EXTREME E SE UNE CON ALLCOT GROUP PARA APOYAR EL OBJETIVO DE CARBONO CERO-NETO

Extreme E, la revolucionaria serie de carreras eléctricas todoterreno, ha acordado una asociación con ALLCOT para compensar la huella de carbono del campeonato en apoyo de su objetivo de tener una huella de carbono neta cero al final de su primera temporada.

ALLCOT, líder mundial en iniciativas de compensación de carbono y sostenibilidad, desarrolla proyectos de impacto innovadores que permiten a las empresas apoyar a las comunidades locales para proteger el medio ambiente mediante la reducción de sus emisiones de carbono. Estas iniciativas apoyan directamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que piden a los gobiernos, las empresas y las comunidades que pongan fin a la pobreza y protejan el planeta.

Alejandro Agag, Fundador y CEO de Extreme E comentó: «Nuestra estrategia de sostenibilidad es un aspecto crucial de Extreme E, por lo que estamos encantados de trabajar con ALLCOT, líder mundial en cambio climático y soluciones sostenibles, para desarrollar esta estrategia y permitirnos apoyar algunos proyectos verdaderamente transformadores.

«El objetivo de Extreme E es tener una huella de carbono cero para el final de su primera temporada, lo que significa eliminar tantas emisiones como producimos. Planeamos lograrlo siguiendo el marco de las Naciones Unidas que recomienda reducir, medir y compensar las emisiones de carbono. Los proyectos que apoyaremos facultarán a las comunidades locales a reducir las emisiones para ayudar a proteger el planeta, no sólo ahora, sino a largo plazo».

Entre los proyectos comunitarios globales de ALLCOT figura el Proyecto brasileño Rosewood Protected Forest que protege 177.899 hectáreas de selva tropical de alto valor de conservación, y un proyecto en Mozambique que reemplazará 10.000 cocinas tradicionales por nuevas versiones energéticamente eficientes, reduciendo el consumo de carbón vegetal en un 50% y a su vez, reduciendo las emisiones de gases y el uso de combustibles fósiles.

Alexis L. Leroy, Fundador y CEO de ALLCOT, comentó: «Estamos muy emocionados de asociarnos con Extreme E no sólo con compensaciones sino con visión de vanguardia en términos de soluciones de estrategias sostenibles, pasando de las compensaciones de GEI a los impactos globlales, que es el núcleo de los valores de Extreme E. Más allá, vemos un gran potencial en sinergia con Extreme E y sus socios tecnológicos para llevar soluciones innovadoras sostenibles a comunidades remotas».

Extreme E está consultando con expertos en medición de carbono Quantis para calcular su huella corporativa y continuará rastreando y actualizando esta cifra a medida que se desarrolle su temporada.

Además de la compensación, Extreme E se centra en la reducción de su huella a través de una serie de esfuerzos que incluyen:

  • Usar vehículos 100% eléctricos.
  • Carga de  vehículos de emisión cero utilizando pilas de combustible de hidrógeno generadas por agua y la energía solar.
  • La pieza central de la serie, el buque RMS St. Helena, que ha sido objeto de una amplia renovación para reducir sus emisiones con el fin de transportar la carga y logística del campeonato por todo el mundo. Se estima que esto reduce el carbono en dos tercios en comparación con el transporte aéreo.
  • No tener espectadores en eventos. (Dependiendo del tipo y la ubicación de los eventos, los aficionados pueden representar entre el 20% y el 50% de la huella total de un evento una vez que se tiene en cuenta su transporte, alimentación, bebidas y merchandising).
  • Limitando el número de miembros que cada equipo tiene en el lugar a sólo siete cada uno – dos conductores, un ingeniero y cuatro mecánicos.
  • Operaciones de transmisión a distancia que implican el uso de satélites para pedir la edición en vivo y las superposiciones en un estudio de Londres.
  • El uso de generadores de combustible alternativo HVO (aceite vegetal hidrogenado) en lugar de los de diesel para todas las necesidades de energía.
  • Experiencias virtuales de hospitalidad en casa.

Además de reducir, medir y compensar su huella de carbono, Extreme E ha nombrado un Comité Científico independiente, compuesto por destacados académicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Cambridge, encargado de impulsar la educación y la práctica sobre el clima de la serie.

Extreme E participará en carreras a principios de 2021, visitando cinco entornos en el mundo, incluidos lugares del Ártico, el desierto, el océano, los glaciares y el Amazonas, que ya han sido dañados o afectados por cuestiones climáticas y ambientales.

Inspirar a su audiencia global para que actúe ahora y dejar un impacto positivo duradero es un elemento clave de la serie, y trabajar con organizaciones como ALLCOT garantiza que Extreme E está apoyando e invirtiendo en los proyectos adecuados con el mayor impacto en el medio ambiente y sus comunidades locales.

Extreme E utilizará el atractivo masivo y el seguimiento del deporte para destacar los efectos del cambio climático en todo el mundo que incluyen la deforestación, el derretimiento de capas de hielo, la desertificación, el aumento del nivel del mar, la contaminación por plásticos y más; y educará a sus seguidores con mensajes importantes en torno a la reducción de nuestro propio impacto de carbono, incluyendo la promoción de vehículos eléctricos y otras soluciones de movilidad de energía limpia para un futuro con menos carbono.

Acerca de ALLCOT:

ALLCOT es un veterano desarrollador de proyectos que ofrece conocimiento, experiencia y gestión a iniciativas que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para combatir activamente la crisis climática en virtud del artículo 6 del Acuerdo de París y está alineado con la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

ALLCOT es un actor líder en los mercados de impacto climático y sostenibilidad y es reconocida como una de las empresas establecidas en el sector que ha ido construyendo una sólida reputación en el desarrollo de proyectos ambientales y el desarrollo de servicios de sostenibilidad corporativa en sus mercados nacionales y emergentes. Al desarrollar sus propios proyectos de reducción de emisiones, ALLCOT apoya a las empresas y a los organismos públicos para mejorar su desempeño en materia de sostenibilidad, ofreciendo servicios de consultoría en el marco de diversas normas de cuantificación de carbono (CDM, VCS, GS) y para diversos sectores (forestal, residuos, energías renovables, transporte, deportes) que abarcan toda la cadena de valor de los créditos de carbono para su posterior gestión en los mercados creados en el marco del Acuerdo de París.

Acerca de Extreme E:

Extreme E es una nueva y radical serie de carreras, en donde se verán a vehículos eléctricos SUV compitiendo en ambientes extremos de todo el mundo que ya han sido dañados o afectados por problemas climáticos y ambientales. El viaje mundial de cinco carreras destaca el impacto del cambio climático y la interferencia humana en algunos de los lugares más remotos del mundo, promoviendo la adopción de vehículos eléctricos para ayudar a preservar el medio ambiente y proteger el planeta.

Otra característica única de Extreme E es su garaje flotante, el RMS St. Helena. El antiguo buque de carga y de pasajeros del Royal Mail está siendo modernizado y reacondicionado con el fin de reducir sus emisiones. Se utilizará para transportar la carga e infraestructura del campeonato, incluidos los vehículos al puerto más cercano, minimizando la huella de Extreme E, además de ser utilizado para facilitar la investigación científica a través de un laboratorio a bordo.

Extreme E es operado en asociación con la Fórmula E – el organizador del Campeonato ABB FIA de Fórmula E. Extreme E está comprometido con la sostenibilidad y la minimización el impacto medioambiental, así como con la reconstrucción y restauración de áreas ya afectadas por el cambio climático.

 

Renovarse o Morir


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor.


Las grandes empresas de petróleo y gas se han venido consolidado en los mercados globales con productos que satisfacen las necesidades de la industria, el transporte, la electricidad y las funciones básicas la economía. Es sin duda una industria estratégica que ha sido poco cuestionada e incluso subregulada por los gobiernos. También ha sido premiada por los mercados de capital con altas tasas de retorno y factores moderados de riesgo no obstante sus externalidades. En 2020, cinco petroleras se ubicaron en los primeros 10 lugares del ranking “Fortune 500”. Sin embargo, las tendencias socio económicas recientes obligarán a la industria a “renovarse o morir”.

En primer lugar, la innovación y desarrollo tecnológico han permitido un mayor acceso a bienes sustitutos al petróleo y gas a lo largo de las cadenas de valor. El mercado de renovables avanza gracias a la disminución en sus costos de producción, el incremento en capacidad de almacenamiento y mayor confiabilidad en la distribución. En 2020 el 29% de la electricidad producida en el mundo provendrá de fuentes renovables.

En segundo lugar, los precios son altamente vulnerables a fluctuaciones en los mercados internacionales. La tendencia decreciente de la demanda global de petróleo se acentuó con las restricciones impuestas para enfrentar la pandemia del Covid. En el primer semestre de 2020, la demanda global de crudo experimentó una contracción superior al 20% y su precio bajó a niveles que no había tenido en décadas.

En tercer lugar, los impactos del cambio climático han hecho evidente la urgencia de transitar hacia un modelo de desarrollo bajo en carbono. En 2015, más de 190 países suscribieron el Acuerdo de París que tiene como objetivo estabilizar el incremento de temperatura del planeta en 1.5 °C al final del siglo. El sector energético aporta más del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero y, según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, la producción de petróleo y gas tendrá que disminuir 55% al 2050 para cumplir con el Acuerdo de Paris.

Probablemente el factor decisivo para la transformación de la industria sea la nueva percepción de riesgo climático de los mercados de capital. El mes pasado BlackRock, la tenedora de activos más grande del mundo penalizó a 53 empresas por su bajo desempeño en acción climática, incluyendo algunas de las petroleras más importantes del mundo. De la misma forma, los grupos financieros internacionales están introduciendo herramientas especializadas en soluciones climáticas. Destacan Citi Group con una meta financiera de $250 mil millones de dólares al 2025 y Morgan Stanley que se convertirá en el primer banco norteamericano de gran tamaño en revelar públicamente la contribución de sus productos al cambio climático.

En este contexto, las empresas petroleras con visión de largo plazo han comenzado a renovarse. En julio, la Iniciativa Climática de Petróleo y Gas, que integra a un grupo de empresas con el 30% de la producción de la industria, suscribieron una meta de reducción de intensidad de carbono consistente con el Acuerdo de Paris. La semana pasada British Petroleum (BP), la cuarta petrolera más grande del mundo anunció su estrategia para alcanzar la neutralidad de carbono al 2050 que sin duda establecerá un parteaguas en la industria. BP pasará de ser una petrolera a una empresa de soluciones energéticas con fuetes renovables y de bajo carbono en su portafolio de productos.

En el marco de la crisis económica derivada de la pandemia, incluso las empresas e industrias más contaminantes tiene la oportunidad de renovarse para sobrevivir en el largo plazo. ¿Cuál es la ruta que adoptarán Pemex y las empresas energéticas de México?

Artículo publicado originalmente en el Periódico Reforma de México

Precio al Carbono – La fórmula para un planeta de emisiones neutras


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor.


El Acuerdo de París, adoptado en 2015, tiene como objetivo estabilizar el incremento promedio de temperatura del planeta en 1.5 °C para evitar efectos catastróficos. Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, la meta se alcanzará sólo si las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) llegan a su pico en 2030 y son neutras en 2050

La transformación requerida para descarbonizar nuestra economía es monumental. Implica reconvertir la matriz energética, electrificar el transporte, potenciar la eficiencia en el uso de recursos, revertir la deforestación y asegurar un desarrollo urbano inteligente. Se estima que el costo de inversión en infraestructura para alcanzar las metas globales de cambio climático y desarrollo sustentable es cercano a $7 billones de dólares anuales, equivalente a 5 veces el PIB de México. 

¿Quién pagará el costo de la transición? Probablemente la única alternativa para asegurar una transición energética con la celeridad requerida por el Acuerdo de París sea la aplicación generalizada de esquemas de “esquemas de precio al carbono”, que se basan en el “principio de quien contamina debe pagar”. 

Según el Banco Mundial, los esquemas de precio al carbono alrededor del mundo han crecido de forma exponencial en las últimas dos décadas al pasar de 7 en 2000 a 61 hoy en día. De estos, 30 son impuestos a las emisiones y 31 son sistemas derechos de emisiones comercializables (SCE). Los esquemas de precio al carbono son aplicados por gobiernos nacionales y subnacionales, abarcan el 22% de las emisiones globales y representaron una recaudación de $ 45 mil millones de dólares en 2019. Con señales inmediatas a los agentes económicos, inducen innovación, eficiencia en uso de recursos y cambios importantes a los patrones de producción y consumo.

En 2014, México fue el primer país latinoamericano en adoptar un impuesto al carbono que a la fecha ha recaudado $ 1, 800 millones de dólares. Este año también arrancó el programa piloto del SCE para empresas con emisiones anuales superiores a 100 mil toneladas de C02 en los sectores energía e industria. El SCE de México entrará en vigor en 2023 y será el primero en su tipo en la región. 

Además de los esquemas de precio al carbono adoptados en el ámbito federal, en los últimos días algunos gobiernos subnacionales han mostrado interés en adoptar impuestos a las emisiones GEI con fines ambientales, recaudatorios y en respuesta a medidas del gobierno federal que impiden el desarrollo de energías renovables. El estado de Tamaulipas ya adoptó un impuesto a las emisiones de Co2 y Jalisco anunció que su impuesto entrará en vigor en 2021. Nuevo León, Coahuila, Durango, Michoacán, Colima y Guanajuato actualmente consideran medidas impositivas similares.  

Si bien los esquemas de precio al carbono alrededor del mundo han avanzado de forma notable, su impacto es aún insuficiente. Según la Coalición de Liderazgo para Precio al Carbono (CPLC), el precio necesario para alcanzar la meta del Acuerdo de Paris tendrá que ser de $75 dólares por tonelada de Co2 en 2030. La mitad de los esquemas que actualmente operan en el mundo han fijado su precio por debajo de $10 dólares y en el caso de México es de tan sólo $2 dólares. En este sentido, se necesita un incremento sustancial tanto en el precio como en la cobertura de las emisiones para inducir la transformación requerida. También es necesario vincular los esquemas al interior de los países y entre países para aumentar su eficiencia. 

Asimismo, para asegurar la aceptación social, es indispensable que las políticas de precio al carbono consideren medidas de compensación a sectores y consumidores afectados que pueden financiarse con la misma recaudación. La recuperación económica post-Covid ofrece la oportunidad de ajustar los precios relativos de la energía para transitar hacia la neutralidad de emisiones.  

Publicado en diario Reforma de México.

ALLCOT y Green Tank, una alianza para impulsar una economía sostenible y baja en carbono en México.

Las dos empresas unen esfuerzos para permitirle a las compañías lograr modelos sostenibles y no contaminantes. La alianza busca responder a las necesidades actuales del mercado mexicano y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) planteados por la Organización de las Naciones Unidas.

Desde la Agenda 21 hasta la Agenda 2030, México ha sido muy activo en diseminar sus compromisos con el desarrollo sostenible, y fortalecer los canales para monitorear, comunicar y regular las acciones que nos han permitido abatir la brecha entre los altos índices de desigualdad y altos índices de contaminación de los años 80 hasta la segunda década del siglo XXI. Sin duda, la Pandemia del COVID19 en el 2020 marca un hito – no solo en México – para ser aún más rigurosos y exhaustivos, en el cumplimiento de nuestras metas de sostenibilidad. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) cobran, aún más, gran relevancia para recalcar el camino de la humanidad y el planeta.

En 2015 México suscribió la Agenda 2030 y el Acuerdo de París sobre Cambio Climático cuyos objetivos han sido incorporados a la planeación nacional a través de reformas al marco jurídico y priorización de su cumplimiento en las estrategias de desarrollo. Entre otros, se han fijado las metas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 22% al 2030 y 50% al 2050 y está en proceso la actualización de la contribución nacional al Acuerdo de París con una visión de cero emisiones netas a mediados de siglo. 

Para alcanzar sus objetivos de mitigación, México cuenta con un impuesto al carbono desde 2014 y con la entrada en vigor del sistema de comercio de emisiones en 2023, se convertirá en el primer país de América Latina que establece un tope a las emisiones a través de esquemas eficientes y que promueven la competitividad sostenible. Asimismo, en 2020 México presentó su Estrategia Nacional para la Implementación de la Agenda 2030 con líneas concretas para alcanzar cada uno de los 17 ODS y que pone a la gente al centro del desarrollo, bajo la prerrogativa de “no dejar a nadie atrás”.

En respuesta a estas necesidades, ALLCOT y Green Tank estrechan sus lazos y emprenden una tarea conjunta, han sido muchos años donde se ha fomentado la sostenibilidad desde diversas aristas, que hoy, sumando esfuerzos aseguraremos llegar al mismo destino. Hoy día tenemos una meta mucho más acentuada para impulsar el cumplimiento de los ODS y proteger los recursos del planeta, pero antes de todo, generar prosperidad y garantizar la dignidad de las personas. 

ALLCOT, con más de 10 años de experiencia, desarrolla proyectos sostenibles a nivel mundial aportando a sus clientes y colaboradores, el conocimiento y la gestión de iniciativas para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y combatir activamente la crisis climática a través de la reducción de emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Desde 2017 ALLCOT en México ha iniciado operaciones para romper paradigmas en el sector privado y público, al reducir activamente sus emisiones de gases de efecto invernadero, a través de proyectos sostenibles cuyo componente de beneficio social sea la directriz. Asimismo, ha sido portavoz de los ODS en el sector financiero, residuos, de construcción, turismo, industria y academia. En ALLCOT nos comprometemos y creamos alianzas con empresas que, al igual que nosotros, valoran el medio ambiente.

Green Tank es un equipo con amplia experiencia internacional y de formación multidisciplinaria que apoya a empresas como agentes de cambio que cuidan el medio ambiente para lograr economías exitosas y regenerativas. Green Tank ofrece estrategia, gestión y comunicación de proyectos y productos a favor del planeta con un enfoque de Triple Impacto. Nuestra consultoría trabaja para crear prosperidad compartida a través de modelos colaborativos que impulsan la cooperación empresarial y el intercambio de productos o servicios entre las Grandes Empresas y las PYMES para la eficiencia energética y la economía circular. Green Tank facilita a empresas estrategias de negocio, la medición y el cumplimiento de los ODS de la Agenda 2030 y es comprometido con el movimiento de Empresas B. 

ALLCOT y Green Tank unen trayectorias y herramientas hacia una misma visión para sumar alianzas sostenibles que impulsen una economía sostenible y baja en carbono, ¿y por qué no? que se dirijan hacia un carbono neutral, cuyo impulso sea el bienestar de las personas, comunidades y organizaciones en las que dejemos huella.

Hipercomplejidad en la gestión de proyectos sostenibles


Escrito por Nicol Garzón, Project Management Coordinator


La gestión de proyectos sostenibles en territorio merece la prudencia del entendimiento de la complejidad de los sistemas. En territorio confluyen múltiples sistemas que interactúan, compuestos por diferentes magnitudes de variables y sus interrelaciones definiendo así nodos de hipercomplejidad. Estos pueden ser gestionados prudentemente desde la pericia y habilidad colectiva de reconocer las variables estructurantes y hacerse las preguntas adecuadas antes que lanzarse a responder.

En las diferentes escalas del territorio, hay diversas complejidades derivadas de los tejidos y bases sociales, complejidades de fauna y flora, complejidad geológica, edafológica, hídrica, atmosférica, entre muchas otras más. Estos no son simples capítulos de estudios de impacto ambiental (por mencionar un ejemplo) a presentar a las autoridades ambientales; son la clasificación que nos permite entender en cajas el innumerable listado de variables que juegan su papel en cada sistema territorial. Y si a eso le añadimos el que se interrelacionan y no son parte exclusiva de una caja de pensamiento, damos lugar a la complejidad de comprender y trabajar por los territorios.

Desde la lógica profesional nos hemos inclinado en diferentes momentos a dar respuestas simplistas para el territorio desde nuestros saberes urbanos, sin hacer una correcta pausa para reconocer la hipercomplejidad del territorio y sus asuntos, y desde ahí efectivamente sumar valor al territorio. Como humanidad a pesar de la complejidad de nuestro cerebro, solemos hacer uso de filtros y lentes que simplifican un territorio en un puñado de variables dependiendo del interés del proyecto, dadas restricciones del sistema: presupuesto y tiempo.

Ante este escenario crítico de la gestión de proyectos en territorio, desde la academia, con el ánimo de reconocer las restricciones de entrada, pero también el valor del territorio se ha invitado a que, desde la concepción de los procesos se invierta sin temor en soluciones complejas para situaciones complejas, en la interdisciplinariedad, en un entendimiento global del proyecto con todas sus macro variables e interrelaciones, sumando a la identificación de las variables estructurantes (aquel número menor de variables que tienen incidencia en un número mayor de variables) y a la diferenciación entre variables lentas y variables rápidas. Esto es lo que permitirá tener un cuadro de mando prudente con las dinámicas territoriales.

Es en este escenario de lenguaje tipo trabalengua, que el propósito de ALLCOT va más allá de la formulación de proyectos ambientales, al ofrecer soluciones complejas a situaciones complejas que conectan el territorio y sus expectativas con los requerimientos de mercado. ALLCOT mantiene su enfoque en resultados que agregan valor sostenible en los territorios, pero reconociendo y sopesando conforme las dinámicas territoriales las diferentes variables estructurantes. Para los Project Manager la gestión de ALLCOT no es una fórmula replicable, es un continuo reconocimiento de las particularidades de cada territorio, de cada reto, son entornos cambiantes y de alta incertidumbre pues los proyectos en ALLCOT no siguen una lógica lineal, sino que por el contrario responden a las dinámicas de cambio, a los procesos adaptativos, a los flujos de resiliencia social y ecológica y evidentemente a las exigencias de mercado.

Los diferentes estados del mundo, incluidos gobiernos de América Latina y el Caribe desde el 2015, han incorporado en sus agendas los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el cumplimiento de las metas del Acuerdo de París sobre Cambio Climático, lo cual ha impulsado el desarrollo de políticas, programas y proyectos en territorio que, o terminan en un resultado plasmado en fotografías, o van más allá agregando valor colectivo. Y es ahí donde los gestores que cierran la brecha entre la política y la gestión luego de invertir en construir la pregunta adecuada pueden hacer realidad proyectos de desarrollo sostenible reconociendo los límites impuestos por la naturaleza y logrando el bienestar social, bajo el entendimiento de la complejidad territorial.

Una bomba de tiempo de la naturaleza


Escrito por Felipe Jiménez, Climate Change Mitigation Consultant


La humanidad está destruyendo la naturaleza a ritmos acelerados. La deforestación, la agricultura extensiva, el cambio climático, la invasión de hábitats, la pérdida de biodiversidad y el tráfico de fauna silvestre, no sólo destruyen bienes y servicios vitales de los ecosistemas para los seres humanos, sino que también abren el camino a las enfermedades zoonóticas, a la contaminación de los centros urbanos exponiendo a la población a patógenos mortales como el SARS-CoV-2, el virus responsable de la actual pandemia de Covid-19. Era cuestión de tiempo para que esta bomba de tiempo explotara, causando un impacto tan dramático en el mundo, como resultado de la sobreexplotación ambiental y la mala gestión de la biodiversidad.

Los gobiernos, con la ayuda de las organizaciones locales e internacionales, tienen la gran oportunidad, además de la responsabilidad, de situar a sus países y al mundo en un camino más sostenible. En la actualidad, se han estructurado políticas incluyendo subsidios para la protección y conservación de los ecosistemas y la biodiversidad. Los gobiernos han comprendido la importancia de reformar los subsidios que son perjudiciales para la naturaleza, además de introducir el pago de impuestos para las actividades que intervienen en la degradación del medio ambiente y la pérdida de la diversidad biológica. El fomento y la promoción de proyectos tanto eficaces como sostenibles, además del fortalecimiento de los procedimientos de vigilancia y reglamentación del medio ambiente, están siendo respaldados por la iniciativa de los gobiernos y del sector privado de crear más puestos de trabajo en pro de la naturaleza. Esto, a su vez, impulsa tanto la economía como los procesos de recuperación de los ecosistemas, promoviendo la conservación y la restauración de la biodiversidad.

Además de estas acciones, los gobiernos de todo el mundo han prohibido el tráfico de fauna silvestre, a su vez han tomado medidas de precaución para garantizar la seguridad alimentaria y el consumo saludable. De la misma manera, los líderes de la sociedad han llevado a cabo campañas educativas para concientizar sobre la importancia de establecer actividades alternativas más sostenibles, haciendo frente al problema mediante inversiones ecológicas, el refuerzo de una economía y un mercado más respetuosos con el medio ambiente.

Dada la situación actual, ALLCOT tiene una clara visión de su papel en la mejora de las prácticas para la promoción de un ecosistema resistente, además de resiliente. Como líder en la formulación de proyectos sostenibles y de mitigación del cambio climático, ALLCOT apoya la conservación de los ecosistemas, por ende la protección de la diversidad biológica. Mediante los proyectos centrados en la reducción de las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal, ALLCOT aborda la deforestación y la fragmentación de los bosques restaurando los corredores biológicos, protegiendo las especies de flora y fauna, especialmente las especies clave consideradas vulnerables, amenazadas o en peligro crítico debido a su función como indicadores ambientales de un ecosistema saludable. Además del plan de mitigación y acción climática, ALLCOT desarrolla diversas iniciativas sostenibles en torno a las energías renovables, la gestión de la energía, los recursos y los desechos. A través de esta serie de proyectos, la organización lleva a cabo una evaluación cualitativa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que podrían verse afectados positivamente por las actividades del proyecto, y actualmente está trabajando en una metodología que permitirá supervisar este impacto.

Entre las actividades que apoyan la aplicación de estos programas, los proyectos incluyen campañas educativas sobre el tráfico de fauna y flora silvestres, la correcta gestión de los recursos y el medio ambiente, la administración financiera, la gobernanza, el liderazgo social, etc. Además, apoyando la idea anteriormente mencionada de promover proyectos en pro de la naturaleza, ALLCOT desarrolla planes bien estructurados que implican la participación de la comunidad local brindándoles la oportunidad de establecer y conocer actividades o negocios alternativos sostenibles.

Debemos darnos cuenta de que cuando destruimos la biodiversidad, destruimos el sistema que sustenta la vida humana. La sobreexplotación de los recursos, la contaminación por plástico, la sobrepesca y la contaminación de las fuentes de agua son algunos problemas críticos adicionales que la humanidad debe afrontar mediante el fomento de acciones sostenibles. La formulación de esos proyectos basados en la naturaleza debe recibir un claro apoyo del gobierno y del sector privado. Estas inversiones crearán una economía más resistente y también abordarán problemas sociales como la pobreza y el hambre. La contribución de ALLCOT a la conformación y realización de estos proyectos demuestra el compromiso de la organización con los objetivos del Acuerdo de París y las metas de la Agenda 2030.

ALLCOTooNS y los ODS nº2: ¿Qué piensan los niños y niñas del ODS #5: Igualdad de Género?

Hace unos meses lanzamos el proyecto de ALLCOTooNS y hoy anunciamos la segunda entrega de este concurso, que busca que los más pequeños se apropien de los Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS, los 17 objetivos planteados por Naciones Unidas para la Agenda 2030. En esta oportunidad, quisimos escuchar la postura de los niños frente al ODS #5: Igualdad de Género, una de las temáticas centrales del debate público actual, y que aún se refleja en preocupantes cifras como que  132 millones de niñas a nivel mundial no tengan acceso a educación.

Es fundamental que los niños y las niñas se involucren en la conversación. Por esto, nuestro objetivo en ALLCOT consiste en plantearles preguntas que les permita ser críticos frente a la realidad que enfrentan cada día, y ante todo, que sean conscientes de que pueden tomar partido: las acciones diarias son las que construyen el cambio. Con este propósito llevamos acabo el 2do FORUM ALLCOTooNS, donde pudimos conversar con algunos de los participantes y escuchar cómo viven ellos la problemática de género en su cotidianidad, un espacio de encuentro que adquiere un valor especial en medio del aislamiento que enfrentamos todos debido a la pandemia del COVID19.

Dialogando con los participantes, nos encontramos con que los niños y las niñas son muy conscientes de su entorno, tienen referentes muy claros de mujeres que han sido pioneras —como Malala Yousafzai, por nombrar un ejemplo— y además  saben que el trabajo por alcanzar la igualdad de género y garantizar que todas las voces sean escuchadas es una tarea que se construye entre todos. Sin más preámbulos, os dejamos con las obras de arte en las que los más pequeños han plasmado su visión, para que estas hablen por sí solas:

Natalia López Valeria López
Diego Muñoz García Inés Muñoz García
Gabriela
Diego Frowein 

#ODS 5 – 2d0 Concurso : Ganadores

Nuestro Comité de Ética, presidido por el señor Van Kirk Reeves, ha deliverado que los ganadores de este primer concurso son:

  • Categoria menor de 10 años: Diego Muñoz García
  • Categoria mayor de 10 años: Gabriela

El índice ODS, herramienta para un monitoreo más exacto del desarrollo en América Latina


 

Escrito por Andrés Melendro, Sustainability Manager


El pasado miércoles 16 de junio, el Centro de Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS) lanzó su Índice ODS: una medición del avance de los países de América Latina y el Caribe hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El informe resalta que, de manera global, la región no está cumpliendo hasta el momento con las metas consignadas en la Agenda 2030 y que además la crisis sanitaria y económica ligada a la pandemia de COVID-19 representa un retroceso considerable en la mayoría de los ODS. Si la tendencia actual perdura, las metas trazadas en 2015 no se materializarían ni siquiera en un horizonte de 50 años.

Se destaca como excepción el ODS 13, Acción por el clima, ya que las cuarentenas generalizadas y las restricciones a la actividad productiva han supuesto una caída considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, el efecto de rebote es previsible ya que la reducción es coyuntural. En particular, es posible que el interés de invertir en proyectos y tecnologías verdes se vea afectado por la premura de reactivar o proteger sectores de mayor importancia para el futuro inmediato de una empresa. En ese sentido, el trabajo de ALLCOT por desarrollar proyectos que generen incentivos financieros a la reducción de emisiones está más vigente que nunca.

La metodología se basa en la que viene utilizando el Sustainable Development Solutions Network (SDSN) desde hace varios años a escala mundial, para establecer comparaciones internacionales. El CODS procede a ajustarla a la realidad estadística de los países de la región, es decir, se filtran los indicadores no disponibles. De esta manera, la comparación cobra mayor validez. Por un lado, algunos  Estados no cuentan con una metodología para su medición, mientras que otros no cuentan con cifras anteriores ni posteriores a 2015, que permitan medir el avance desde la creación de la Agenda 2030.

El informe incluye también una herramienta de visualización llamada tablero de control. Esta permite resaltar, mediante un código semafórico, qué tan próximo está un ODS de cumplirse, para así servir de herramienta de priorización en cada país.

La publicación del Índice ODS, así como la creación de los índices municipales ODS de la Fundación Corona a través de su Red de Ciudades Cómo Vamos, ilustran la tendencia hacia la apropiación de los ODS por entes no gubernamentales y su medición a escalas subnacionales. El sector privado—en particular los organismos que crean los estándares de los informes de sostenibilidad corporativa— también viene incluyendo los ODS en sus métricas de desempeño. Precisamente, ALLCOT desarrolla actualmente herramientas estadísticas para cuantificar el impacto de los co-beneficios socioeconómicos de sus proyectos de mitigación de cambio climático, a través de los 230 indicadores asociados a los 17 ODS.

Este ejercicio presenta varios retos, dado que las áreas de proyecto suelen ser de una escala menor que la división político-administrativa más pequeña del país donde se desarrolla el proyecto, y suele no coincidir con los límites geográficos de estas. ALLCOT, así como el CODS, adapta los indicadores ODS a la realidad de los datos disponibles y a variables que tengan más sentido según el contexto específico. Además, para mitigar la ausencia de datos locales en muchas zonas rurales de países en desarrollo, ha creado mecanismos para el levantamiento de datos primarios que permitan establecer una línea base ODS significativa. De esta manera, ALLCOT toma un rol de liderazgo en la medición del impacto corporativo en el desarrollo sostenible.

Recuperación Verde basada en la fijación de precios del carbono y la Financiación Sostenible para América Latina


Escrito por Enrique Lendo, Business Development Mexico Advisor


El panorama económico actual es complejo, un escenario diferente de todas las proyecciones de sostenibilidad que se tenían para el 2020. A nivel macroeconómico, los gobiernos pueden ahora elegir si los incentivos incorporados en sus políticas de recuperación económica se dirigirán a las industrias tradicionales, menos competitivas y más contaminantes, o a los sectores que generarán beneficios económicos y bienestar social a largo plazo. Por ejemplo, la inversión en energía renovable podría aportar ganancias de 100 billones de dólares, crear 42 millones de nuevos empleos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la energía en un 70% para 2050.

A nivel micro, los fabricantes tendrán que adaptarse a las nuevas tendencias de las cadenas de valor de un mundo menos interconectado y encontrar proveedores de insumos más cercanos a sus centros de producción. En el sector de los servicios, la digitalización y la virtualización se han ampliado como nunca antes, fomentando la innovación y el desarrollo de nuevos productos y procesos. Sólo estas empresas y sectores capaces de adaptarse con creatividad y rapidez sobrevivirán en el mundo post-Covid.

En los próximos meses se movilizarán billones de dólares para hacer frente a la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19. Sin embargo, sólo una pequeña fracción de los gobiernos nacionales, los grupos regionales y las jurisdicciones subnacionales han manifestado su intención de tener en cuenta los principios de sostenibilidad y los instrumentos de política en sus planes de recuperación económica. La Unión Europea ha ratificado su compromiso de emisiones netas cero para 2050 al establecer un » Acuerdo Verde» en el centro de su estrategia de recuperación económica, mientras que el nuevo gobierno de Corea del Sur basará su plan de recuperación económica en incentivos para la recuperación verde a fin de alcanzar la neutralidad en materia de carbono para 2050.

En América, esta cuestión ha formado parte del debate en las recientes elecciones legislativas de los Estados Unidos y las próximas elecciones nacionales, en las que los legisladores han propuesto un «Acuerdo Verde» como uno de los pilares de la estrategia de recuperación económica. Además, varios gobiernos regionales, como los de Nueva York y California, han incorporado objetivos climáticos y ecológicos en sus planes de recuperación económica. Por otra parte, el gobierno federal del Canadá ha declarado que la crisis no obstaculizará su compromiso con el cambio climático y está apoyando proyectos de inversión para ayudar a las industrias a cumplir sus objetivos en materia de emisiones de metano. Sin embargo, notablemente, los programas de cambio climático y sostenibilidad han estado ausentes en el lenguaje de los políticos, directores generales y otros responsables de la toma de decisiones en la región de América Latina y el Caribe (ALC).

Aunque ALC contribuye sólo un 11% a los gases de efecto invernadero (GEI) mundiales, la región es muy vulnerable a los efectos del cambio climático. Al mismo tiempo, muchos países de la región se han destacado por sus estrategias de mitigación y adaptación, con esquemas emergentes de fijación de precios del carbono en México, Colombia, Chile y Argentina.

Debido a la riqueza de sus recursos forestales, oceánicos, costeros y de biodiversidad, así como a su gran competencia técnica en materia de medición del carbono, la región es también una geografía prioritaria para las Soluciones Climáticas Basadas en la Naturaleza (Nature-Based Climate Solutions NCS, en inglés). Junto con la globalización, la integración económica y la creación de leyes e instituciones ambientales en los últimos años, el sector privado de muchos países de América Latina y el Caribe ha adoptado principios y prácticas de responsabilidad ambiental.

La crisis económica de Covid-19 presenta grandes desafíos para la región de América Latina y el Caribe. En este contexto, los gobiernos y las empresas que ya están comprometidos en el camino hacia las bajas emisiones y el desarrollo sostenible podrían verse tentados a desviarse de los objetivos de sostenibilidad a largo plazo para abordar necesidades más inmediatas a corto plazo. Las oportunidades para impulsar el crecimiento económico a largo plazo y financieramente sostenible y crear millones de puestos de trabajo deben asegurarse en industrias más limpias. En un informe reciente de ONU-Clima se ha comprobado que se pueden crear 35 millones de empleos verdes en ALC si la región invierte en una matriz de energía 100% renovable y electrifica su sector de transporte. En la misma línea, decenas de millones de empleos podrían crearse en los sectores forestal, rural y costero a través de la conservación y restauración de los bosques, así como de proyectos de agricultura sostenible y de carbono azul, financiados con créditos de compensación de carbono, bonos verdes y otras herramientas innovadoras de financiación utilizando los ODS y los Contribuciones determinadas a nivel nacional (en inglés NDC) como puntos de referencia.

En este contexto, los países de la región de América Latina y el Caribe deberán diseñar sus estrategias de recuperación de acuerdo con sus necesidades y circunstancias, preferentemente basadas en criterios de bajas emisiones y de desarrollo sostenible. En el diseño de dichas estrategias, será necesario considerar tanto la escala de recursos e incentivos necesarios, como las diferentes fuentes de financiamiento, las herramientas de política y las industrias/sectores para impulsar el ajuste.

Actualmente, los países de la región financian sus estrategias de recuperación a partir de fuentes internacionales, como los paquetes de rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI), y de fondos nacionales, públicos y privados. Además, los gobiernos pueden ajustar sus marcos normativos para aliviar el costo de cumplimiento de las diferentes normas en beneficio de los ciudadanos o industrias vulnerables. También pueden reforzar los reglamentos, las normas y la supervisión en los sectores o industrias que presenten un mayor riesgo para la economía o la salud pública.

Las medidas de estímulo que se utilizan comúnmente para incentivar la recuperación económica en tiempos de crisis incluyen transferencias directas del gobierno y préstamos con intereses subvencionados, préstamos fiscales, reestructuración o condonación de deudas, fondos de estabilización e inversión en proyectos de infraestructura y obras públicas, entre otros. El destino de los recursos puede variar desde las empresas y organizaciones hasta las comunidades y los ciudadanos, según las geografías, sectores e industrias prioritarias de cada país. Algunas áreas de interés para las «Estrategias de Recuperación Verde/Sostenible» en los países de América Latina y el Caribe incluyen:    

1) Incentivos comerciales y de inversión para productos y servicios no contaminantes y sostenibles

2) Incentivos de precios para las industrias de uso intensivo de energía, incluida la fijación de precios del carbono y la eliminación gradual de las subvenciones en sectores clave que son perjudiciales para el medio ambiente.

3) Inversión pública/privada en capital natural, capacidad de recuperación, adaptación y sistemas agroforestales, pesqueros y alimentarios sostenibles, incluidas las soluciones climáticas basadas en la naturaleza.

4) Automatización de procesos, digitalización y virtualización de transacciones y servicios.

5) Inversión en industrias y sectores con alto potencial de creación de empleo ecológico/sostenible.

6) Reconfiguración de la inversión en infraestructura en el transporte-movilidad, vivienda, educación, servicios, entretenimiento y ocio.

7) Inversión en investigación y desarrollo para impulsar la innovación y mejorar los productos y procesos hacia patrones sostenibles de producción y consumo.

8) Incentivos regulatorios y fiscales para empresas sostenibles.

Basándose en el modelo de la CPLC para mejorar el diálogo, crear conocimiento e impulsar la promoción entre los líderes públicos y privados, se propone un proceso de diálogo público-privado para identificar oportunidades y proyectos concretos en el área de la fijación de precios del carbono, la financiación sostenible y la recuperación económica de la crisis de Covid-19. La iniciativa podría comenzar en países activos en la esfera de la fijación de precios del carbono, como México, Colombia, Chile y la Argentina, pero también en otros que estén considerando la posibilidad de utilizar instrumentos de fijación de precios del carbono a nivel subnacional o entre agentes privados como el Brasil, y con un alto potencial de inversión en sectores de la NCS, como Guatemala, Costa Rica y el Perú.

La IETA ya ha iniciado un proceso para desarrollar estrategias de Soluciones Climáticas Naturales en la región, comenzando con Colombia, México y Brasil. En el norte del hemisferio, el gobierno federal de Canadá, algunas provincias canadienses así como algunos estados de los EE.UU., podrían estar interesados en participar. En el proceso se podría considerar la participación de representates de las siguientes áreas:

  • Gobiernos nacionales y subnacionales
  • Bancos Centrales
  • Grupos empresariales y empresas privadas con perfil ecológico/sostenible
  • Asociaciones bancarias y financieras
  • Las ONG y los grupos de expertos
  • Organizaciones y líderes juveniles
  • Cooperativas
  • Organizaciones internacionales y bancos de desarrollo: Banco Mundial, CFI, CPLC, BID, CAF, ONU-CEPAL, ONU-Clima, ONU-Medio Ambiente, PNUD, BDC, OCDE, GGGI.

El camino hacia un futuro sostenible


 Escrito por Ginna Castillo, Climate Change Mitigation Consultant


Históricamente hablando, las ciudades emergieron como lugares de encuentro y aglomeración. Hoy en día, según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el 55% de la población mundial vive en esos lugares, una proporción que se espera que aumente al 68% para el 2050. Con la actual pandemia de COVID-19, la estrategia más eficaz para evitar la exposición al virus ha sido el distanciamiento social, lo que significa que el 55% de la población debe replantearse su forma de vida para evitar el Coronavirus. En cuanto al transporte, están surgiendo nuevas preguntas sobre cómo moverse por la ciudad permaneciendo sano o incluso si es necesario moverse diariamente en absoluto.

Hasta el momento, incluso bajo estricto confinamiento, la gente que desempeña labores esenciales tiene que desplazarse todos los días. Ahora, como algunos sectores de la economía se están reabriendo gradualmente en algunos países, la posibilidad de contacto social es cada vez mayor, por lo que los ciudadanos están migrando drásticamente a medios de transporte  individuales y asequibles. Los gobiernos también están participando en este cambio fomentando el uso de vehículos sin motor o desplazarse caminando. Hay alrededor de 250 acciones locales en todo el mundo para apoyar la caminata y el uso de la bicicleta durante el distanciamiento social (Conjunto de datos del Centro de Información sobre Peatones y Bicicletas).

No hay duda de que la bicicleta se está convirtiendo en el medio de transporte más flexible durante la pandemia, ya que permite recorrer distancias más largas que desplazarse caminando, además con un gasto mínimo o cero a diario. Según el Foro Económico Mundial, la mayoría de las iniciativas locales tienen que ver con paseos gratuitos en servicios de bicicleta compartidos y la disponibilidad de más kilómetros de carriles para bicicleta, mediante la adaptación de  carreteras locales o incluso autopistas, en ciudades como Bogotá, Milán, Barcelona o Bruselas, por nombrar algunas. Mientras tanto, los esfuerzos de colaboración comunitaria también están contribuyendo a transformar la movilidad urbana a través de proyectos como Lend-A-Bike en Manila.

Estas iniciativas gubernamentales o comunitarias tienen el potencial de continuar después de que la pandemia de COVID 19 haya terminado, incluso si la mayoría de ellas sólo se llevan a cabo como medidas temporales durante el confinamiento. Un primer paso en esta dirección lo está dando el gobierno de la región de Île-de-France, que ahora contempla la bicicleta como el principal medio de transporte después del confinamiento (LeParisien). Pero eso es sólo la punta del iceberg, los debates sobre la movilidad se están produciendo en todas partes y están surgiendo nuevos interrogantes sobre los viajes innecesarios en automóvil, el trabajo en casa, la proximidad a los puestos de trabajo y los distintos servicios, entre otros.

Es bien sabido que el cambio climático es uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestro tiempo, por lo que si todas las ciudades prestaran atención a estas nuevas inquietudes e iniciativas, en lugar de continuar la misma situación en la que vivíamos antes de la pandemia, se producirían cosas maravillosas, simplemente porque ahora somos capaces de cambiar los hábitos a escala mundial. Para empezar, y sólo con el ciclismo, las emisiones de gases de efecto invernadero se reducirían drásticamente. Según el ranking de medios de transporte urbano realizado por travelandmobility.tech, moverse en un coche de gasolina genera cerca de un 96% más de emisiones que moverse en bicicleta (gramo por pasajero-kilómetro). Esto es durante todo el ciclo de vida de cada vehículo: fabricación, operación, mantenimiento y eliminación.

No obstante, esto parece ser el primer paso de un camino muy largo.De aquí en adelante, las ciudades tendrán el desafío de redistribuir el espacio público y quizás redefinir la jerarquía de las calles anteponiendo las personas a los coches. El uso del suelo tendrá que ser aún más diverso para garantizar la proximidad entre las casas, los servicios y los trabajos, de modo que las distancias para los desplazamientos sean transitables a pie o adecuadas para la bicicleta.  Por último, pero no menos importante, el transporte público se hará más relevante en las largas distancias y la intermodalidad tendrá que hacerse realidad. Todos estos cambios conducirán en última instancia a una forma de vida más sostenible y a un futuro más sostenible.