Hipercomplejidad en la gestión de proyectos sostenibles


Escrito por Nicol Garzón, Project Management Coordinator


La gestión de proyectos sostenibles en territorio merece la prudencia del entendimiento de la complejidad de los sistemas. En territorio confluyen múltiples sistemas que interactúan, compuestos por diferentes magnitudes de variables y sus interrelaciones definiendo así nodos de hipercomplejidad. Estos pueden ser gestionados prudentemente desde la pericia y habilidad colectiva de reconocer las variables estructurantes y hacerse las preguntas adecuadas antes que lanzarse a responder.

En las diferentes escalas del territorio, hay diversas complejidades derivadas de los tejidos y bases sociales, complejidades de fauna y flora, complejidad geológica, edafológica, hídrica, atmosférica, entre muchas otras más. Estos no son simples capítulos de estudios de impacto ambiental (por mencionar un ejemplo) a presentar a las autoridades ambientales; son la clasificación que nos permite entender en cajas el innumerable listado de variables que juegan su papel en cada sistema territorial. Y si a eso le añadimos el que se interrelacionan y no son parte exclusiva de una caja de pensamiento, damos lugar a la complejidad de comprender y trabajar por los territorios.

Desde la lógica profesional nos hemos inclinado en diferentes momentos a dar respuestas simplistas para el territorio desde nuestros saberes urbanos, sin hacer una correcta pausa para reconocer la hipercomplejidad del territorio y sus asuntos, y desde ahí efectivamente sumar valor al territorio. Como humanidad a pesar de la complejidad de nuestro cerebro, solemos hacer uso de filtros y lentes que simplifican un territorio en un puñado de variables dependiendo del interés del proyecto, dadas restricciones del sistema: presupuesto y tiempo.

Ante este escenario crítico de la gestión de proyectos en territorio, desde la academia, con el ánimo de reconocer las restricciones de entrada, pero también el valor del territorio se ha invitado a que, desde la concepción de los procesos se invierta sin temor en soluciones complejas para situaciones complejas, en la interdisciplinariedad, en un entendimiento global del proyecto con todas sus macro variables e interrelaciones, sumando a la identificación de las variables estructurantes (aquel número menor de variables que tienen incidencia en un número mayor de variables) y a la diferenciación entre variables lentas y variables rápidas. Esto es lo que permitirá tener un cuadro de mando prudente con las dinámicas territoriales.

Es en este escenario de lenguaje tipo trabalengua, que el propósito de ALLCOT va más allá de la formulación de proyectos ambientales, al ofrecer soluciones complejas a situaciones complejas que conectan el territorio y sus expectativas con los requerimientos de mercado. ALLCOT mantiene su enfoque en resultados que agregan valor sostenible en los territorios, pero reconociendo y sopesando conforme las dinámicas territoriales las diferentes variables estructurantes. Para los Project Manager la gestión de ALLCOT no es una fórmula replicable, es un continuo reconocimiento de las particularidades de cada territorio, de cada reto, son entornos cambiantes y de alta incertidumbre pues los proyectos en ALLCOT no siguen una lógica lineal, sino que por el contrario responden a las dinámicas de cambio, a los procesos adaptativos, a los flujos de resiliencia social y ecológica y evidentemente a las exigencias de mercado.

Los diferentes estados del mundo, incluidos gobiernos de América Latina y el Caribe desde el 2015, han incorporado en sus agendas los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el cumplimiento de las metas del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, lo cual ha impulsado el desarrollo de políticas, programas y proyectos en territorio que, o terminan en un resultado plasmado en fotografías, o van más allá agregando valor colectivo. Y es ahí donde los gestores que cierran la brecha entre la política y la gestión luego de invertir en construir la pregunta adecuada pueden hacer realidad proyectos de desarrollo sostenible reconociendo los límites impuestos por la naturaleza y logrando el bienestar social, bajo el entendimiento de la complejidad territorial.

Crisis y Medio Ambiente


Escrito por Enrique LendoBusiness Development Mexico Advisor


En enero, 2020 se perfilaba para convertirse en el “Super Año” del desarrollo sustentable. Un número creciente de empresas globales con activos cercanos a $40 billones de dólares se comprometieron a transitar hacia patrones de producción y financiamiento más responsables y bajos en emisiones. Por primera vez en su historia, el reporte de riesgo del Foro Económico Mundial posicionó los riesgos climáticos y ambientales por encima de los económicos y geopolíticos. En el marco de la ONU, se tomarían decisiones fundamentales sobre cambio climático, biodiversidad y océanos que hoy en día han sido postergadas por la pandemia.

El COVID-19 ha evidenciado nuestra vulnerabilidad como especie humana ante fenómenos biológicos y naturales y también la de nuestros sistemas económicos y políticos ante emergencias globales. El manejo irracional de los ecosistemas y la biodiversidad ha provocado que los virus se magnifiquen y evolucionen y el cambio climático que alcancen nuevas latitudes y aceleren su propagación con cuantiosas pérdidas de vidas humanas.

Por su parte, las medidas de aislamiento recomendadas para contener la propagación de la pandemia generan cambios significativos en la escala y la estructura de la economía global. En 2020 tendremos la recesión económica más pronunciada de la historia con contracciones del 13% del comercio y 2.5% del PIB global e impactos a 1,600 millones de empleos alrededor del mundo. La contracción del PIB en México será de entre 6 y 10% al final de 2020. 

Pero la crisis económica derivada de la pandemia también ofrece una oportunidad sin precedente para restructurar nuestro sistema económico hacia patrones de producción y consumo más sustentables tanto en el ámbito ambiental como en el financiero y social.  A nivel macro, los gobiernos pueden definir, en el marco de sus políticas de recuperación económica, si los incentivos serán canalizados a sectores tradicionales, menos competitivos y más contaminantes o a sectores con potencial de generar beneficios económicos y bienestar de largo plazo. 

Por ejemplo, según la IRENA, las inversiones en energías renovables podrían producir beneficios equivalentes a $100 billones de dólares al 2050, o rendimientos de inversión de entre $3 y $8 dólares por cada dólar invertido. Dicha inversión tiene además el potencial de crear 42 millones de empleos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del sector energía en 70%. En contraste, las energías fósiles son responsables de más del 70% de las emisiones globales de bióxido de carbono, reciben subsidios por $5 billones de dólares al año y en el caso del petróleo han registrado precios negativos en los últimos días. Hoy las pérdidas de la empresa petrolera mexicana Pemex cuestan 24 mil millones de dólares a los contribuyentes y las subastas para colocar certificados de energía limpia se han postergado.  

A nivel micro, las empresas tendrán que adaptarse a las nuevas tendencias de las cadenas de suministro en un mundo menos interconectado e identificar proveedores más cercanos a sus centros de producción. En el sector servicios, la digitalización y economía virtual ha crecido como nunca, fomentando la innovación y el desarrollo de nuevos productos y procesos. Solo las empresas y sectores que se adapten con ingenio y celeridad sobrevivirán en el mundo post-covid. Sin embargo, para que las empresas transiten hacia patrones de producción y consumo más sustentables es imprescindible que los incentivos se diseñen adecuadamente. En los paquetes de recuperación económica no se deben relajar las normas y compromisos ambientales o favorecer con apoyos a industrias contaminantes sobre industrias limpias, porque se estará perpetuando la ineficiencia y mermando la oportunidad de incentivar un desarrollo económico más sustentable.

Un comienzo más verde para el mundo


Written by Alexis Leroy, CEO ALLCOT


La pandemia de coronavirus ha sido una enorme llamado de atención para el mundo. En poco más de un mes, grandes sectores de la economía han cerrado o se han visto disminuidos significativamente. El transporte aéreo es prácticamente inexistente, el transporte privado es tan solo una sombra de lo que era antes, y el comercio minorista ha cerrado casi por completo sus puertas.

El estar aislados en casa nos ha dado a todos la oportunidad de considerar a todo lo que hemos renunciando, qué elecciones se escapan a nuestras manos e incluso si elegiríamos las mismas cosas una vez se levanten las restricciones. El encierro también se ha convertido en una fuente de ideas sobre cómo podemos aprovechar esta oportunidad para reconstruir nuestras economías de una manera más sostenible.

Para ser honestos, ya están sobre la mesa algunos planes para un futuro sostenible. En EE.UU., el Nuevo Trato Verde recuerda el plan del Presidente Roosevelt de recuperar al país de la Gran Depresión en los años veinte. La versión del siglo XXI se centró en el cambio climático, el mayor desafío de nuestro tiempo, así como la desigualdad social y económica. 

En Europa, la Comisión elegida recientemente presentó su propio Pacto Verde el año pasado, que es incluso más ambicioso que su homólogo estadounidense. El plan de la UE busca dar un giro a toda la economía del bloque, volviendo a centrarse en sostenibilidad, el clima, las medidas de transición para diversificar y modernizar la economía además de ofrecer oportunidades para todos. Las propuestas de ambos lados del Atlántico se acoplan perfectamente a nuestros tiempos, ya que se enfrentan a «la más rápida y profunda conmoción económica de la historia». Mucho se ha  reflexionado entorno a esta temática.

Lo mismo para Asia, la pandemia representa una oportunidad de embarcarse en la mismo cambio, lejos de imitar a Occidente y hacia una más sostenible y autosuficiente modelo económico. De hecho, puede ser la única esperanza de Oriente, si las propuestas que leemos hoy en día se ponen en práctica en otros lugares.

El modelo económico liberal basado en el mercado ha existido desde hace unos 300 años. La globalización fue el último gran avanze desde la perspectiva del neoliberalismo, y la rápida expansión del coronavirus por todo el mundo es la advertencia de que no podemos continuar de esta forma. La economía que evolucionó en el siglo XVIII se acopló al mundo que percibía. No experimentó, como lo hacemos hoy, el inmenso impacto de la industria y los negocios en nuestra tierra y nuestro clima. 

La contaminación y la escasez de recursos no eran considerados un problema hace 300 años, y todos nuestros esfuerzos desde entonces han sido demasiado modestos, demasiado parciales, y han sido en gran parte relegados por los intereses de los modelos de negocios del viejo mundo. Sin embargo, hoy en día, entendemos cómo nuestro modelo económico impacta en nuestra salud, en nuestro bienestar. Podemos cuantificar los efectos nocivos de la contaminación del aire, así como podemos cuantificar el costo de los desastres naturales.

Con todo este conocimiento y comprensión, obtenido a través de los inmensos avances tecnológicos de los últimos 50 años, tenemos la oportunidad de establecer un nuevo curso para las próximas décadas.

¿Qué se debe hacer?

A nivel macroeconómico, el mundo necesita comprometerse, una vez más y con mayor fuerza, a los propósitos del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Necesitamos que los gobiernos se alineen a estos objetivos, para hacer compromisos ambiciosos, creíbles y alcanzables, y trazar el camino hacia la consecución del premio mayor.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tienen un objetivo simple: «un proyecto compartido de paz y prosperidad para la gente y el planeta, ahora y en el futuro». Consisten en 17 metas, entre las que se incluyen: la reducción de la desigualdad; el agua potable y el saneamiento; la acción en favor del clima; el consumo y la producción responsables, y reducir el hambre a cero. Todos estos objetivos pueden alcanzarse con un enfoque reflexivo que permita reconstruir la economía que compartimos.

A su vez, gracias a la tecnología y la comprensión, el progreso hacia los ODS puede ahora ser cuantificado. La salud, la educación, las oportunidades económicas, las sociedades estables e incluso la igualdad de género pueden medirse y evaluarse. Además, esta cuantificación de logros puede ser ahora recompensada. Por primera vez en nuestra historia económica, los impactos intangibles se están convirtiendo en elementos tangibles en los estados financieros. Esfuerzos como el del Grupo de Trabajo de Divulgación Financiera Relacionada con el Clima están moviendo lentamente la aguja para llevar las problemáticas externas—como los gases de efecto invernadero— a la esfera de los costos reales. De la misma manera, mejorar nuestra salud, seguridad y prosperidad colectivas también representada una recompensa en tanto a la disminución de costos externos —como las emisiones de carbono y pérdidas de negocios—, así como en la reducción del costo humanos.

El Acuerdo de París tiene un simple objetivo, tan solo uno: asegurar que a mediados de siglo todas nuestras emisiones de gases de efecto invernadero se equilibren con pozos que absorban esos mismos gases. De nuevo, este es un objetivo que podemos alcanzar si planificamos cuidadosamente y ponemos en marcha el trabajo, la inversión y la investigación para hacerlo realidad.

¿Qué ganaremos?

Empezaremos a restaurar nuestro clima a un estado en el que  los eventos climáticos catastróficos no son «normales», donde la deforestación no despoja a los pueblos y especies de su hogar, donde el estrés hídrico no provoca migraciones masivas.

A nivel nacional o incluso multinacional, ¿cómo podemos hacer los cambios que el futuro nos exige?

Una reconstrucción ecológica

A medida que salgamos de la sombra de Covid-19, las economías necesitarán ayuda del gobierno para volver a empezar. Ya hemos visto miles de millones de dólares, euros y libras gastadas para ayudar a los comercios y a la población a superar el encierro. Y veremos miles de millones más gastados para ayudar a las empresas a reconstruir y reiniciar sus operaciones. Debemos asegurarnos de no centrarnos en la supervivencia a corto plazo, sino en la sostenibilidad a largo plazo.

Si bien defendemos la independencia del sector privado, cuando se trata de recibir asistencia financiada por el sector público, se debe exigir al sector privado que siga la política pública. En lugar de gastar el 90% de la asistencia en apoyar los modelos de negocio existentes, ¿no deberían nuestros líderes procurar que nuestra economía sea más resiliente?

La asistencia financiera debe establecer condiciones. Se debería exigir a las  industrias que hagan mejoras y cambios en sus procesos en línea con los ODS. Por ejemplo, a una fábrica que actualmente compre energía a una planta de gas, si desea recibir ayudas por parte del gobierno se le debería exigir que compre energía renovable, una solución simple y factible que no tenga ningún costo adicional.

Se debería exigir a los fabricantes que utilicen envases reciclables, que se aseguren de que los productos sean reciclables o reutilizables y que sus procesos sean lo más limpios posible. Los reglamentos podrían ser más estrictos para exigir que los productores asuman la responsabilidad legal de todos los desechos asociados con sus productos.

Las empresas comerciales deberían reexaminar sus prácticas y ver cuánta flexibilidad pueden incorporar a sus operaciones. Durante la pandemia hemos visto una explosión en el uso de la videoconferencia para mantener los vínculos sociales. Millones de personas han estado trabajando eficazmente desde casa, en lugar de desplazarse a las oficinas. ¿Necesitamos todos, como empleadores y empleados, desplazarnos hasta las oficinas que utilizan aún más recursos?

En lugar de las cadenas de suministro mundiales, se debería alentar a las empresas a que busquen  materiales y suministros locales, reduciendo así las emisiones y la contaminación del transporte, apoyando además a la comunidad local y su economía.  ¿Y necesitamos viajar tanto por negocios o por placer? Ya hay una creciente conciencia del impacto que nuestros hábitos de viaje tienen en el medio ambiente y el clima, pero la recuperación de este cierre global ofrece una verdadera oportunidad para dejar de lado los viajes innecesarios.

El cambio ecológico personal

Por último, ¿cómo podemos usted y yo, como individuos, traducir estos objetivos en acción práctica? 

Como consumidores, podemos hacer elecciones más responsables y cuidar nuestros resultados. Cuando compramos, debemos comprar de manera responsable: ¿los productos son reutilizables, reciclables y reutilizables? ¿Nuestros productos necesitan siquiera un embalaje?

Cuando consumimos, ¿consumimos más de lo que necesitamos? ¿La electricidad, el gas y los recursos que utilizamos proceden de fuentes renovables o nos basamos en recursos finitos como el petróleo o el carbón? ¿Necesitamos conducir todos los kilómetros que recorremos? ¿Es necesario tomar ese vuelo? ¿Estamos iluminando y calentando nuestras casas de manera responsable?

Los productos alternativos ya existen para muchos de nosotros, como todos sabemos. Pero, lo más importante es que también existen opciones alternativas. Es hora de que comencemos a ejercer con más fuerza nuestro poder de elección y, como individuos y consumidores, aumentemos la presión sobre las empresas, los responsables de la formulación de políticas y entre nosotros mismos para pensar en el impacto que tenemos en nuestro hogar.

Conclusión

El modelo económico de libre mercado que nació en el calor de la Revolución Industrial, y que ha durado 300 años, no es adecuado para el siglo XXI y los desafíos que presenta. No debemos insistir en volver a los negocios como de costumbre.

Por lo tanto, hacemos un llamado a las empresas de todo el mundo para que reconozcan que la reconstrucción de nuestras economías a raíz de esta pandemia no puede simplemente devolvernos a la forma en que estaban las cosas antes. El sector privado debe aceptar su papel histórico para llevarnos a este punto, y asumir tanto la responsabilidad como la oportunidad de solucionar nuestros problemas, incluso cuando el gobierno tarde en actuar.

ALLCOT y Conservation International Colombia, una alianza con gran impacto sostenible en beneficio de los ecosistemas y las comunidades en Colombia.

Colombia posee uno de los índices más altos de biodiversidad a nivel mundial, sin embargo, ha disminuido en un 18% en los últimos años. La mayor amenaza es la pérdida de hábitat natural, generalmente debido a la agricultura y la ganadería. Es nuestra responsabilidad proteger los ecosistemas y luchar contra el cambio climático que afecta gran parte del territorio nacional, sobre todo, a las comunidades más desfavorecidas.

ALLCOT, con más de 10 años de experiencia, desarrolla proyectos sostenibles a nivel mundial aportando a sus clientes y colaboradores el conocimiento y la gestión de iniciativas para la reducción de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y así, combatir activamente la crisis climática. Nos comprometemos y creamos alianzas con empresas que, al igual que nosotros, valoran el medio ambiente.

Conservation International Foundation (CI) trabaja para destacar y conservar los beneficios que la naturaleza brinda a la humanidad. Desde sus inicios ha ayudado a proteger más de 6 millones de kilómetros cuadrados (2.3 millones de millas cuadradas) de tierra y mar en más de 70 países. Actualmente está presente en 29 países y cuenta con 2,000 socios en todo el mundo. Sobre una base sólida de ciencia, asociación y demostración en campo, Conservación Internacional empodera a las sociedades para cuidar de manera responsable y sostenible la naturaleza, nuestra biodiversidad global y el bienestar de la humanidad.

Gracias a los valores en común y los intereses de ambos en recuperar y trabajar en pro de la naturaleza, ALLCOT y Conservation International Colombia unen fuerzas con el objetivo de ejecutar Proyectos Socioambientales Sostenibles, alineados bajo los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que tengan gran impacto en la conservación del medio ambiente, la adaptación a la crisis climática y el desarrollo de las comunidades.

 “Hoy más que nunca es tiempo de actuar. Actuar con acciones significativas frente a los imperativos de crisis medioambientales y consecuentes impactos sociales. Gracias a la alianza con CI, a nuestros valores compartidos y visión a largo plazo, podremos cumplir con esta meta y nuestros compromisos en Colombia” dice Alexis L. Leroy, CEO de ALLCOT

El desarrollo del mercado de carbono en Colombia representa una gran oportunidad para consolidar procesos de conservación y de sostenibilidad maximizando los beneficios sobre ecosistemas estratégicos y sus comunidades. La experiencia de CI trabajando proyectos socioambientales en territorio, sumada a la de ALLCOT en el diseño de proyectos de reducción de GEI, permitirá desarrollar e implementar proyectos de alta calidad” dice Fabio Arjona, vicepresidente del programa Colombia de Conservation International.

Sostenibilidad en la Industria de la Moda


Escrito por Natalia Rodrigo, Group Sustainability Technical Manager


Recientes publicaciones sobre la industria de la moda afirman que este sector necesita mejorar su desempeño en sostenibilidad. Si bien es cierto que la mayoría de las marcas de moda son conscientes de su impacto ambiental y social, solo menos de la mitad de ellas han comenzado a tomar medidas efectivas. Además, las compañías de moda aún no están implementando soluciones sostenibles lo suficientemente rápidas como para compensar de manera efectiva todos los impactos negativos que esta industria en rápido crecimiento comporta.

Los patrones actuales de producción y consumo en la industria de la moda ponen en peligro la disponibilidad de los recursos naturales, implicando pérdidas importantes de biodiversidad; sin obviar el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, consumo de agua, uso de químicos y generación de residuos. Teniendo en cuenta que nuestro planeta ya ha superado sus límites, las restricciones en uno o más de estos factores clave no se pueden descartar, lo que dificultará el crecimiento del sector, previsto en un 60% para 2030.

Por otro lado, otros problemas no ambientales, como son el bienestar animal, la falta de transparencia y la imagen negativa, como, por ejemplo, presionar a la sociedad para que esté a la altura de ideales inalcanzables, no pueden ser relegados al olvido.

La moda se considera un potente mecanismo para el desarrollo global, estando considerada como una de las industrias de consumo más importantes. Es por ello por lo que este sector necesita imperativamente demostrar un cambio en su desempeño en sostenibilidad. Además de generar beneficio y crecimiento, la moda sin lugar a duda puede dotar de un valor adicional a todos sus productos, generando beneficios para la sociedad y la economía mundial.

Moda, talento y creatividad van siempre de la mano: su profundo savoir-faire, su presencia y actividad en las redes sociales e influencias ayudarán a trabajar con éxito su propia transformación.

Sorprendentemente, una parte de la industria de la moda ya se ha embarcado en el desafiante objetivo de concienciar a sus consumidores, emprendiendo mejoras reales y efectivas, por medio de amplias redes dedicadas a objetivos ambientales, sociales y transparentes comunes.

Además, las recientes inversiones en tecnología, así como las mejoras en las condiciones laborales y la implementación de estrategias de eficiencia en productividad hasta ahora implementadas, permitirán a las marcas de moda contrarrestar la presión actual.

Ejemplo de ello son las iniciativas actualmente desarrolladas sobre la conversión de residuos textiles en materias primas mediante el uso de técnicas avanzadas de reciclaje; la reducción del consumo de agua y energía do la integración de técnicas de gestión de residuos en las operaciones de producción y distribución.

Teniendo en cuenta todas estas estrategias de innovación, las empresas de moda cuentan con una oportunidad única para lograr su cambio, sin afectar a su crecimiento. Por otro lado, si no se toman medidas inmediatas, las marcas de moda estarán condenadas a tener que rebajar los precios unitarios haciendo frente a costes crecientes y escasez de recursos en sus cadenas de suministro; limitando así su actividad hacia un modelo lineal sin retorno, basado únicamente en consumo, fabricación y desperdicio.

Así, el efecto que este modelo tendrá en la moda es bastante predecible. Teniendo en cuenta las proyecciones actuales de aumento para 2030, las marcas de moda sufrirán una disminución de los beneficios si aún optan por una estrategia de “business as usual”.

Con el fin de abordar de manera efectiva la creciente presión ambiental y social, lo primero que se debe evaluar es la huella que este sector tiene. ALLCOT ayudará a la industria de la moda a identificar con éxito su nivel de sostenibilidad asociado a cada etapa de la cadena de valor. Esta estrategia permite a las empresas identificar los indicadores clave (KPIs) para así definir una estrategia eficaz de cambio.

El objetivo principal de este esfuerzo es desarrollar conocimiento, transparencia y sostenibilidad. Sin lugar a duda, este desafío en los patrones actuales de desempeño operacional tiene como objetivo establecer las bases para una posible remodelación, canalización de inversiones y definición de una estrategia efectiva en innovación.

En conclusión, si la industria de la moda no toma medidas eficientes sobre su desempeño en sostenibilidad, su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas no será significativa, poniendo en riesgo los compromisos del Acuerdo de París y, por lo tanto, de la Agenda 2030. Como resultado, es urgente listar las tareas de mejora ambiental, social y ética como acciones indispensables dentro de su agenda de estrategia de gestión.

La industria de la moda tiene todo el potencial para lograr un cambio social y ambiental a escala global. Integrar un uso más eficiente de la energía y de los recursos, asegurar condiciones de trabajo justas e implementar estudios de viabilidad para la cadena de valor en todos sus procesos constituyen estrategias clave para hacer realidad este cambio.

ALLCOT está cambiando el cambio …

 

ALLCOT y las comunidades indígenas: aliados en los proyectos forestales


Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Consultant.


Las comunidades indígenas son actores clave en la mitigación del cambio climático y de la sostenibilidad de sus territorios. A nivel regional, según el informe Estado de la Amazonia publicado por WWF en 2017, los territorios de las comunidades indígenas corresponden a 33% de la Amazonía y tan solo a 8% de las tierras deforestadas. Esto pone de relieve su papel esencial en la lucha contra la deforestación. Durante la última década, la tecnología ha empoderado a los indígenas en el monitoreo de sus territorios, lo cual ha permitido que las empresas que extraen recursos naturales rindan más cuentas. Por ejemplo, los dispositivos de GPS son usados por los grupos indígenas para reportar delitos ambientales.

En Colombia, los resguardos indígenas han estado históricamente localizados en el corazón de los territorios controlados por grupos al margen de la ley y de las rutas del narcotráfico.  Al haber sido golpeadas de lleno por el conflicto armado entre guerrillas y el ejército colombiano, su desarrollo económico se frenó y sus índices de desarrollo son hoy inferiores al promedio nacional. 

Las comunidades Inga y Kamsá, originarias del Alto Putumayo y del Caquetá respectivamente (ambas en el sur de Colombia) juegan un papel clave en esta nueva etapa de sus regiones, en el cual el restablecimiento progresivo del orden público puede generar la intensificación de los motores de la deforestación. Putumayo y Caquetá son dos departamentos que hacen parte de la Amazonía colombiana. Por estar en zona de transición entre esta y la zona Andina, la más poblada y centro económico de Colombia, presentan unas de las tasas de deforestación más altas del país. Además, el postconflicto ha significado la llegada de colonos y de grandes grupos económicos, lo cual se refleja en cambios de uso de suelo hacia la agricultura, ya sea de latifundio o de subsistencia. Tanto la frontera agrícola como la extracción de madera y la ganadería ejercen presión sobre los bosques. Vale la pena recordar que el sector forestal es el mayor emisor de gases de efecto invernadero (GEI) en Colombia, responsable del 36% de las emisiones, según el Inventario Nacional de GEI. De ahí su importancia para alcanzar las metas de la contribución determinada a nivel nacional (NDC) del país.

ALLCOT coordina proyectos forestales con el objetivo de que los bosques se preserven y sigan jugando su rol de sumideros de carbono. Desde la fundación de ALLCOT hace 10 años, el proceso de consulta social ha sido riguroso y las comunidades indígenas han sido aliados de varios proyectos forestales. La consulta social realizada por ALLCOT siempre se rige por el principio de consentimiento previo, libre e informado. A través de los fondos derivados proyectos forestales que ALLCOT desarrolla es posible mejorar los indicadores ligados a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) como acceso a energía las 24 horas, tasa de escolaridad o tasa de mortalidad infantil. El objetivo último es que el desarrollo social y económico de los habitantes de la zona se pueda alcanzar en paralelo de la protección forestal, para así cumplir a la vez con la Agenda 2030 y con el Acuerdo de París. Esta es la misión de ALLCOT y el conocimiento ancestral con el que cuentan los indígenas sobre las áreas boscosas es una herramienta clave.

ALLCOT en la COP25

 

SIDE EVENT

«Cuantificación de los ODS para implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París»

Del 2 al 13 de diciembre, se celebrará en Madrid La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Este evento incluirá la 25º Conferencia de las Partes de la UNFCCC, mejor conocida como COP 25, la 15º reunión de las Partes por el Protocolo de Kyoto y la 2da reunión de las Partes del Acuerdo de París. 

ALCOTT estará presente en este evento de alto nivel, lo que significa una gran oportunidad para dar mayor visibilidad al trabajo que se está llevando a cabo sobre el cambio climático.

Sergi Cuadrat, director técnico del grupo, estará presentado un evento titulado “Cuantificación de los ODS para implementar el Artículo 6 del Acuerdo de París”.

ALLCOT está desarrollando una Metodología de cuantificación de ODS de código abierto que tiene como objetivo medir los cobeneficios de los proyectos de reducción de emisiones de GEI en los ODS. Esto requiere establecer líneas bases de los ODS a escala local y monitorear su progreso. Esta herramienta operativa será aplicada a  proyectos de desarrollo para garantizar un precio justo del carbono.

Panelistas:

  • El Hadji Mbaye Diagne, Vice-Chair of the CDM Executive Board.
  • Margaret Kim, Chief Executive Officer of Gold Standard.
  • David Antonioli, Chief Executive Officer of Verra.

Lugar: Business Hub Side Event room. (IFEMA – MADRID)

Día: 10 de diciembre

Hora: 14:00 a 15:30

Será un placer para nosotros participar en esta gran evento y poder compartir con todos los asistentes. Te esperamos.

Si deseas reunirte con el equipo de ALLCOT en Madrid, contacta a Mónica de Oliveira mdo@allcot.com 

La neutralización de carbono debe tener el mismo valor que los PPA para la financiación de proyectos.


Escrito por Alexis Leroy, CEO ALLCOT


La neutralización de carbono es tan válida y valiosa como la energía renovable

Cualquier persona involucrada en el desarrollo de proyectos de energía limpia en todo el mundo estará familiarizada con la necesidad de asegurar la financiación del proyecto. Los prestamistas generalmente desean ver un flujo de ingresos sólido antes de considerar la financiación de energía renovable o proyectos de energía baja en carbono.

Normalmente, un acuerdo de compraventa de energía (PPA por sus siglas en inglés) cumple con este requisito: un acuerdo de compra a largo plazo con un comprador de alta calidad, ofrece la confianza de que el proyecto generará un flujo de caja constante para pagar su deuda.

Ocasionalmente, un PPA en sí mismo puede no considerarse como una garantía suficiente de rendimiento, o la calidad crediticia del comprador no puede ser lo suficientemente sólida. En estos casos, se puede agregar seguridad adicional en forma de garantías líquidas o bonos de desempeño.

Sin embargo, hay otra fuente de ingresos que puede desempeñar ese papel: los bonos de carbono.

Los bonos de carbono representan el ahorro en emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero (GEI). Se miden en función de una línea base en la que el proyecto usaría tecnologías fósiles. De esta manera, un parque eólico, un parque solar o una planta de conversión de residuos el  gas representan un ahorro de emisiones en comparación con electricidad producida a partir de carbón o gas .

El mundo está a la espera de que un nuevo mercado global de neutralización de CO2 reemplace el Mecanismo de Desarrollo Limpio que finalizará cuando el Protocolo de Kyoto sea reemplazado por el Acuerdo de París en 2021. Pero mientras tanto, hay muchas oportunidades para desarrollar y vender bonos de carbono en algunos mercados existentes. Los ingresos deberían ayudar a asegurar la financiación del proyecto.

Sudáfrica y Colombia están a la vanguardia en la creación de mercados de alta confianza para la neutralización de CO2, al permitir que se utilicen en el pago parcial de sus respectivos impuestos nacionales sobre el carbono y, por ende, monetizarlos, al menos en el papel.

Además, la Organización de Aviación Civil Internacional se está preparando para lanzar un mercado global de neutralización de CO2 para las aerolíneas a partir de enero de 2021. Se prevé que la demanda de neutralización de CO2 de las aerolíneas que participan en CORSIA alcanzará los 174 millones de toneladas de C02 equivalente (TCO2e) en 2025 y podría llegar a cerca de 8 mil millones de tCO2e en 2040.

Y más allá de estos mercados formalmente establecidos, respaldados por el gobierno, hay una amplia variedad de programas voluntarios de neutralización de carbono operados por grandes empresas industriales, comerciales y minoristas de todo el mundo. Según Forest Trends, casi 49 millones de neutralizaciones de CO2 fueron retiradas por gobiernos, empresas e individuos en 2018.

Hay muchos desafíos que enfrenta el uso de la neutralización de CO2 como seguridad para la financiación de proyectos. En primer lugar, el flujo de ingresos de la neutralización de CO2 probablemente representaría solo una fracción de los costos generales del proyecto, y para algunos, simplemente no valdría la pena el esfuerzo de incorporar la neutralización de CO2 en el cierre financiero.

Además, las fuentes de ingresos de la venta de bonos de carbono tienden a no ser regulares, sino «desiguales». Los proyectos neutralizados ​​deben presentar una verificación e informe independientes del volumen de emisiones reducido antes de que puedan solicitar la emisión de esos créditos, y los costos asociados con ese proceso generalmente significan que solo es posible realizar emisiones anuales o incluso bianuales. Dicha emisión periódica puede no ser lo suficientemente estable o regular para satisfacer los requisitos de un prestamista.

Sin embargo, al mismo tiempo, utilizar los ingresos de los bonos de carbono para asegurar el financiamiento puede tener dos beneficios significativos: la calidad y la confiabilidad del comprador. En el caso de los países con impuestos al carbono que pueden pagarse parcialmente en neutralización de CO2, el motor de la demanda es el gobierno, y los emisores industriales deben cumplir para cumplir con la ley.

Del mismo modo, en el caso de CORSIA, los compradores finales serán aerolíneas internacionales que buscan cumplir con los objetivos establecidos por el gobierno y aprobados por la ONU.

¿Por qué es importante el uso final de la neutralización de CO2? Debido a que los prestamistas se preocupan no solo por la escala de los flujos de ingresos de un proyecto, sino también por la confiabilidad y solvencia de los compradores. Los compradores de mayor calidad significarán mayor seguridad para el vendedor y, por lo tanto, para el prestamista.

En segundo lugar, es importante comprender que existe un vínculo directo entre la seguridad del suministro de electricidad renovable y la seguridad del suministro de bonos de carbono. Debería darse el caso de que cualquier prestamista que confía en un PPA como garantía para la financiación del proyecto, también debe poder confiar en el flujo de neutralización de CO2 a través de un acuerdo de compra de reducción de emisiones (ERPA).

Los prestamistas considerarán la confiabilidad del proyecto de energía (cuánta energía se espera o calcula entregar a lo largo de cualquier contrato) al estimar el valor del PPA. El PPA, por lo tanto, es una medida del suministro potencial de energía y, por lo tanto, puede ser también una medida del suministro de neutralización de carbono.

En el caso de muchas tecnologías confiables de energía renovable (gas residual, energía solar e incluso eólica), la generación real de energía y la generación de neutralización de CO2 están estrechamente vinculadas.

Un desarrollador de proyectos podría incluso utilizar la entrega futura de bonos de carbono como fuente de capital semilla para un proyecto. Esta era una práctica común bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio de la ONU. Al organizar un ERPA con un comprador que busca neutralización de CO2 para algún cumplimiento o incluso un propósito voluntario, un desarrollador de proyecto puede usar este ERPA para recaudar capital semilla. Sin duda, el volumen de la neutralización de CO2 puede estar sujeto a un recorte, pero el principio es sólido.

Entonces, ¿por qué los prestamistas no tienen en cuenta los ERPA? Si estamos de acuerdo en que la lucha contra el cambio climático es primordial, entonces, ¿cómo es posible que no apoyemos a los bonos de de carbono como una fuente de financiación válida, y que puede de hecho ser más valiosa que los megavatios-hora de generación de energía renovable?

Huella de Carbono y Expotural, Feria de la Naturaleza y el Turismo Sostenible

 


Escrito por Patricia Piñero, Sustainability Consultant.


Entre el 27 y el 29 de septiembre, abrió sus puertas en Madrid la Feria de Naturaleza y Turismo Sostenible, EXPOTURAL, en el pabellón 1 de IFEMA.

EXPOTURAL se ha convertido en el punto de encuentro de referencia nacional del turismo sostenible, donde la naturaleza y el cuidado de nuestra biodiversidad tienen el mayor protagonismo. Se trata de un espacio para proponer y facilita el fomento y el desarrollo de los destinos a través de un turismo rural sostenible.

6000 m2 acogieron esta celebración, dando cabida a numerosas actividades disponibles para los asistentes. Entre ellas la premiación a las mejores iniciativas en turismo sostenible, siendo la empresa ganadora Bahía de Santander, y en segundo lugar, Casa del Tesoro. Bahía Santander recibió el galardón gracias a un proyecto de de ecoturismo y educación ambiental enfocado en la recuperación del águila pescadora, mediante  la instalación de posaderos y nidos en altura. También se habilitó un punto de encuentro para profesionales de mesas de negocio de Turismo Activo para que tanto expositores como asistentes profesionales pudiesen participar en estas rondas de negocio. 

Además de todas estas actividades, se celebró el II Foro Internacional de Turismo de Naturaleza y Turismo Sostenible, ciclo de ponencias y mesas redondas desarrolladas dentro del pabellón, y estructuradas en diferentes bloques, que versaron sobre temas como el Ecoturismo, el Desarrollo Local y la Sostenibilidad, el turismo rural y activo, etc. Todo bajo un enfoque de Turismo Responsable y en pro de la Sostenibilidad y, sobre todo, en pro de la mitigación del cambio climático.

Coincidiendo con la huelga general convocada a nivel mundial a favor de la lucha contra el cambio climático, EXPOTURAL participó activamente en esta causa dedicando la primera jornada del II Foro Internacional de Turismo de Naturaleza y Turismo Sostenible al Cambio Climático, siendo éste último uno de los ejes estructurales de la filosofía de la feria.

Otra edición más en la que hemos tenido el placer de ser invitados a participar en el foro y de poder formar parte activa de EXPOTURAL, no solo en la ponencia que ofrecimos a los asistentes sobre la gestión de la huella de carbono para empresas, sino trabajando en la propia gestión de la huella de carbono de la feria.

Alfonso Polvorinos, director técnico de la Feria y del Foro, nos contactó hace ya algún tiempo atrás para poder conocernos y ver cómo podíamos conocer el impacto de la feria en el cambio climático y mitigar éste de la mejor manera posible.

Así que nos pusimos manos a la obra y calculamos las emisiones que se originaron con la celebración de la feria, entonces en su edición 2018, las identificamos y trazamos una estrategia de reducción a modo de recomendaciones adaptadas para ello. Tras este estudio y conclusiones ofrecimos la posibilidad de poder compensar las emisiones resultantes de la actividad de la feria, para así poder obtener un balance de carbono neutro. Así se hizo y así hemos seguido trabajando para hacerlo nuevamente posible en esta edición.

Esta compensación de emisiones consiste, a grandes rasgos, en la inversión económica en créditos de carbono, siendo éstos un mecanismo internacional de descontaminación propuesto por el Protocolo de Kioto para la reducción de las emisiones causantes del cambio climático.

Por tanto, la feria compensó estas emisiones generadas a través de su colaboración con el proyecto RMDLT, proyecto forestal situado en la amazonia brasileña que trabaja para proteger este frágil ecosistema de la deforestación desenfrenada de la selva, al tiempo que permite a los bosques degradados tener la oportunidad de regenerarse. 

En el proyecto se implementan 12 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, entre los más destacados podemos mencionar: la mejora de calidad de vida de las familias que residen dentro del área y la tenencia de tierras a los pueblos comprometidos con la conservación.

Para más información consulta nuestro sitio web www.allcot.com,  o puedes contactarnos directamente en el siguiente correo electrónico ppr@allcot.com

ALLCOT participa en proceso de consulta local en Ziguinchor, Senegal


Escrito por Mercedes García, Climate Change and Sustainability Manager


La degradación de los manglares durante los últimos años se está incrementando de manera alarmante. La deforestación incontrolada es una de las principales causas, pero el incremento de la temperatura del planeta está alterando la salinidad de determinadas zonas, lo que impacta de manera significativa en la estabilidad de un ecosistema tan frágil como son los manglares.

Los manglares crecen en latitudes tropicales y subtropicales. Al sur de Gambia, los manglares ocupan el estuario del Casamance, donde forman una larga banda sobre la margen norte del río de 6 km de ancho, entre Ziguinchor y Tobor, en Senegal. Debido a la presión antropogénica, ligadas a la tala ilegal y la agricultura, existen muchas zonas del manglar en estado de degradación máxima sobre las que hay que actuar.

ALLCOT, junto con la ONG senegalesa OCEANIUM, está trabajando en el desarrollo de un proyecto de reforestación y conservación de una parte de dicho manglar, comenzando en Senegal y ampliando en los próximos meses a Gambia y Guinea Bissau. El objetivo final del proyecto, denominado SWAMP (Senegal and West Africa Mangrove Project) es empoderar a las comunidades locales a través de la reforestación y conservación del manglar. Para ello, se registrará el proyecto en el estándar internacional SDVIsta con el objetivo de obtener créditos de carbono que puedan reinvertirse en dichas comunidades y en distintas actividades socioeconómicas. Para ello, ha sido necesaria la participación del gobierno senegalés y las autoridades locales, a través de distintas reuniones realizadas durante el último año. 

El pasado 15 de octubre, ALLCOT tuvo el privilegio de ser uno de los ponentes de dichas reuniones, desarrollada en Ziguinchor. Durante una jornada completa, el equipo de ALLCOT tuvo la oportunidad de compartir con todos los participantes el proyecto que se está estructurando, los objetivos a corto y largo plazo, y sobre todo el detalle de las actividades socioeconómicas a implementar, todas ellas alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030

Se tuvo además la oportunidad de conversar y compartir un almuerzo con todos los alcaldes que ya se han unido a la iniciativa y muchos otros que aún están evaluando la posibilidad de adherirse. Se intercambiaron numerosas ideas acerca de las iniciativas a desarrollar y su alineamiento con las propias necesidades de las poblaciones. Fue una jornada de trabajo muy fructífera, que supondrá un punto de inflexión en el diseño del proyecto SWAMP. 

ALLCOT tiene una amplia experiencia en el diseño y estructuración de proyectos en el campo de la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero. Nuestro papel en el proyecto es mejorar  la calidad de vida de las poblaciones que viven en el manglar a través de la obtención de los créditos de carbono. El proyecto incluye principalmente dos actividades. En las zonas más degradas se realizarán plantaciones de los propágulos de las especies Rizophora Mangle y Avicenia sp. En las zonas mejor conservadas se realizarán actividades de protección y vigilancia para evitar que la tasa de deforestación se incremente.

Estas actividades incluyen desde la creación de brigadas de vigilancia, hasta actividades de sensibilización y formación en la materia. En paralelo se está trabajando en el diseño de diferentes actividades vinculadas al manglar en el área de la seguridad alimentaria y equidad de género.

Debido al componente social tan significativo del proyecto, el estándar escogido ha sido SDVIsta. Estándar desarrollado por VERRA para todos aquellos proyectos que mitigan las emisiones de gases de efecto invernadero pero que tienen un profundo impacto en las poblaciones locales.

Uno de los objetivos del estándar es no solo evaluar la contribución de los proyectos con los ODS, sino su cuantificación, monitoreo, y por supuesto verificación por una entidad acreditada. Es por tanto un estándar robusto que pretende demostrar de una manera eficaz y verificable que los proyectos realmente están contribuyendo a cubrir las necesidades de determinadas poblaciones.

Durante los últimos años, en ALLCOT hemos trabajado en cada uno de nuestros proyectos en la alineación de todas las actividades con los ODS, todos ellos canalizados a través de la lucha contra el cambio climático. 

El proyecto SWAMP es sin duda un claro ejemplo de la estrategia de la compañía para el futuro. Empoderar a las comunidades locales a través de la lucha frente a la actual crisis climática desarrollando iniciativas en el ámbito de todos los ODS de la Agenda 2030.