Los principios de vida de los pueblos indígenas, una alternativa para la comunicación


Escrito por Ronal Cubeo, Climate Change Mitigation Consultant


De los problemas que nos aquejan como humanidad, el más mediático es el de la pandemia denominada COVID 19. Sin duda, la expansión, magnitud y el impacto que ha tenido sobre países en diferentes estados de desarrollo industrial y tecnológico ha generado grandes retos, quizás uno de los más importantes sea el de la comunicación.

Me encomendaron la labor de redactar un pequeño escrito sobre “La importancia de la comunicación en época de COVID” y, a su vez relacionarlo con el concepto de MALOCA, en ese sentido, es necesario precisar el concepto y la connotación de MALOCA en los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana. La Maloca tiene como mínimo tres funciones: primero, como espacio físico en el que habitan familias; segundo, como espacio vital para la cultura y cosmovisión de los pueblos indígenas, representa por excelencia el espacio de trasmisión del conocimiento de cada pueblo mediante la oralidad —desde los orígenes de cada ser vivo, la relación entre el hombre y los seres que lo rodean, así como la relación con los seres creadores que habitan en los otros espacios, los rituales de curación y los bailes tradicionales se realizan en este espacio —; tercero, como espacio político, es también un espacio de discusión sobre temas que atañen la organización y vida de los pueblos indígenas.

En materia de comunicación, cabe mencionar que los pueblos indígenas amazónicos, si bien presentan particularidades en su cosmovisión, también presentan elementos comunes. Uno de ellos es que para comunicarse entre sí mismos y con los demás, lo primero que se debe hacer es “ordenar el pensamiento” para poder trasmitir palabras que tengan contenido, contenido de vida.

¿Qué pueden aportar los pueblos indígenas en materia de comunicación ante la actual crisis por la pandemia? Lo primero que debemos mencionar es que, en la cosmovisión de los pueblos indígenas, la tierra y los seres vivos y demás elementos que la componen están íntimamente relacionados. En un principio, cuando el Ser Creador(a) dispuso cada ser, cada elemento, les asignó una función, al hombre le corresponde “administrar” de manera armónica esos elementos para mantener el orden que le fue dado. Las enfermedades son una consecuencia de la transgresión humana a esos esos principios, cuando el hombre mira la naturaleza como recursos y los recursos como mercancías susceptibles de ser explotadas, esa racionalidad altera los principios de vida del mundo indígena, y por lo tanto se generan cambios, con sus respectivas consecuencias.

En ese sentido, lo que en materia de comunicación pueden aportar los pueblos indígenas está ligado a la vida misma, y se remite a los principios de la vida, a retomar los canales de comunicación con la naturaleza y demás elementos que la componen de forma holística, a partir del principio de responsabilidad con la pervivencia de la humanidad. Esto bajo la premisa que la tierra y todo la compone nos fue dada por el Ser Creador(a) para ser “administrada” de forma responsable, sin alterar sus ciclos naturales.

ALLCOT, cuyo objetivo es contribuir mediante proyectos ambientalmente responsables a la reducción de los GEI, está llamada a explorar canales de comunicación con comunidades locales, siendo consciente de los desafíos que implica adelantar proyectos concertados con diferentes actores locales, en un país cuyas realidades territoriales configuran lo que Uribe de Hincapié (1999) denomina “Soberanía mixta”, es decir, el ejercicio de la gobernanza local como confluencia de distintos actores.

El acercamiento con pueblos indígenas permitirá explorar otras formas de organizaciones propia de cada pueblo, otras formas de entender el mundo, de entender la naturaleza y, ante todo, otras formas de comunicarse y relacionarse con la tierra, con la vida misma. Entender los principios de vida de cada sociedad es el paso ineludible para asumir el reto de una comunicación asertiva.

La invitación es a entender esas “otras” formas de comprensión de la vida, a buscar esos conocimientos en el “otro” que permitan generar espacios de debate y decisiones en torno a lo ambiental. Para los pueblos indígenas, “lo que no está en el conocimiento indígena, está en el otro conocimiento” (Palma, 2019), el otro conocimiento es aquel ajeno al mundo indígena, pero no por ello debe ser ajeno a su entendimiento, los saberes deben complementarse, no excluirse. Explorar y comprender esas “otras” formas de entender la vida puede aportar bastante a la agenda ambiental, nacional y global.

David Poveda