Hipercomplejidad en la gestión de proyectos sostenibles


Escrito por Nicol Garzón, Project Management Coordinator


La gestión de proyectos sostenibles en territorio merece la prudencia del entendimiento de la complejidad de los sistemas. En territorio confluyen múltiples sistemas que interactúan, compuestos por diferentes magnitudes de variables y sus interrelaciones definiendo así nodos de hipercomplejidad. Estos pueden ser gestionados prudentemente desde la pericia y habilidad colectiva de reconocer las variables estructurantes y hacerse las preguntas adecuadas antes que lanzarse a responder.

En las diferentes escalas del territorio, hay diversas complejidades derivadas de los tejidos y bases sociales, complejidades de fauna y flora, complejidad geológica, edafológica, hídrica, atmosférica, entre muchas otras más. Estos no son simples capítulos de estudios de impacto ambiental (por mencionar un ejemplo) a presentar a las autoridades ambientales; son la clasificación que nos permite entender en cajas el innumerable listado de variables que juegan su papel en cada sistema territorial. Y si a eso le añadimos el que se interrelacionan y no son parte exclusiva de una caja de pensamiento, damos lugar a la complejidad de comprender y trabajar por los territorios.

Desde la lógica profesional nos hemos inclinado en diferentes momentos a dar respuestas simplistas para el territorio desde nuestros saberes urbanos, sin hacer una correcta pausa para reconocer la hipercomplejidad del territorio y sus asuntos, y desde ahí efectivamente sumar valor al territorio. Como humanidad a pesar de la complejidad de nuestro cerebro, solemos hacer uso de filtros y lentes que simplifican un territorio en un puñado de variables dependiendo del interés del proyecto, dadas restricciones del sistema: presupuesto y tiempo.

Ante este escenario crítico de la gestión de proyectos en territorio, desde la academia, con el ánimo de reconocer las restricciones de entrada, pero también el valor del territorio se ha invitado a que, desde la concepción de los procesos se invierta sin temor en soluciones complejas para situaciones complejas, en la interdisciplinariedad, en un entendimiento global del proyecto con todas sus macro variables e interrelaciones, sumando a la identificación de las variables estructurantes (aquel número menor de variables que tienen incidencia en un número mayor de variables) y a la diferenciación entre variables lentas y variables rápidas. Esto es lo que permitirá tener un cuadro de mando prudente con las dinámicas territoriales.

Es en este escenario de lenguaje tipo trabalengua, que el propósito de ALLCOT va más allá de la formulación de proyectos ambientales, al ofrecer soluciones complejas a situaciones complejas que conectan el territorio y sus expectativas con los requerimientos de mercado. ALLCOT mantiene su enfoque en resultados que agregan valor sostenible en los territorios, pero reconociendo y sopesando conforme las dinámicas territoriales las diferentes variables estructurantes. Para los Project Manager la gestión de ALLCOT no es una fórmula replicable, es un continuo reconocimiento de las particularidades de cada territorio, de cada reto, son entornos cambiantes y de alta incertidumbre pues los proyectos en ALLCOT no siguen una lógica lineal, sino que por el contrario responden a las dinámicas de cambio, a los procesos adaptativos, a los flujos de resiliencia social y ecológica y evidentemente a las exigencias de mercado.

Los diferentes estados del mundo, incluidos gobiernos de América Latina y el Caribe desde el 2015, han incorporado en sus agendas los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el cumplimiento de las metas del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, lo cual ha impulsado el desarrollo de políticas, programas y proyectos en territorio que, o terminan en un resultado plasmado en fotografías, o van más allá agregando valor colectivo. Y es ahí donde los gestores que cierran la brecha entre la política y la gestión luego de invertir en construir la pregunta adecuada pueden hacer realidad proyectos de desarrollo sostenible reconociendo los límites impuestos por la naturaleza y logrando el bienestar social, bajo el entendimiento de la complejidad territorial.

El índice ODS, herramienta para un monitoreo más exacto del desarrollo en América Latina


 

Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Manager


El pasado miércoles 16 de junio, el Centro de Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS) lanzó su Índice ODS: una medición del avance de los países de América Latina y el Caribe hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El informe resalta que, de manera global, la región no está cumpliendo hasta el momento con las metas consignadas en la Agenda 2030 y que además la crisis sanitaria y económica ligada a la pandemia de COVID-19 representa un retroceso considerable en la mayoría de los ODS. Si la tendencia actual perdura, las metas trazadas en 2015 no se materializarían ni siquiera en un horizonte de 50 años.

Se destaca como excepción el ODS 13, Acción por el clima, ya que las cuarentenas generalizadas y las restricciones a la actividad productiva han supuesto una caída considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, el efecto de rebote es previsible ya que la reducción es coyuntural. En particular, es posible que el interés de invertir en proyectos y tecnologías verdes se vea afectado por la premura de reactivar o proteger sectores de mayor importancia para el futuro inmediato de una empresa. En ese sentido, el trabajo de ALLCOT por desarrollar proyectos que generen incentivos financieros a la reducción de emisiones está más vigente que nunca.

La metodología se basa en la que viene utilizando el Sustainable Development Solutions Network (SDSN) desde hace varios años a escala mundial, para establecer comparaciones internacionales. El CODS procede a ajustarla a la realidad estadística de los países de la región, es decir, se filtran los indicadores no disponibles. De esta manera, la comparación cobra mayor validez. Por un lado, algunos  Estados no cuentan con una metodología para su medición, mientras que otros no cuentan con cifras anteriores ni posteriores a 2015, que permitan medir el avance desde la creación de la Agenda 2030.

El informe incluye también una herramienta de visualización llamada tablero de control. Esta permite resaltar, mediante un código semafórico, qué tan próximo está un ODS de cumplirse, para así servir de herramienta de priorización en cada país.

La publicación del Índice ODS, así como la creación de los índices municipales ODS de la Fundación Corona a través de su Red de Ciudades Cómo Vamos, ilustran la tendencia hacia la apropiación de los ODS por entes no gubernamentales y su medición a escalas subnacionales. El sector privado—en particular los organismos que crean los estándares de los informes de sostenibilidad corporativa— también viene incluyendo los ODS en sus métricas de desempeño. Precisamente, ALLCOT desarrolla actualmente herramientas estadísticas para cuantificar el impacto de los co-beneficios socioeconómicos de sus proyectos de mitigación de cambio climático, a través de los 230 indicadores asociados a los 17 ODS.

Este ejercicio presenta varios retos, dado que las áreas de proyecto suelen ser de una escala menor que la división político-administrativa más pequeña del país donde se desarrolla el proyecto, y suele no coincidir con los límites geográficos de estas. ALLCOT, así como el CODS, adapta los indicadores ODS a la realidad de los datos disponibles y a variables que tengan más sentido según el contexto específico. Además, para mitigar la ausencia de datos locales en muchas zonas rurales de países en desarrollo, ha creado mecanismos para el levantamiento de datos primarios que permitan establecer una línea base ODS significativa. De esta manera, ALLCOT toma un rol de liderazgo en la medición del impacto corporativo en el desarrollo sostenible.

Recuperación Verde basada en la fijación de precios del carbono y la Financiación Sostenible para América Latina


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor


El panorama económico actual es complejo, un escenario diferente de todas las proyecciones de sostenibilidad que se tenían para el 2020. A nivel macroeconómico, los gobiernos pueden ahora elegir si los incentivos incorporados en sus políticas de recuperación económica se dirigirán a las industrias tradicionales, menos competitivas y más contaminantes, o a los sectores que generarán beneficios económicos y bienestar social a largo plazo. Por ejemplo, la inversión en energía renovable podría aportar ganancias de 100 billones de dólares, crear 42 millones de nuevos empleos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la energía en un 70% para 2050.

A nivel micro, los fabricantes tendrán que adaptarse a las nuevas tendencias de las cadenas de valor de un mundo menos interconectado y encontrar proveedores de insumos más cercanos a sus centros de producción. En el sector de los servicios, la digitalización y la virtualización se han ampliado como nunca antes, fomentando la innovación y el desarrollo de nuevos productos y procesos. Sólo estas empresas y sectores capaces de adaptarse con creatividad y rapidez sobrevivirán en el mundo post-Covid.

En los próximos meses se movilizarán billones de dólares para hacer frente a la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19. Sin embargo, sólo una pequeña fracción de los gobiernos nacionales, los grupos regionales y las jurisdicciones subnacionales han manifestado su intención de tener en cuenta los principios de sostenibilidad y los instrumentos de política en sus planes de recuperación económica. La Unión Europea ha ratificado su compromiso de emisiones netas cero para 2050 al establecer un » Acuerdo Verde» en el centro de su estrategia de recuperación económica, mientras que el nuevo gobierno de Corea del Sur basará su plan de recuperación económica en incentivos para la recuperación verde a fin de alcanzar la neutralidad en materia de carbono para 2050.

En América, esta cuestión ha formado parte del debate en las recientes elecciones legislativas de los Estados Unidos y las próximas elecciones nacionales, en las que los legisladores han propuesto un «Acuerdo Verde» como uno de los pilares de la estrategia de recuperación económica. Además, varios gobiernos regionales, como los de Nueva York y California, han incorporado objetivos climáticos y ecológicos en sus planes de recuperación económica. Por otra parte, el gobierno federal del Canadá ha declarado que la crisis no obstaculizará su compromiso con el cambio climático y está apoyando proyectos de inversión para ayudar a las industrias a cumplir sus objetivos en materia de emisiones de metano. Sin embargo, notablemente, los programas de cambio climático y sostenibilidad han estado ausentes en el lenguaje de los políticos, directores generales y otros responsables de la toma de decisiones en la región de América Latina y el Caribe (ALC).

Aunque ALC contribuye sólo un 11% a los gases de efecto invernadero (GEI) mundiales, la región es muy vulnerable a los efectos del cambio climático. Al mismo tiempo, muchos países de la región se han destacado por sus estrategias de mitigación y adaptación, con esquemas emergentes de fijación de precios del carbono en México, Colombia, Chile y Argentina.

Debido a la riqueza de sus recursos forestales, oceánicos, costeros y de biodiversidad, así como a su gran competencia técnica en materia de medición del carbono, la región es también una geografía prioritaria para las Soluciones Climáticas Basadas en la Naturaleza (Nature-Based Climate Solutions NCS, en inglés). Junto con la globalización, la integración económica y la creación de leyes e instituciones ambientales en los últimos años, el sector privado de muchos países de América Latina y el Caribe ha adoptado principios y prácticas de responsabilidad ambiental.

La crisis económica de Covid-19 presenta grandes desafíos para la región de América Latina y el Caribe. En este contexto, los gobiernos y las empresas que ya están comprometidos en el camino hacia las bajas emisiones y el desarrollo sostenible podrían verse tentados a desviarse de los objetivos de sostenibilidad a largo plazo para abordar necesidades más inmediatas a corto plazo. Las oportunidades para impulsar el crecimiento económico a largo plazo y financieramente sostenible y crear millones de puestos de trabajo deben asegurarse en industrias más limpias. En un informe reciente de ONU-Clima se ha comprobado que se pueden crear 35 millones de empleos verdes en ALC si la región invierte en una matriz de energía 100% renovable y electrifica su sector de transporte. En la misma línea, decenas de millones de empleos podrían crearse en los sectores forestal, rural y costero a través de la conservación y restauración de los bosques, así como de proyectos de agricultura sostenible y de carbono azul, financiados con créditos de compensación de carbono, bonos verdes y otras herramientas innovadoras de financiación utilizando los ODS y los Contribuciones determinadas a nivel nacional (en inglés NDC) como puntos de referencia.

En este contexto, los países de la región de América Latina y el Caribe deberán diseñar sus estrategias de recuperación de acuerdo con sus necesidades y circunstancias, preferentemente basadas en criterios de bajas emisiones y de desarrollo sostenible. En el diseño de dichas estrategias, será necesario considerar tanto la escala de recursos e incentivos necesarios, como las diferentes fuentes de financiamiento, las herramientas de política y las industrias/sectores para impulsar el ajuste.

Actualmente, los países de la región financian sus estrategias de recuperación a partir de fuentes internacionales, como los paquetes de rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI), y de fondos nacionales, públicos y privados. Además, los gobiernos pueden ajustar sus marcos normativos para aliviar el costo de cumplimiento de las diferentes normas en beneficio de los ciudadanos o industrias vulnerables. También pueden reforzar los reglamentos, las normas y la supervisión en los sectores o industrias que presenten un mayor riesgo para la economía o la salud pública.

Las medidas de estímulo que se utilizan comúnmente para incentivar la recuperación económica en tiempos de crisis incluyen transferencias directas del gobierno y préstamos con intereses subvencionados, préstamos fiscales, reestructuración o condonación de deudas, fondos de estabilización e inversión en proyectos de infraestructura y obras públicas, entre otros. El destino de los recursos puede variar desde las empresas y organizaciones hasta las comunidades y los ciudadanos, según las geografías, sectores e industrias prioritarias de cada país. Algunas áreas de interés para las «Estrategias de Recuperación Verde/Sostenible» en los países de América Latina y el Caribe incluyen:    

1) Incentivos comerciales y de inversión para productos y servicios no contaminantes y sostenibles

2) Incentivos de precios para las industrias de uso intensivo de energía, incluida la fijación de precios del carbono y la eliminación gradual de las subvenciones en sectores clave que son perjudiciales para el medio ambiente.

3) Inversión pública/privada en capital natural, capacidad de recuperación, adaptación y sistemas agroforestales, pesqueros y alimentarios sostenibles, incluidas las soluciones climáticas basadas en la naturaleza.

4) Automatización de procesos, digitalización y virtualización de transacciones y servicios.

5) Inversión en industrias y sectores con alto potencial de creación de empleo ecológico/sostenible.

6) Reconfiguración de la inversión en infraestructura en el transporte-movilidad, vivienda, educación, servicios, entretenimiento y ocio.

7) Inversión en investigación y desarrollo para impulsar la innovación y mejorar los productos y procesos hacia patrones sostenibles de producción y consumo.

8) Incentivos regulatorios y fiscales para empresas sostenibles.

Basándose en el modelo de la CPLC para mejorar el diálogo, crear conocimiento e impulsar la promoción entre los líderes públicos y privados, se propone un proceso de diálogo público-privado para identificar oportunidades y proyectos concretos en el área de la fijación de precios del carbono, la financiación sostenible y la recuperación económica de la crisis de Covid-19. La iniciativa podría comenzar en países activos en la esfera de la fijación de precios del carbono, como México, Colombia, Chile y la Argentina, pero también en otros que estén considerando la posibilidad de utilizar instrumentos de fijación de precios del carbono a nivel subnacional o entre agentes privados como el Brasil, y con un alto potencial de inversión en sectores de la NCS, como Guatemala, Costa Rica y el Perú.

La IETA ya ha iniciado un proceso para desarrollar estrategias de Soluciones Climáticas Naturales en la región, comenzando con Colombia, México y Brasil. En el norte del hemisferio, el gobierno federal de Canadá, algunas provincias canadienses así como algunos estados de los EE.UU., podrían estar interesados en participar. En el proceso se podría considerar la participación de representates de las siguientes áreas:

  • Gobiernos nacionales y subnacionales
  • Bancos Centrales
  • Grupos empresariales y empresas privadas con perfil ecológico/sostenible
  • Asociaciones bancarias y financieras
  • Las ONG y los grupos de expertos
  • Organizaciones y líderes juveniles
  • Cooperativas
  • Organizaciones internacionales y bancos de desarrollo: Banco Mundial, CFI, CPLC, BID, CAF, ONU-CEPAL, ONU-Clima, ONU-Medio Ambiente, PNUD, BDC, OCDE, GGGI.

Proyectos Cookstoves: Alternativas limpias que benefician a la comunidad y al medio ambiente


 Escrito por Natalia Rodrigo, Head of Group Business Development. 


El impacto de la contaminación atmosférica proveniente del uso de madera y carbón vegetal como combustible para cocinar representa un 2% de las emisiones mundiales de GEI. El uso de la madera proviene de prácticas de recolección insostenibles e incontroladas, que conducen a la degradación de los bosques y su consecuente pérdida de capacidad de absorción de carbono. De igual forma, la degradación de los bosques está directamente relacionada con la erosión del suelo, la contaminación del suelo y el agua, el aumento del riesgo de inundación y la pérdida de biodiversidad, entre otros.

Se ha reportado que cerca de 3.000 millones de personas hacen uso de este tipo de proceso de cocina doméstica, principalmente en los países menos desarrollados (PMD). Aparte de los daños a la naturaleza y la protección del medio ambiente, esta práctica tradicional de la cocina doméstica también tiene impactos tangibles en la salud pública.

Como resultado, con la urgencia de intentar cambiar esta dramática situación, se han creado iniciativas locales. Estas estrategias cuentan con el apoyo de alianzas internacionales e inversores, que promueven la sustitución gradual de las estufas de combustible a base de leña y de carbón vegetal a dispositivos más eficientes, lo que permite reducir del 30 al 90% las emisiones de CO2 resultantes de la cocina doméstica. La tasa de reducción depende, por supuesto, de la tecnología y el tipo de combustible utilizado en cada estufa.

Mitigar el cambio climático y la degradación del medio ambiente requiere una industria inclusiva que haga que cocinar con tecnologías limpias sea accesible a los tres mil millones de personas que viven sin ella. Desde ALLCOT, desarrollamos y apoyamos proyectos de demanda energética basados en la mejora de la eficiencia de las estufas de cocina doméstica tradicionales.

En general, los proyectos eficientes de cocina fomentan no sólo reducciones de GEI, sino también incentivan el desarrollo sostenible entre las comunidades locales al buscar la integración de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Con este proyecto de entrega de estufas eficientes, podemos impactar 10 ODS diferentes a la vez:

ODS 3 Buena salud y bienestar:  Los proyectos eficientes de cocina eliminan el carbón usado en los dispositivos tradicionales, promoviendo la disminución de las tazas de enfermedades respiratorias y gastrointestinales.

ODS 4 Educación de calidad: Los proyectos de cocina eficientes componen una estrategia educativa basada en la operación y el mantenimiento, fundamentado en la consciencia tanto ambiental como con respecto a la salud y la prevención.

ODS 5 Igualdad de género: Las mujeres están empoderadas en toda la ejecución de estos proyectos debido al hecho de su liderazgo en la estrategia educativa.

ODS 6 Agua limpia y saneamiento: Programas de sensibilización en todas las comunidades locales, en términos de la importancia de hervir el agua para prevenir enfermedades gastrointestinales.

ODS 7 Energía asequible y limpia: Las estufas eficientes se basan en dispositivos de uso a largo plazo, lo que aumenta el consumo efectivo de combustible, lo que implica un ahorro tangible de dinero en todas las comunidades locales.

ODS 9 Industria, Innovación e Infraestructura: Se crea una industria inclusiva, basada en la investigación y desarrollo además de la mejora de la infraestructura, entorno a proyectos de cocina eficientes.

ODS 10 Reducir las desigualdades: Las estufas de cocina eficientes tienen precios bajos, lo que anima a las comunidades locales a adquirir esta tecnología.

ODS 13 Acción climática: Los proyectos de estufas de cocina eficientes permiten reducir del 30 al 90% de las emisiones de CO2 que provienen de los artefactos de cocina tradicionales.

ODS 15 La vida en tierra: Los proyectos de estufas de cocina eficientes promueven una lucha eficaz contra la degradación de los bosques y la pérdida de biodiversidad.

ODS  17 Asociación para los objetivos: estos proyectos promueven una industria inclusiva, así como alianzas institucionales alrededor del mundo pueden crearse a partir de estos proyectos de cocinas eficientes.

Este proyecto es el ejemplo de la efectividad de los proyectos transversales, que mediante una acción concreta logran abordar distintas problemáticas. Por esta razón, ALLCOT continúa apostando por este tipo de acciones que representan un beneficio a largo plazo tanto para la comunidad como para el medio ambiente.

Punto de Inflexión


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor


El día mundial del medio ambiente es una fecha emblemática. El 5 de junio de 1972, la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano marcó el inicio de un proceso que a la fecha ha concretado más de 500 acuerdos internacionales de cooperación ambiental. México ha suscrito cerca de 100 de estos acuerdos cuya instrumentación fortalece nuestra capacidad de gestión y nos posiciona como actor comprometido con los retos globales.

Actualmente, la mayoría de los países del mundo cuentan con leyes e instituciones ambientales. Sin embargo, éstas no han frenado el deterioro del medio ambiente global. Las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado desde 1992, año de adopción de la Convención de Cambio Climático. También hemos perdido el 80% de la biomasa de especies silvestres y la mitad del área de los ecosistemas como resultado de la deforestación, contaminación y urbanización acelerada. Más de un millón de especies en el mundo están en peligro de extinción.

Pero en los últimos años también se han mejorado las metodologías para monetizar los impactos del cambio climático y la contribución del capital natural a la economía. Por ejemplo, hoy sabemos que la aportación de la biodiversidad a los sistemas productivos equivale a 1.5 veces el PIB global. También sabemos que los costos económicos de los desastres naturales superan los 100 mil millones de dólares al año y el costo del cambio climático podría alcanzar el 15% del PIB global en 2050.

Es por ello que los mercados de capital están ajustando sus modelos de riesgo para considerar los costos climáticos y ambientales de los proyectos de inversión. Por un lado, la infraestructura física es cada vez más vulnerable a fenómenos meteorológicos y, por el otro, las nuevas generaciones de consumidores e inversionistas demandan productos y servicios más responsables con el entorno. El Banco de México presentó recientemente el Reporte de Riesgos y Oportunidades Climáticas y Ambientales para el Sector Financiero, perfilándolo hacia esquemas de medición que premian la sustentabilidad y castigan la contaminación. Lo que no fue corregido por los gobiernos ahora será corregido por los mercados.

La crisis post-Covid presenta un punto de inflexión en el que gobiernos y empresas deberán definir entre modernizarse y transitar hacia patrones sustentables o perpetuar modelos de crecimiento ineficientes y de corto plazo. En las últimas semanas, países, bloques regionales y gobiernos subnacionales alrededor del mundo han anunciado estrategias de recuperación verde. La Unión Europea acaba de presentar su estrategia que integra 750 mil millones de euros para financiar infraestructura baja en carbono. En Estados Unidos los demócratas posicionan un “Pacto Verde” de cara a las próximas elecciones, mientras que Corea e Indonesia ya implementan estrategias de recuperación verde.

En contraste, la sustentabilidad ha estado ausente en el discurso de los tomadores de decisiones en América Latina no obstante su potencial para generar inversión, empleos y prosperidad de lago plazo. Un estudio reciente de la ONU destaca que la transformación a energía renovable y electrificación del transporte generaría 35 millones de empleos en la región. Sólo en México, millones de personas que habitan las zonas boscosas y rurales podrían beneficiarse mediante compensaciones por producción sustentable.  Pero para capitalizar estas oportunidades es indispensable que los gobiernos diseñen sus políticas de recuperación con una visión integral y de largo plazo. Nunca antes se nos había presentado una oportunidad tan atractiva y viable para redefinir nuestro modelo de desarrollo.

  *Enrique Lendo es ex negociador del gobierno de México en foros internacionales y experto en temas económicos y de desarrollo sustentable.

Artículo publicado en el diario Reforma

 

Los principios de vida de los pueblos indígenas, una alternativa para la comunicación


Escrito por Ronal Cubeo, Climate Change Mitigation Consultant


De los problemas que nos aquejan como humanidad, el más mediático es el de la pandemia denominada COVID 19. Sin duda, la expansión, magnitud y el impacto que ha tenido sobre países en diferentes estados de desarrollo industrial y tecnológico ha generado grandes retos, quizás uno de los más importantes sea el de la comunicación.

Me encomendaron la labor de redactar un pequeño escrito sobre “La importancia de la comunicación en época de COVID” y, a su vez relacionarlo con el concepto de MALOCA, en ese sentido, es necesario precisar el concepto y la connotación de MALOCA en los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana. La Maloca tiene como mínimo tres funciones: primero, como espacio físico en el que habitan familias; segundo, como espacio vital para la cultura y cosmovisión de los pueblos indígenas, representa por excelencia el espacio de trasmisión del conocimiento de cada pueblo mediante la oralidad —desde los orígenes de cada ser vivo, la relación entre el hombre y los seres que lo rodean, así como la relación con los seres creadores que habitan en los otros espacios, los rituales de curación y los bailes tradicionales se realizan en este espacio —; tercero, como espacio político, es también un espacio de discusión sobre temas que atañen la organización y vida de los pueblos indígenas.

En materia de comunicación, cabe mencionar que los pueblos indígenas amazónicos, si bien presentan particularidades en su cosmovisión, también presentan elementos comunes. Uno de ellos es que para comunicarse entre sí mismos y con los demás, lo primero que se debe hacer es “ordenar el pensamiento” para poder trasmitir palabras que tengan contenido, contenido de vida.

¿Qué pueden aportar los pueblos indígenas en materia de comunicación ante la actual crisis por la pandemia? Lo primero que debemos mencionar es que, en la cosmovisión de los pueblos indígenas, la tierra y los seres vivos y demás elementos que la componen están íntimamente relacionados. En un principio, cuando el Ser Creador(a) dispuso cada ser, cada elemento, les asignó una función, al hombre le corresponde “administrar” de manera armónica esos elementos para mantener el orden que le fue dado. Las enfermedades son una consecuencia de la transgresión humana a esos esos principios, cuando el hombre mira la naturaleza como recursos y los recursos como mercancías susceptibles de ser explotadas, esa racionalidad altera los principios de vida del mundo indígena, y por lo tanto se generan cambios, con sus respectivas consecuencias.

En ese sentido, lo que en materia de comunicación pueden aportar los pueblos indígenas está ligado a la vida misma, y se remite a los principios de la vida, a retomar los canales de comunicación con la naturaleza y demás elementos que la componen de forma holística, a partir del principio de responsabilidad con la pervivencia de la humanidad. Esto bajo la premisa que la tierra y todo la compone nos fue dada por el Ser Creador(a) para ser “administrada” de forma responsable, sin alterar sus ciclos naturales.

ALLCOT, cuyo objetivo es contribuir mediante proyectos ambientalmente responsables a la reducción de los GEI, está llamada a explorar canales de comunicación con comunidades locales, siendo consciente de los desafíos que implica adelantar proyectos concertados con diferentes actores locales, en un país cuyas realidades territoriales configuran lo que Uribe de Hincapié (1999) denomina “Soberanía mixta”, es decir, el ejercicio de la gobernanza local como confluencia de distintos actores.

El acercamiento con pueblos indígenas permitirá explorar otras formas de organizaciones propia de cada pueblo, otras formas de entender el mundo, de entender la naturaleza y, ante todo, otras formas de comunicarse y relacionarse con la tierra, con la vida misma. Entender los principios de vida de cada sociedad es el paso ineludible para asumir el reto de una comunicación asertiva.

La invitación es a entender esas “otras” formas de comprensión de la vida, a buscar esos conocimientos en el “otro” que permitan generar espacios de debate y decisiones en torno a lo ambiental. Para los pueblos indígenas, “lo que no está en el conocimiento indígena, está en el otro conocimiento” (Palma, 2019), el otro conocimiento es aquel ajeno al mundo indígena, pero no por ello debe ser ajeno a su entendimiento, los saberes deben complementarse, no excluirse. Explorar y comprender esas “otras” formas de entender la vida puede aportar bastante a la agenda ambiental, nacional y global.

El camino hacia un futuro sostenible


 Escrito por Ginna Castillo, Climate Change Mitigation Consultant


Históricamente hablando, las ciudades emergieron como lugares de encuentro y aglomeración. Hoy en día, según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el 55% de la población mundial vive en esos lugares, una proporción que se espera que aumente al 68% para el 2050. Con la actual pandemia de COVID-19, la estrategia más eficaz para evitar la exposición al virus ha sido el distanciamiento social, lo que significa que el 55% de la población debe replantearse su forma de vida para evitar el Coronavirus. En cuanto al transporte, están surgiendo nuevas preguntas sobre cómo moverse por la ciudad permaneciendo sano o incluso si es necesario moverse diariamente en absoluto.

Hasta el momento, incluso bajo estricto confinamiento, la gente que desempeña labores esenciales tiene que desplazarse todos los días. Ahora, como algunos sectores de la economía se están reabriendo gradualmente en algunos países, la posibilidad de contacto social es cada vez mayor, por lo que los ciudadanos están migrando drásticamente a medios de transporte  individuales y asequibles. Los gobiernos también están participando en este cambio fomentando el uso de vehículos sin motor o desplazarse caminando. Hay alrededor de 250 acciones locales en todo el mundo para apoyar la caminata y el uso de la bicicleta durante el distanciamiento social (Conjunto de datos del Centro de Información sobre Peatones y Bicicletas).

No hay duda de que la bicicleta se está convirtiendo en el medio de transporte más flexible durante la pandemia, ya que permite recorrer distancias más largas que desplazarse caminando, además con un gasto mínimo o cero a diario. Según el Foro Económico Mundial, la mayoría de las iniciativas locales tienen que ver con paseos gratuitos en servicios de bicicleta compartidos y la disponibilidad de más kilómetros de carriles para bicicleta, mediante la adaptación de  carreteras locales o incluso autopistas, en ciudades como Bogotá, Milán, Barcelona o Bruselas, por nombrar algunas. Mientras tanto, los esfuerzos de colaboración comunitaria también están contribuyendo a transformar la movilidad urbana a través de proyectos como Lend-A-Bike en Manila.

Estas iniciativas gubernamentales o comunitarias tienen el potencial de continuar después de que la pandemia de COVID 19 haya terminado, incluso si la mayoría de ellas sólo se llevan a cabo como medidas temporales durante el confinamiento. Un primer paso en esta dirección lo está dando el gobierno de la región de Île-de-France, que ahora contempla la bicicleta como el principal medio de transporte después del confinamiento (LeParisien). Pero eso es sólo la punta del iceberg, los debates sobre la movilidad se están produciendo en todas partes y están surgiendo nuevos interrogantes sobre los viajes innecesarios en automóvil, el trabajo en casa, la proximidad a los puestos de trabajo y los distintos servicios, entre otros.

Es bien sabido que el cambio climático es uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestro tiempo, por lo que si todas las ciudades prestaran atención a estas nuevas inquietudes e iniciativas, en lugar de continuar la misma situación en la que vivíamos antes de la pandemia, se producirían cosas maravillosas, simplemente porque ahora somos capaces de cambiar los hábitos a escala mundial. Para empezar, y sólo con el ciclismo, las emisiones de gases de efecto invernadero se reducirían drásticamente. Según el ranking de medios de transporte urbano realizado por travelandmobility.tech, moverse en un coche de gasolina genera cerca de un 96% más de emisiones que moverse en bicicleta (gramo por pasajero-kilómetro). Esto es durante todo el ciclo de vida de cada vehículo: fabricación, operación, mantenimiento y eliminación.

No obstante, esto parece ser el primer paso de un camino muy largo.De aquí en adelante, las ciudades tendrán el desafío de redistribuir el espacio público y quizás redefinir la jerarquía de las calles anteponiendo las personas a los coches. El uso del suelo tendrá que ser aún más diverso para garantizar la proximidad entre las casas, los servicios y los trabajos, de modo que las distancias para los desplazamientos sean transitables a pie o adecuadas para la bicicleta.  Por último, pero no menos importante, el transporte público se hará más relevante en las largas distancias y la intermodalidad tendrá que hacerse realidad. Todos estos cambios conducirán en última instancia a una forma de vida más sostenible y a un futuro más sostenible.

#ODS17 ALLCOT involucra a los más pequeños a través de “ALLCOTooNS y los ODS”

 

El COVID-19 en cuestión de semanas transformó todo nuestro mundo. Las rutinas diarias y todo aquello que dábamos por sentado, como poder salir a la calle o abrazar a un amigo, son escenarios cada vez más distantes. Sin embargo, este momento de confinamiento permite otros espacios de reflexión y de encuentro, con los demás y con nosotros mismos.

La crisis desatada por el COVID-19 nos ha llevado a replantear toda la economía y las dinámicas de trabajo existentes, sin duda uno de los desafíos más grandes es mantener la productividad y la efectividad en el trabajo, a pesar del distanciamiento social. Para ALLCOT, la seguridad y el bienestar de nuestros trabajadores es prioridad, por esto acatamos las medidas dadas por las autoridades y apoyamos desde el primer día la modalidad de teletrabajo. Así, nuestros trabajadores podrían seguir realizando sus labores desde la comodidad de sus hogares, conciliando de esta forma su vida personal y laboral.

ALLCOT crea espacios para compartir con sus trabajadores

Desde el inicio de esta situación, quisimos mantener la cercanía con nuestros trabajadores y la tecnología se ha convertido en nuestro mejor aliado para lograrlo. Sin embargo, la distancia nunca ha sido un obstáculo para nosotros porque el equipo de ALLCOT está presente en distintas partes del mundo: Colombia, México, Francia, Senegal, España, Guatemala, entre otros. Pensando en esto, pusimos en marcha nuestro FORUM mensual, un espacio de encuentro que nos permite relacionarnos con todos los trabajadores, contar anécdotas y, por supuesto, ponernos al día sobre la situación de la empresa. Esto reafirma la solidez de ALLCOT, que en medio de la crisis sigue operando al 100% de su capacidad y en crecimiento continuo.

Estos momentos han permitido la construcción de nuevos espacios, y quisimos que las familias de nuestros trabajadores se involucrarán e hicieran parte de nuestra lucha diaria a favor del medio ambiente.  Es así como nace ALLCOTooNS, un espacio diverso en el que los más pequeños pudieran expresar sus ideas, conocerse y compartir con las personas de nuestra organización.

ALLCOTooNS y los ODS

Pensando en esta situación, hemos creado “ALLCOTooNS y los ODS”, un concurso en el que los niños podrán plasmar a partir de una manualidad, dibujo o cualquier objeto, qué representan para ellos cada ODS y qué acciones podrían llevarse acabo para conseguirlos. El comité de Ética de ALLCOT será el encargado en evaluar y deliverar a los ganadores, quienes recibirán una mención honorífica y una pequeña bonificación con la cual podrán desarrollar alguna actividad relacionada con el cambio climático y la sostenibilidad. Este concurso se divide en dos categorías: menores de 10 años y mayores de 10 años. 

#ODS 13 – 1er Concurso : Los autores y sus obras

En esta ocasión, la primera categoría escogida fue el ODS 13 Acción por el Clima”. A continuación, presentamos a los autores y sus obras de arte:

Francisco Cabrejo

Heronimo Pombo

Valentina

Raphael Leroy

Valentina Lopez

Diego Muñoz

Gabriela

Luisa de Brigard

Ines Muñoz

 

#ODS 13 – 1er Concurso : Ganadores

Nuestro Comité de Ética, presidido por el señor Van Kirk Reeves, ha deliverado que los ganadores de este primer concurso son:

  • Categoria menor de 10 años: Inés Muñoz
  • Categoria mayor de 10 años: Diego Frowein 

¡Enhorabuena! 

Crisis y Medio Ambiente


Escrito por Enrique LendoBusiness Development Mexico Advisor


En enero, 2020 se perfilaba para convertirse en el “Super Año” del desarrollo sustentable. Un número creciente de empresas globales con activos cercanos a $40 billones de dólares se comprometieron a transitar hacia patrones de producción y financiamiento más responsables y bajos en emisiones. Por primera vez en su historia, el reporte de riesgo del Foro Económico Mundial posicionó los riesgos climáticos y ambientales por encima de los económicos y geopolíticos. En el marco de la ONU, se tomarían decisiones fundamentales sobre cambio climático, biodiversidad y océanos que hoy en día han sido postergadas por la pandemia.

El COVID-19 ha evidenciado nuestra vulnerabilidad como especie humana ante fenómenos biológicos y naturales y también la de nuestros sistemas económicos y políticos ante emergencias globales. El manejo irracional de los ecosistemas y la biodiversidad ha provocado que los virus se magnifiquen y evolucionen y el cambio climático que alcancen nuevas latitudes y aceleren su propagación con cuantiosas pérdidas de vidas humanas.

Por su parte, las medidas de aislamiento recomendadas para contener la propagación de la pandemia generan cambios significativos en la escala y la estructura de la economía global. En 2020 tendremos la recesión económica más pronunciada de la historia con contracciones del 13% del comercio y 2.5% del PIB global e impactos a 1,600 millones de empleos alrededor del mundo. La contracción del PIB en México será de entre 6 y 10% al final de 2020. 

Pero la crisis económica derivada de la pandemia también ofrece una oportunidad sin precedente para restructurar nuestro sistema económico hacia patrones de producción y consumo más sustentables tanto en el ámbito ambiental como en el financiero y social.  A nivel macro, los gobiernos pueden definir, en el marco de sus políticas de recuperación económica, si los incentivos serán canalizados a sectores tradicionales, menos competitivos y más contaminantes o a sectores con potencial de generar beneficios económicos y bienestar de largo plazo. 

Por ejemplo, según la IRENA, las inversiones en energías renovables podrían producir beneficios equivalentes a $100 billones de dólares al 2050, o rendimientos de inversión de entre $3 y $8 dólares por cada dólar invertido. Dicha inversión tiene además el potencial de crear 42 millones de empleos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector energía en 70%. En contraste, las energías fósiles son responsables de más del 70% de las emisiones globales de bióxido de carbono, reciben subsidios por $5 billones de dólares al año y en el caso del petróleo han registrado precios negativos en los últimos días. Hoy las pérdidas de la empresa petrolera mexicana Pemex cuestan 24 mil millones de dólares a los contribuyentes y las subastas para colocar certificados de energía limpia se han postergado.  

A nivel micro, las empresas tendrán que adaptarse a las nuevas tendencias de las cadenas de suministro en un mundo menos interconectado e identificar proveedores más cercanos a sus centros de producción. En el sector servicios, la digitalización y economía virtual ha crecido como nunca, fomentando la innovación y el desarrollo de nuevos productos y procesos. Solo las empresas y sectores que se adapten con ingenio y celeridad sobrevivirán en el mundo post-covid. Sin embargo, para que las empresas transiten hacia patrones de producción y consumo más sustentables es imprescindible que los incentivos se diseñen adecuadamente. En los paquetes de recuperación económica no se deben relajar las normas y compromisos ambientales o favorecer con apoyos a industrias contaminantes sobre industrias limpias, porque se estará perpetuando la ineficiencia y mermando la oportunidad de incentivar un desarrollo económico más sustentable.

Sostenibilidad en la Industria de la Moda


Escrito por Natalia Rodrigo, Group Sustainability Technical Manager


Recientes publicaciones sobre la industria de la moda afirman que este sector necesita mejorar su desempeño en sostenibilidad. Si bien es cierto que la mayoría de las marcas de moda son conscientes de su impacto ambiental y social, solo menos de la mitad de ellas han comenzado a tomar medidas efectivas. Además, las compañías de moda aún no están implementando soluciones sostenibles lo suficientemente rápidas como para compensar de manera efectiva todos los impactos negativos que esta industria en rápido crecimiento comporta.

Los patrones actuales de producción y consumo en la industria de la moda ponen en peligro la disponibilidad de los recursos naturales, implicando pérdidas importantes de biodiversidad; sin obviar el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, consumo de agua, uso de químicos y generación de residuos. Teniendo en cuenta que nuestro planeta ya ha superado sus límites, las restricciones en uno o más de estos factores clave no se pueden descartar, lo que dificultará el crecimiento del sector, previsto en un 60% para 2030.

Por otro lado, otros problemas no ambientales, como son el bienestar animal, la falta de transparencia y la imagen negativa, como, por ejemplo, presionar a la sociedad para que esté a la altura de ideales inalcanzables, no pueden ser relegados al olvido.

La moda se considera un potente mecanismo para el desarrollo global, estando considerada como una de las industrias de consumo más importantes. Es por ello por lo que este sector necesita imperativamente demostrar un cambio en su desempeño en sostenibilidad. Además de generar beneficio y crecimiento, la moda sin lugar a duda puede dotar de un valor adicional a todos sus productos, generando beneficios para la sociedad y la economía mundial.

Moda, talento y creatividad van siempre de la mano: su profundo savoir-faire, su presencia y actividad en las redes sociales e influencias ayudarán a trabajar con éxito su propia transformación.

Sorprendentemente, una parte de la industria de la moda ya se ha embarcado en el desafiante objetivo de concienciar a sus consumidores, emprendiendo mejoras reales y efectivas, por medio de amplias redes dedicadas a objetivos ambientales, sociales y transparentes comunes.

Además, las recientes inversiones en tecnología, así como las mejoras en las condiciones laborales y la implementación de estrategias de eficiencia en productividad hasta ahora implementadas, permitirán a las marcas de moda contrarrestar la presión actual.

Ejemplo de ello son las iniciativas actualmente desarrolladas sobre la conversión de residuos textiles en materias primas mediante el uso de técnicas avanzadas de reciclaje; la reducción del consumo de agua y energía do la integración de técnicas de gestión de residuos en las operaciones de producción y distribución.

Teniendo en cuenta todas estas estrategias de innovación, las empresas de moda cuentan con una oportunidad única para lograr su cambio, sin afectar a su crecimiento. Por otro lado, si no se toman medidas inmediatas, las marcas de moda estarán condenadas a tener que rebajar los precios unitarios haciendo frente a costes crecientes y escasez de recursos en sus cadenas de suministro; limitando así su actividad hacia un modelo lineal sin retorno, basado únicamente en consumo, fabricación y desperdicio.

Así, el efecto que este modelo tendrá en la moda es bastante predecible. Teniendo en cuenta las proyecciones actuales de aumento para 2030, las marcas de moda sufrirán una disminución de los beneficios si aún optan por una estrategia de “business as usual”.

Con el fin de abordar de manera efectiva la creciente presión ambiental y social, lo primero que se debe evaluar es la huella que este sector tiene. ALLCOT ayudará a la industria de la moda a identificar con éxito su nivel de sostenibilidad asociado a cada etapa de la cadena de valor. Esta estrategia permite a las empresas identificar los indicadores clave (KPIs) para así definir una estrategia eficaz de cambio.

El objetivo principal de este esfuerzo es desarrollar conocimiento, transparencia y sostenibilidad. Sin lugar a duda, este desafío en los patrones actuales de desempeño operacional tiene como objetivo establecer las bases para una posible remodelación, canalización de inversiones y definición de una estrategia efectiva en innovación.

En conclusión, si la industria de la moda no toma medidas eficientes sobre su desempeño en sostenibilidad, su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas no será significativa, poniendo en riesgo los compromisos del Acuerdo de París y, por lo tanto, de la Agenda 2030. Como resultado, es urgente listar las tareas de mejora ambiental, social y ética como acciones indispensables dentro de su agenda de estrategia de gestión.

La industria de la moda tiene todo el potencial para lograr un cambio social y ambiental a escala global. Integrar un uso más eficiente de la energía y de los recursos, asegurar condiciones de trabajo justas e implementar estudios de viabilidad para la cadena de valor en todos sus procesos constituyen estrategias clave para hacer realidad este cambio.

ALLCOT está cambiando el cambio …