clave (cemento, plásticos, acero, aluminio y alimentos) “Completando la imagen: cómo la economía circular aborda el cambio climático”, ilustra cómo diseñar desechos, mantener los materiales en uso y regenerar las tierras agrícolas puede reducir estas emisiones en 9.300 millones de toneladas. Eso es equivalente a eliminar las emisiones actuales de todas las formas de transporte a nivel mundial.

Actualmente, ALLCOT se encuentra desarrollando una metodología para llevar a cabo la estimación de las reducciones de CO2 dado que no existe ninguna aprobada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) que aplique directamente al proyecto en cuestión. 

Una vez aprobada por las Naciones Unidas, se podrá comenzar con la implementación del proyecto. 

Necesitamos esfuerzos adicionales para la descarbonización de nuestra economía creando a su vez oportunidades de crecimiento sostenible creativas e innovadoras.

monica